A pesar de la cuarentena, miles de jóvenes continúan laborando en los famosos centros de llamadas, mejor conocidos como "call centers". Ahí, trabajan jornadas enteras hacinados en espacios pequeños y cerrados.
Martes 24 de marzo de 2020
El pánico ante la crisis potenciada a raíz de la expansión del Covid-19 ha provocado que algunas personas hayan decidido no salir de sus casas como medida de prevención. Sin embargo, esta "cuarentena" no ha sido generalizada, principalmente derivado de que en México los nulos derechos laborales para las grandes mayorías hacen que permanecer en casa -sin goce de sueldo- sea imposible.
Miles de jóvenes son los que siguen laborando en Call centers. Sin ninguna medida de protección más que el uso de gel antibacterial al entrar al centro, medida que es absurda al pensar que cada centro da trabajo a un aproximado de más de cien personas que son concentradas en espacios pequeños, a veces carentes de ventilación.
Con una separación entre cada trabajador de aproximadamente treinta centímetros, estas “barreras” se rompen más al compartir las diademas con las que realizamos las llamadas, sin ninguna limpieza previa de éstas.
La situación se agrava dado que la limpieza es deficiente, al no contar con los suficientes recursos para que se efectúe correctamente. Se priorizan más las ganancias para las grandes empresas que llevan sus campañas a los call centers, que asegurar un salario digno para los trabajadores de intendencia y todos los materiales para una limpieza adecuada.
En caso de presentar algún síntoma o malestar, no se cuenta con seguro social ni ninguna posibilidad de acudir al médico sin que se te descuente el día o se te haga pagar las horas perdidas. Dejándote así, sin mayor amparo que un salario de miseria de menos de cuatro mil pesos mensuales.
Los supervisores, que son jefes inmediatos en el Call Center, lejos de tomar esta situación como una preocupación por la mayor posibilidad de contagio dentro de los centros, la ven como una oportunidad para generar mayores ventas. Esto bajo el argumento de que “seguro habrá un mayor porcentaje de personas que contesten”.
Pareciera entonces que no hay ninguna posibilidad de que los operadores telefónicos puedan pasar la cuarentena dentro de sus casas recibiendo su sueldo con normalidad. Pero creemos que no podemos pasar esta crisis de forma pasiva.
Es de vital importancia organizarnos para exigir comisiones de seguridad e higiene bajo vigilancia de nosotros, los y las trabajadoras. Para garantizar la correcta aplicación de los protocolos de prevención ante el brote mediante la exigencia de provisión de elementos de cuidado a la patronal, como lo son: alcohol en gel, jabón, guantes, cubre bocas, etc.
También garantizar una alimentación nutritiva para las y los trabajadores mediante comedores subsidiados. Para que de esta manera, se disminuyan los riesgos de contagio por posibles bajas defensas. Así como la resolución sobre si hay condiciones para seguir laborando mediante asambleas convocadas y llevadas a cabo por los mismos trabajadores.
Exigencia del cese y prohibición de despidos durante esta crisis, pues nosotros no somos culpables de ésta. De igual manera, que toda licencia o suspensión de labores sea bajo goce total de sueldo.
Las salidas que planteamos son posibles y serían un paso para exigir mejores condiciones laborales permanentes para las y los jóvenes que laboramos en Call Centers: estabilidad laboral, ya que muchas veces no contamos con un contrato que respalde nuestro trabajo; prestaciones laborales y seguridad social, al no contar con contrato, mucho menos nos brindan seguro social; mejores sueldos, nuestro día no vale más de cien pesos, nuestro sueldo no llega ser mayor a los cuatro mil pesos mensuales y se nos llega a descontar hasta mil pesos por una única falta o retraso que tengamos.
Pero ninguna mejora podrá pasar por la voluntad de los patrones sino por la organización y la exigencia de nuestros derechos.
Mediante la organización de las y los trabajadores, podemos generar otras alternativas más allá de las que nos imponen los patrones. Hoy más que nunca, durante esta crisis, es necesaria nuestra organización.