Desde las redes sociales de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile se dió a conocer una convocatoria a movilización hacia las afueras del Consejo Constitucional. Sin embargo, la convocatoria, prácticamente sin llamados a discusión en asambleas de base ni llamados a paralización, no pareciera ser mucho más que un saludo a la bandera.
Martes 26 de septiembre de 2023

Este lunes 25 de septiembre, desde la cuenta de Instagram de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH) se dio a conocer una convocatoria a movilización estudiantil hacia las afueras del Consejo Constitucional, ubicado en el Ex Congreso de Santiago. La movilización sería para este miércoles 27 de septiembre, tan solo dos días después de la convocatoria.
En sus redes señalan que la convocatoria tiene por motivo finalizar la conmemoración que ha llevado a cabo la federación este mes por el cumplimiento de los 50 años del golpe de Estado, además de denunciar el negacionismo que ha tomado presencia por la bancada de derecha en el congreso y de levantar la consigna “por el nunca más”, la cual ha sido levantada desde el gobierno actual para esta conmemoración.
Según lo descrito en la cuenta de redes sociales de la FECH, la convocatoria es desde el Zonal Metropolitano de la CONFECH (Confederación de Estudiantes de Chile), sin embargo tanto en la cuenta del zonal como en la del CONFECH la convocatoria pareciera no existir.
Llama la atención que se levante una movilización con dos días de anticipación, pero lo más alarmante es que se realice prácticamente sin llamar a discusiones en asambleas de base ni levantar un paro, que permita poder asegurar asistencia efectiva del estudiantado. Sólo en algunos pocos lugares se han convocado a estas discusiones, como en la facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, donde estudia la recientemente electa presidenta de la FECH, Catalina Lufin.
Aunque realicen este llamado, pareciera que lo que buscan en realidad es truncar la movilización, no convocando verdaderamente, solo cumpliendo con lo mínimo que se espera de la federación, para luego excusar su inoperancia con respecto a las demandas estudiantiles con la supuesta falta de interés y participación del estudiantado en asambleas y movilizaciones.
Da la impresión que esta movilización posee más un carácter cultural que un carácter político, careciendo de demandas claras, solo levantando consignas que carecen de contenido político real además de que no logran responder de manera política al negacionismo de los republicanos, situando la marcha como una actividad más para su carnavalesca conmemoración.
Cuando le preguntan desde Radio UC a Catalina Lufin (Partido Comunista), presidenta de la FECH, “Si no se llegara a condonar el CAE, ¿convocarían una movilización estudiantil?” la dirigenta responde que solo habría movilizaciones si se discute entre las y los estudiantes que la condonación del CAE es una prioridad en la agenda.
Entonces, por una parte, llaman a movilizaciones sin garantías para que estas tengan real fuerza y preparación de parte de las bases estudiantiles, mientras que por otra parte dicen que las movilizaciones van a depender de la discusión de las y los compañeros estudiantes, dejando ver que para las direcciones de la federación, prácticamente la falta de movilizaciones sería producto de que las bases no lo discuten. Como si no fueran las y los dirigentes de la FECH quienes tienen la potestad de convocar a discutir temas tan importantes como la condonación del CAE, la gratuidad en la educación, la Educación Sexual Integral y tantos otros tópicos que desde hace años han venido tomando fuerza como demandas dentro del movimiento estudiantil.
En el primer caso -llamar a movilizaciones sin preparación real de bases- es una operación de desgaste o de movilizaciones reducidas a dirigentes de partidos del Frente Amplio o del Partido Comunista. En el segundo caso, respecto a la decisión de que se realicen movilizaciones, usan como argumento la inexistencia de debate entre estudiantes para no convocar a movilizaciones por el CAE (por ejemplo) y así no molestar a su propio gobierno.
Si no se discuten estas demandas, si a raíz de ello no se llevan adelante movilizaciones para conquistarlas, es responsabilidad en primer lugar de esas direcciones que están a la cabeza de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, militantes de los partidos del Frente Amplio y del Partido Comunista, direcciones que convocan con estos métodos mermando la participación de las bases del estudiantado.
Frente a este Consejo Constitucional -una nueva farsa constitucional levantada por la derecha y el oficialismo- es necesario pelear por las demandas históricas del movimiento estudiantil y de otros sectores en alianza, como los derechos de mujeres, disidencias, de las y los trabajadores o los pueblos originarios, organizándose desde asambleas de base no solo para discutir las demandas por las cuales luchar, sino que también los planes necesarios para conquistarlas en las calles.
El movimiento estudiantil debe salir de la pasividad a la que lo han llevado por más de 10 años algunas organizaciones estudiantiles, con las federaciones y centros de estudiantes más importantes encabezadas en su mayoría por las juventudes de las militancias de los distintos partidos del frente amplio, y la del partido socialista y comunista.
Así, debemos retomar el rol histórico que ha tenido el movimiento estudiantil en la política nacional, como lo fue en el 2006 y el 2011, donde se vio la potencialidad del sector y se escuchó con fuerza las demandas contra la educación mercantil, que fueron respaldadas por una gran mayoría de la población.
Se vuelve una tarea principal retomar el programa histórico de la educación gratuita, de calidad y no sexista, con un financiamiento completo por parte del Estado y sin subsidio a los privados. Para esto es necesario levantar la demanda por la renacionalización del cobre y nacionalizar el Litio, para con ello financiar una gratuidad que no sea una beca que se da acreditando la pobreza, sino una universidad abierta y al servicio de quien quiera estudiar, abierta a los trabajadores y el pueblo en su conjunto.