×
×
Red Internacional
lid bot

CAMBIO CLIMÁTICO. COP 24: ¿En manos de quién están las decisiones por el clima?

Nuevos actores, como Jair Bolsonaro o Donald Trump hacen que los retos para enfrentar las consecuencias del cambio climático sean cada vez mayores. En diciembre pasado se reunieron en Katowice, Polonia, diplomáticos, gobiernos y científicos para definir las decisiones centrales de un problema que afecta a toda la humanidad.

Axomalli Villanueva

Axomalli Villanueva @1quiahuitl

Miércoles 30 de enero de 2019

Nuevos actores, como Jair Bolsonaro o Donald Trump hacen que los retos para enfrentar las consecuencias del cambio climático sean cada vez mayores. En diciembre pasado se reunieron en Katowice, Polonia, diplomáticos, gobiernos y científicos para definir las decisiones centrales de un problema que afecta a toda la humanidad.

Con la llegada de Donald Trump en 2016 a la presidencia de los EEUU, comenzaron a tomar fuerza las posturas que negaban el calentamiento global como una consecuencia de la actividad industrial.

No es de sorprenderse que grandes compañías petroleras y del carbón apoyaran su candidatura durante su campaña, y de hecho empresas como Exxon Mobile y Chevron son de las principales financiadoras de investigaciones para negar las consecuencias de la subida de temperatura del planeta.

La administración de Trump ha resultado desastrosa para los esfuerzos de científicos y activistas del clima, pues además de su anuncio de retirar a los Estados Unidos del acuerdo de París, su política se ha dedicado a desarticular dependencias financiadoras de investigación y protección del medio ambiente.

Por otra parte, la llegada de Jair Bolsonaro al poder en Brasil y con ello sus posturas no solo negacionistas, si no de apertura total de las actividades extractivas en el país que alberga la mayor parte de la selva amazónica -principal sumidero de carbono y pulmón del planeta- las políticas de su administración representan un bache aún más profundo en la lucha por la mitigación y adaptación al cambio climático.

Es en este contexto que en pasado diciembre tuvo lugar la Conferencia de las Partes número 24 en la ciudad de Katowice, en Polonia, donde se dieron cita científicos junto a “tomadores de decisiones” para seguir con las negociaciones del Acuerdo de París. El objetivo de este encuentro supuestamente es continuar con las acciones y compromisos internacionales para frenar el aumento de temperatura mundial.

Sin embargo, como han alertado organizaciones ecologistas, las cumbres del clima, se han convertido en una suerte de una feria empresarial de "lavado verde". Esta situación apunta al estancamiento de las negociaciones del Acuerdo de París. Esto supondría dilatar la acción climática lo suficiente para que sea imposible aplicar las recomendaciones científicas y limitar el calentamiento global a 2 ºC.

Otro punto a destacar es la mínima representación de los verdaderos afectados por la amenaza del aumento de la temperatura, es decir, comunidades que sufren cada vez más fuertes sequías. Mientras tanto, los que ven por intereses de las grandes trasnacionales, como políticos y empresarios juegan un papel central en la toma de decisiones por el clima.

Consecuencias del cambio climático como éstas, obligan a los pobladores de las zonas afectadas a dejar sus lugares de origen, ya sea por la falta de recursos o escasez de agua, o también porque están expuestos a cada vez más eventos catastróficos, como inundaciones, mega huracanes o temperaturas extremas.

¿Por qué es vital el umbral de 2 °C?

El 25 de enero de este año, la oficina meteorológica británica Met Office hizo pública su proyección de concentraciones de dióxido de carbono y ha mostrado que la falta de acciones a nivel mundial conducirá a máximos históricos durante mayo.

La misma oficina alertó que la humanidad cuenta con sólo 11 años para que las emisiones industriales de gases de efecto invernadero desciendan en un 50%, o la temperatura global del planeta aumentará a niveles que afectarán gravemente a la civilización durante la segunda mitad del siglo XXI.

Una diferencia de solo medio grado de temperatura tendría consecuencias devastadoras para nuestro planeta, por lo que cada vez es más urgente limitar el aumento de la temperatura global a un máximo de 1,5 grados centígrados, advirtió este lunes el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC).

Según los estudios del IPCC, que se basan en más de 6.000 referencias científicas, explica que los efectos que tendrían un incremento de temperaturas del 1,5 y los compara con los de una subida de 2 grados.

Ambas temperaturas están mencionadas en los Acuerdos de París, en el que la mayor parte de países del planeta se comprometieron a "mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 °C".

El IPCC proyecta que un aumento de la temperatura global de 2 grados acabaría con todos los arrecifes de coral, mientras que un incremento de 1,5 los reducirá entre un 70% y un 90%.

Por otro lado, el nivel del mar aumentaría 10 centímetros más al pasar de 1,5 a 2 grados. Puede parecer poco, pero esta diferencia implica que diez millones de personas más estarían expuestas a inundaciones. También tendría un impacto significativo en la temperatura y acidez del océano, y en la capacidad de cultivar arroz, maíz y trigo.

Por último, el IPCC afirma que limitar el calentamiento a 1,5 frente a los 2 grados supondría reducir el número de personas expuestas a los riesgos climáticos y la pobreza en varios cientos de millones. También limitará la prevalencia de enfermedades como el dengue y la malaria.

Las reuniones COP, supuestamente están destinadas a revertir las causas y las consecuencias del cambio climático, pero están muy lejos de encontrar una salida si no es fuera de la lógica de la explotación capitalista, que día a día busca solo aumentar las ganancias de los que más tienen, mientras destruyen el planeta y pauperizan a la clase trabajadora y los sectores populares.