En una reunión de casi tres horas, la dirigencia de la CUT se reunió con Bachelet y Ministros del Gobierno para discutir la reforma laboral, la constitucional y el paro del Registro Civil. Al salir, re-afirmó el camino del lobby parlamentario que tiene a la reforma laboral dando un paso adelante y dos atrás.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Viernes 23 de octubre de 2015
La reunión
Por más de tres horas se reunieron la presidenta de la CUT Bárbara Figueroa, su vicepresidente Nolberto Díaz y su secretario general Arturo Martínez, con la presidenta Bachelet, la Ministra de Trabajo Ximena Rincón y el Ministro de Hacienda Rodrigo Valdés.
Se trataron tres temas. La reforma laboral, el proceso constituyente y el paro del Registro Civil.
En la reforma laboral, la CUT planteó tres ejes. El derecho a huelga sin reemplazo, la titularidad sindical y la extensión de beneficios. Remarcaron que rechazan el aumento del quorum para la constitución de sindicatos en las pequeñas y medianas empresas (PYMES).
En el proceso constituyente, plantearon esperar poder ser un actor incidente, como en el conjunto de las reformas en curso, incluyendo la educacional.
Respecto al paro del Registro Civil, expresaron su respaldo, sin referirse mayormente.
La postura del Gobierno la resumió el Ministro de Hacienda Rodrigo Valdés, diciendo que es uno de los debates más complicados, y que nadie va quedar contento con el resultado.
Pero no fue todo.
Empresarios a la ofensiva, la CUT a la defensiva
El empresariado redobla la presión contra la reforma. En una campaña militante, combinan el lobby parlamentario, campañas comunicacionales, el cierre de filas con la multiplicación de reuniones, la conformación de un comité unificado para presentar una posición común, la emisión sistemática de declaraciones y comunicados de cada asociación sectorial.
Al interior del Parlamento, lograron constituir la llamada “bancada pro-PYME” que encontró una vía para reducir a la nada la reforma. Empezó con la propuesta de elevar el quorum para la constitución de sindicatos en las PYMES, que estaría siendo rechazada y prueban ahora nuevas medidas restrictivas, como limitar el tiempo de huelga, exigir una representatividad del 50%, dar paso a la conciliación obligatoria.
Ante esta ofensiva, la CUT pasó a la defensiva, limitándose a defender lo aprobado en la Cámara de Diputados.
El Gobierno, intenta un equilibrio imposible.
El debate legislativo se tensiona.
Un paso adelante, dos pasos atrás
Los tres ejes que defiende la CUT significan un paso adelante, con la prohibición del re-emplazo en huelga, la titularidad sindical, unida a la prohibición de la extensión de beneficios por los empresarios.
Pero es a costa de dar dos pasos atrás. Se ha señalado ya, la adaptabilidad, la exclusión de la discusión de la negociación por rama, la vía del re-emplazo interno por medio de la multifuncionalidad, la mayor injerencia estatal en particular la sobre-regulación para poder ejercer el derecho a huelga que seguiría limitada a la negociación colectiva. Se agrava más aun con la ofensiva “pro-PYME”, agregando mayores restricciones, como limitar el tiempo de la huelga a 5 días y otras.
Este resultado, no es casual.
El lobby parlamentario de la CUT
El Gobierno escuchó. Y después, sin comprometerse a nada, los mandó al Parlamento.
La militante ofensiva empresarial, la conformación de la bancada pro-PYME, contrastan con la respuesta de la dirigencia de la CUT.
Tras declarar que "lo que tenemos absolutamente claro es que hay disposición a escuchar estos planteamientos y eso para nosotros era fundamental que se refrendara desde la Presidencia de la República, porque eso nos garantiza que no hay diálogo de sordos en este debate", la CUT respondió que sí, que recurrirán al lobby parlamentario, que se mantendrán atentos a lo que pase las próximas semanas en las comisiones del Senado, que hablarán con los senadores en la semana distrital.
La palabra movilización, está ausente de su vocabulario, y de su política. No es de ahora, sino de todo el año que lleva esta discusión, que de un debate en las calles y las bases, se enclaustró en un debate legislativo meramente.
Un paso adelante, dos pasos atrás, es el resultado de esta política.