En noviembre la cantidad de actos escriturales se redujo en 18,1%, en tanto que el segmento de inmuebles mayores a $900 mil tuvo un crecimiento de 38,8%.
Emiliano Trodler Economista
Viernes 9 de enero de 2015

La información surge del último informe del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, en el que se detalla que durante el mes de noviembre de 2014 se realizaron 2.717 actos escriturales por un monto total de 2.408,7 millones de pesos.
El reporte indica que en noviembre se contrajo la cantidad de actos escriturales respecto del año anterior en los segmentos inferiores a los 500.000 pesos.
En este segmento, los inmuebles hasta 150.000 pesos bajaron 44,7 por ciento; hasta 250.000 pesos, 44,4; y hasta 500.000, 32,8 por ciento. Mientras que en las franjas superiores subieron 7,5 por ciento en la que se extendió hasta 900 mil y 38,8 por ciento en la de más de 900 mil pesos.
Según el informe citado, el mercado se concentra en la franja alta de más de 500.000 pesos, que explica 49,7 por ciento del total, mientras que las escalas inferiores perdieron 16 puntos porcentuales de relevancia respecto de un año antes. De acuerdo a los Escribanos, "esos movimientos se explican por el aumento promedio en 24,9 por ciento del valor de las transacciones pactados en pesos, aunque en el equivalente en dólares al cambio oficial subió 7,9 por ciento".
A pesar del lanzamiento del plan PRO.CRE.AR en 2012, la caída registrada en la compraventa de inmuebles en los segmentos inferiores acompaña una marcada disminución en la construcción, que para el mes de noviembre registraba una caída acumulada interanual de 0,5%.
De hecho, el aumento en los costos de la construcción y en los precios de los terrenos, de conjunto implicaron una reducción a cerca de la mitad de la meta de 200 mil créditos anunciados para el primer bienio en la inauguración de este plan; es que las condiciones para acceder al mismo lo convierten en un plan hecho a medida de los inversores/ahorristas y no de las acuciantes necesidades que sufren los más de 3 millones de hogares (más de 10 millones de personas) con déficit habitacional.
El aumento del 38,8% en las transacciones del segmento superior a 900 mil pesos, es otro indicador más de que en este fin de ciclo el “nunca menos” es para los empresarios y sectores vinculados a la renta agraria y financiera.
Lo cierto es que a pesar del “boom inmobiliario”, durante esta última década la posibilidad de acceso a la vivienda propia fue alejándose cada vez más para la mayoría: si en 1980 la cantidad de propietarios ascendía a 71,4%, cae al 70,64% en 2001 y al 67,70% en 2010, según el último Censo. Es que tres cuartas partes de las construcciones de la última década se concentraron en inmuebles de alta categoría.
Durante este período también se registró a nivel nacional un aumento de las casas vacías. De las 13.835.751 de viviendas existentes, 2.494.618 estaban deshabitadas, es decir el 18%. En la ciudad de Buenos Aires el porcentaje de viviendas desocupadas ascendía a casi el 24%.
Para resolver el problema habitacional que afecta a un cuarto de la población nacional no alcanza con planes timoratos al estilo PROCREAR, que lejos de “corregir al mercado” alientan la especulación inmobiliaria. Es necesario cortar la sangría de recursos que van a parar al pago de la deuda externa y a subsidios para las grandes empresas para encarar un verdadero plan de obras públicas bajo control de los trabajadores que ponga fin de una vez por todas al drama habitacional.