En las listas del FIT- Unidad, Eduardo Ayala es candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. Es trabajador y referente de Madygraf, la fábrica bajo control obrero del parque industrial de Garín. Tiene 49 años y 34 de oficio gráfico; 4 hijos y un nieto; y hace más de 15 años que es militante del PTS.
Jueves 18 de julio de 2019 00:00
El Chavo, como le dicen sus compañeros, se crió en Jose C Paz y desde muy chiquito tuvo que colaborar con la economía del hogar. Ya a los 9 años vendía caramelos de dulce de leche y maní en los trenes; luego fue ayudante de albañil; a los 15 ya era aprendíz en un taller gráfico en el barrio de Chacharita. A los 26, entró a la ex Atlántida, que luego pasó a capitales norteamericanos transformándose en la multinacional Donnelley. En 2014, la patronal cerró sus puertas, los trabajadores la tomaron y la pusieron a producir. Hoy es trabajador en Madygraf. Fue su primer presidente y luego volvió a su puesto.
De grande, pudo pasar un corto período por la universidad (llegó a rendir varias materias de la carrera de Filosofía en la Universidad de General Sarmiento) pero como la gran mayoría de los trabajadores no pudo continuar: le era imposible coordinar los horarios de las cursadas con los turnos rotativos de la fábrica y la obligación de tener que hacer jornadas de trabajo de 12 horas diarias.
Padre de 4 hijos (el mayor de 34 años y el menor de 8), con ahorros y horas extras se construyó su casa que le llevó 15 años. Aprendió a ser carpintero, herrero, electricista y perfeccionó sus conocimientos de albañil. Pero, confiesa, nunca se animó con la plomería.
Cuando Alberto Fernández dice que es un tipo común viviendo en Puerto Madero, ¿tendrá algo que ver con esto?
Hay dos hechos que marcaron su vida. El 18 de diciembre de 2001, en medio del estallido social que marcó al país, su tercera hija, Madelaine, con dos añitos y medio, sufre un accidente que le significó una parálisis cerebral para todo su vida. Mientras sus compañeros, los obreros de la multinacional Donnelley, impulsaban una rifa solidaria para comprarle su primera silla de ruedas, la patronal le enviaba una carta documento intimando a que justifique sus ausencias, conociendo que su hija estaba en terapia intensiva.
La charla se corta, se quiebra. Eduardo toma aire, mira por la ventana, da otra pitada y sigue.
Cuando fue el accidente de su hija, era recientemente delegado y convivió de manera crítica con la burocracia de su sindicato. Para 2005, luego de su paso por la universidad donde conoció las ideas de la izquierda, impulsó y conquistó una interna independiente con el fin de que respondiera a las bases de la fábrica y desarrollara la democracia de la asamblea. Desde allí se construyó la Agrupación Gráfica Clasista, con un programa antiburocrático, antipatronal y antigubernamentel.
Fuma mucho y rápido, habla fuerte y se va encendiendo mientras relata su historia.
Con una militancia activa de solidaridad con sectores obreros en lucha y desarrollando lazos con los más postergados de la sociedad, en todos estos años acompañaron luchas como la de Jabón Federal, Casino, Kraft en 2009 y Lear (por nombrar algunas de las más representativas) e impulsaron campañas de ayuda para vecinos inundados de los barrios aledaños. A la par, la Comisión de mujeres participaba de los Encuentros nacionales y en las movilizaciones contra la violencia machista, el femicidio y por el aborto legal.
Dentro del gremio fueron impulsores de la organización en otras fábricas (Prinpack, Sedinsa, FP impresores y Wordcolord). Constituyeron una fuerza militante gráfica que conquistó un peso significativo dentro del gremio y un espacio de oposición a la burocracia en las elecciones como lista Bordó.
Esa fuerza obrera y militante, que nació en Donnelley y se propagó en todo el gremio, fue clave para enfrentar de forma consciente y organizada el ataque más duro que puede recibir un trabajador de parte de su patronal: el cierre de la fábrica.
En 2014 se produce la quiebra fraudulenta de la multinacional Donnelley, que la propia presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en cadena nacional, calificó como una maniobra desestabilizadora por parte de los principales accionistas de Donnelley, el grupo black Rock y Paul Singer de los fondos buitres.
Lejos de aceptar el destino que la multinacional decidió para ellos como desocupados, forjaron el propio y se pusieron a producir bajo la figura de cooperativa. El Chavo fue el primer presidente de la Cooperativa Madygraf. Y consecuente con el programa que levantó su organización durante tantos años de combatir la burocratización, ni bien terminó su mandato, volvió a las máquinas respetando la rotación de puestos que impulsan para el desarrollo de todos los trabajadores. Hoy cumple un rol en el departamento comercial como vendedor.
En la actualidad son más de 35.000 trabajadores en el país en empresas recuperadas. Las políticas que desarrollan los distintos gobiernos lo único que hacen es ahogarlas económicamente, llegando a utilizar solamente un parte de su capacidad productiva instala.
“Cada fábrica que cierra hay que tomarla y ponerla a producir bajo control de los trabajadores". Cuenta, como ejemplo, que la ex Donnelley es una de las gráficas más grandes del país. "Tiene una capacidad productiva de ochenta millones de giros por mes, pero que solo explota el 5% de su capacidad, con 150 obreros con sus familias".
"Imagínate que si desde el Estado se la llenara de trabajo imprimiendo materiales escolares para todo el país. Inmediatamente, se generarían más de 400 puestos. Podríamos producir todo eso a precios verdaderamente populares para que lleguen a todos los hogares.”
Además de producir, vienen haciendo un club y van a abrir una escuela. Están haciendo de Madygraf un lugar de organización de los trabajadores contra las patronales y las burocracias, "(...) un lugar donde unirnos con los trabajadores desocupados por sus demandas, con el movimiento de lucha de las mujeres del que nuestras compañeras de la fábrica son parte y con los jóvenes que son el futuro. No solo somos una gráfica, somos un lugar de organización de los de abajo".
Ante la pregunta por su candidatura en las listas del FIT- Unidad, el Chavo cuenta:
"El peronismo de los Fernández, Massa y compañía quieren meter hasta en la sopa la idea del mal menor y de que primero hay que sacar a Macri y que después vemos. Pero lo verdaderamente cierto es que se viene un momento muy jodido para los trabajadores en Argentina. Querrán imponernos como sea reformas laborales, nuevas reformas jubilatorias, más aumentos... Y todo esto generará más pobreza, más desocupación y más cierres.
Concluye: "En Madygraf sabemos lo que es un cierre de fábrica, las familias en la calle"
"Nosotros tomamos el ejemplo de los compañeros de Zanon y creemos que los trabajadores ante cada cierre tenemos que seguir su ejemplo. Los trabajadores demostramos que no necesitamos de los patrones, si podemos dirigir las fábricas podemos dirigir el país"
Y hoy por eso también en las elecciones salimos a dar esta pelea en este terreno que para los patrones es ideal, compañeros que ponemos nuestras candidaturas al servicio de fortalecer y transmitir el planteo del FIT-Unidad de que no hay futuro de la mano del FMI para nuestros hijos y familia".