El jueves 18 de septiembre se realizó la charla “Soberanía nacional o fondos buitres” en el Centro Cultural Valentín Barros, organizada por la CGT La Matanza. Había presentes 500 personas, en su mayoría integrantes del MIP (Movimiento de Integración Peronista), brazo político de la UOM junto a gremios oficialistas locales, que buscan extender su influencia en los barrios de La Matanza desde los sindicatos de cara a las elecciones del 2015.
Matias Mora UOM | La Matanza @MoraMatias2014
Miércoles 24 de septiembre de 2014
El jueves 18 de septiembre se realizó la charla “Soberanía nacional o fondos buitres” en el Centro Cultural Valentín Barros, organizada por la CGT La Matanza. Había presentes 500 personas, en su mayoría integrantes del MIP (Movimiento de Integración Peronista), brazo político de la UOM junto a gremios oficialistas locales, que buscan extender su influencia en los barrios de La Matanza desde los sindicatos de cara a las elecciones del 2015.
La mesa estuvo compuesta por el Secretario General de la CGT La Matanza, el textil Mario Ortiz, el diputado nacional por el FPV, Carlos “Ruso” Gdansky, y el diputado nacional por el mismo bloque, Eric Calcagno, que, aunque sin nombres propios, apuntaron a distintos dirigentes sindicales tanto nacionales como locales que se sumaron al proyecto de Sergio Massa.
Bajo la bandera de la supuesta defensa de la soberanía nacional contra los fondos buitres, Calcagno realizó un extenso informe técnico sobre el origen de la deuda, resaltando que con la asunción de Néstor Kirchner el gobierno tuvo una política de desendeudamiento contra la política liberal de gobiernos anteriores: “Los dirigentes de la oposición quieren que volvamos a los ’90, no podemos permitirlo”, resaltó. También insistió en que en esta disputa los primeros perjudicados serán los trabajadores, ya que si Argentina no paga la deuda se perderían créditos extranjeros y caerían las inversiones, golpeando al sector industrial primero. A la vez defendió porqué tampoco se puede acatar el fallo del Juez Griesa, ya que podrían sumarse al reclamo de pago los bonistas que entraron en el canje de deuda del 2004-2005, convirtiéndola en impagable. También agregó: “Argentina quiere pagar, pero no lo dejan”, un discurso contradictorio de defensa de un pago multimillonario de una deuda que no le pertenece a los trabajadores, y que subordina aún más el país a los capitales extranjeros.
A su vez desde la mesa se llamó a defender los sindicatos, los despidos y suspensiones que en distintos gremios vienen en aumento, mientras que la realidad es que los dirigentes oficialistas no vienen dando respuesta a este problema, acrecentando su desprestigio ante la base y desatendiendo las preocupaciones de un importante sector de trabajadores industriales. Aunque la invitación en las fábricas fue insistente, un pequeño sector de trabajadores asistió, mientras que la mayoría del público fueron militantes de las organizaciones presentes.
En carrera
Más allá de realizarse una charla económica sobre el problema de la deuda externa, lo que retumbaba de fondo era el sonido de los motores calentando en la carrera electoral del 2015. El MIP intenta ser el armado político que catapulte a Carlos Gdansky en la pelea por la intendencia en el 2015. Si bien los dirigentes cegetistas no realizan declaraciones públicas contra el intendente Espinoza, está claro que sus intenciones son que un "representante del movimiento obrero" lo reemplace en su cargo. El histórico secretario general de la UOM Carlos Gdansky, que también contaría con el apoyo del Rector de la UNLaM (Universidad Nacional de La Matanza), todos los dirigentes oficialistas de la CGT, y distintos sectores de la militancia matancera peronista. Mientras no asisten a estos actos y actividades ni tampoco se pronuncian, desde el mismo intendente hasta sus aliados más fieles dentro del municipio, a quienes no les habría caído bien las intenciones del “Ruso”.
Mientras los trabajadores industriales de La Matanza comienzan a vivir problemas con el empleo mediante suspensiones y despidos, los dirigentes sindicales enrolados en el oficialismo rearman sus fuerzas y tejen alianzas de cara al 2015, esta vez llamando a la militancia en defensa del gobierno en fábricas y barrios y discutiendo cómo pagar la deuda a los buitres. Aunque los cargos a disputarse en el 2015 se vienen cocinando lentamente por arriba entre dirigentes políticos y sindicales de la zona, se mantiene el desprestigio de la CGT oficial en las bases de las fábricas y crece la preocupación por el futuro de los puestos de trabajo. De hecho estos encuentros no cuentan con la participación de los trabajadores, así que la militancia en defensa de Cristina y sus representantes locales se mantiene en manos de los delegados que responden a la conducción y aliados afines al gremialismo oficialista.