La iniciativa ciudadana presentada por la CNTE ¿Es la solución para el movimiento magisterial?

Sulem Estrada, maestra de secundaria Agrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas
Viernes 10 de febrero de 2017
Hoy salieron a las calles nuevamente miles de maestros de distintos estados del país. Se movilizaron en la CDMX para llevar al Senado de la República la iniciativa Ciudadana y Popular “Educación para Todas y Todos” propuesta por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
Acompañados de diversas organizaciones sindicales, sociales y populares, los dirigentes de la CNTE ingresaron al Senado su propuesta para “un nuevo modelo educativo nacional”, con la que buscan defender el derecho a la educación pública, laica, gratuita y obligatoria en todos los niveles. Asimismo, postulan “una educación que no quede en manos de unos cuantos”, que “forme personas y no mano de obra para las grandes empresas y potencias extranjeras”. Esta iniciativa fue avalada por medio millón de firmas, recopiladas por los maestros en poco más de un mes.
Los dirigentes de la CNTE afirmaron que esta iniciativa es una “vía más para que sea escuchada la voz de las y los maestros, de las madres y padres de familia de las comunidades escolares y de todos los trabajadores del país”. Asimismo, afirmaron que esperan “sea discutida responsablemente por la Cámara de Senadores y en el Congreso de la Unión, de manera abierta y pública”.
Desde la Agrupación Magisterial Nuestra Clase, reivindicamos el derecho de los trabajadores a utilizar todos los recursos a su alcance, incluyendo los legales, en la lucha por lograr sus demandas. Pero no confiamos ni un ápice en que los mismos legisladores de los partidos del Pacto por México, que avalaron las reformas estructurales de Peña Nieto, vayan a aprobar “de buena voluntad” esta iniciativa que en los hechos implicaría dar marcha atrás con la reforma educativa, la cual han defendido por medio de la represión y criminalización a miembros del magisterio.
Sobre todo en un contexto de ataque a la educación pública a nivel internacional, como lo hemos visto en Chile, Argentina, España y más recientemente en E.U. con la designación de la multimillonaria Betsy DeVos como secretaria de educación del gobierno de Trump, quien se ha caracterizado por impulsar las escuelas charter en ese país.
Opinamos que la abrogación de la reforma educativa es una tarea pendiente que sólo podremos imponer con la movilización masiva en las calles, independiente de las instituciones y partidos patronales, superando lo que hicimos hasta ahora, uniéndonos como magisterio y con otros sectores de trabajadores y el pueblo; no apelando a la “responsabilidad” y la “conciencia” de los legisladores, alimentando la confianza en esa bola de ladrones, lo que sólo puede conducirnos a nuevas frustraciones.
Descontento generalizado
En México, el descontento en las escuelas es evidente y aumenta cada día pues las y los maestros sentimos los estragos de una reforma que nos agrede, que merma nuestros derechos y violenta nuestras condiciones de vida. Asimismo padecemos junto a millones de trabajadores las terribles consecuencias del resto de las reformas estructurales, como el gasolinazo, la inestabilidad en el empleo y precarización laboral, a la par que vemos como nuestros míseros salarios alcanzan cada vez menos para garantizarnos una vida digna.
Movilicémonos combativamente contra las reformas
Consideramos que los maestros no debemos depositar ninguna confianza en el Congreso y sus partidos, y que podemos jugar un papel decisivo en el movimiento contra el gasolinazo, las reformas estructurales y el gobierno de Peña.
Fuimos nosotros quienes nos pusimos a la cabeza de un enorme movimiento que cuestionó las reformas de Peña Nieto y los partidos del Pacto por México. La CNTE, que encabezó el importante movimiento magisterial del año pasado, puede ponerse a la cabeza de llamar a un gran Encuentro Nacional de Lucha, en donde podamos confluir con los sindicatos que se reclaman opositores, cuyas direcciones que no venían movilizando se vieron obligados a responder a la presión de sus bases y se movilizaron el 31 de enero; donde podamos discutir con los jornaleros de San Quintín, los trabajadores de la maquila de Ciudad Juárez, el movimiento de mujeres, los trabajadores de la salud, los petroleros, el Congreso Nacional Indígena y el EZLN, organizaciones campesinas, el movimiento estudiantil; para definir un plan de lucha unificado y preparar un Paro Nacional que se proponga incorporar a los millones de trabajadores no sindicalizados o atenazados por los sindicatos oficialistas en la perspectiva de la Huelga General Política para voltear al gobierno de Peña y a todo el régimen de la alternancia.
Tenemos la firme convicción de que solo nosotros, los trabajadores, somos quienes, con nuestra fuerza organizada, podemos lograr todas nuestras reivindicaciones.

Sulem Estrada, maestra de secundaria
Maestra de secundaria