El sueldo no alcanza y cada vez nos exprimen más. Macri y Fernández nos piden el voto para cumplir con lo que pide el FMI. ¿Nos vamos a resignar y aguantar, o damos vuelta la historia?
Natalia Laris Enfermera
Flora Liberti Trabajadora de call center
Miércoles 12 de junio de 2019 18:20
Ayer al llegar al call nos enteramos que despidieron a un compañero. Trabajaba hacía tiempo y es sostén de familia. Es de esas personas que aunque estés en un mal día, aunque el supervisor no pare de gritar "necesitamos ventas", te tira un chiste que te saca una carcajada. Lo despidieron "sin motivo" aunque todas y todos sabemos que el único motivo es que no agachaba la cabeza y protestó por nuestras condiciones laborales.
Las y los pibes del laburo nos quedamos masticando bronca, porque sabemos que es injusto. Porque todos sabemos lo que es quedar en la calle con 36 años sin laburo y con hijos. Y además porque la empresa quiere que aceptemos todos los abusos. Como por ejemplo, que nos corran con el número para que vendamos "como sea". Nos obligan a vender de manera fraudulenta, encajando productos y después nos corren con la "calidad" de las llamadas. Nos cambian la escala de comisiones a fin de mes y nos dejan a la mayoría sin un mísero plus de 1400 pesos, al que llegamos con sudor y lágrimas.
Encima, durante todo el mes nos vuelven locos para que devolvamos las horas si nos tomamos días de estudio, por enfermedad. Hasta nos hicieron recuperar por adelantado las horas por el último paro nacional, con amenazas de descuentos si no lo hacíamos. Así es que nos fumamos todo el mes rebuscándola para poder vender a jubilados, a gente como nosotros, que no llega a fin de mes o que se quedó sin laburo. Nos matamos recuperando horas y quemando nuestro cerebro ahí, por un sueldo de 15.000 pesos que alcanza hasta el día 14 del mes con toda la furia.
El trabajo en call center es así hasta que te quemes el cerebro y no puedas ni ver una vincha o te echen porque te quejaste por lo que te corresponde, porque le contestaste a un supervisor, porque no aguantás más la presión y el estrés constante o simplemente porque no les sirven tus números en la tabla de ventas. Muchos estuvimos en el lugar de nuestro compañero en otras empresas y sabemos lo que se siente.
¿Cuánto podemos aguantar así?
Los call center usan la rotación para tener una ganancia constante. Ellos se la llevan en pala a costa de nuestra salud y el plato de comida de nuestras familias. La mayoría de nuestros compañeros no están efectivos. Vienen todos los días como si fuera el último, con la amenaza de despido respirando en la nuca. Además de que las empresas se ahorran las indemnizaciones por el fraude laboralde los contratos temporales.
Nuestro trabajo es insalubre, por eso no se puede, por ley, trabajar más de 6 horas. Pero por el bajísimo sueldo muchos compañeros tienen que tener dos trabajos, o sea 12 horas por día con la vincha puesta ¿Cuánto podemos aguantar así?
El Sindicato de Empleados de Comercio, que nos debería representar o defender, bien gracias. Da mucha bronca. Y esto no es nuevo, porque la precarización a la que estamos sometidos no empezó ahora. Lleva muchos años y se profundizó cada vez más porque ningún gobierno cuestionó las tercerizaciones, los contratos temporales y todas las formas de precarización que permiten que las patronales nos usen y nos descarten a gusto, sin mayores costos ni dificultades.
No te comas el "speech" de la deuda
Da bronca cuando vemos a los políticos de siempre, sean hoy macristas o peronistas, diciendo mentiras por TV, ahora que arrancó la campaña electoral. Dicen que no hay salidas realistas a la crisis, si no se paga la deuda al FMI. Claro, para los empresarios, porque a nosotros ahora ya nos obligan a hacer magia para poder vivir.
Si hace años que vivimos así, ¿qué va a ser de nosotros cuando se agrave más la crisis? ¿Y si renegocian la deuda con el FMI a cambio de la reforma laboral y la jubilatoria? Porque negociar con el FMI no es gratis, se paga carísimo. O mejor dicho, si la renegocian, la vamos a pagar carísimo.
Acá lo único realista es no pagar esa deuda que nosotros no generamos y que toda la plata se quede en el país y se use para mejorar las condiciones de vida de las y los trabajadores y el pueblo pobre. Repartir las horas de trabajo con salario igual a la canasta familiar, para acabar con la desocupación y el trabajo precario.
Eso es lo que propone Nicolás Del Caño, el único candidato a presidente que sabe lo que es trabajar bajo la vincha y hoy cobra igual que un docente. Las y los trabajadores de las telecomunicaciones de la Agrupación Violeta y la Juventud del PTS, también levantamos estas banderas y luchamos contra la precarización en las empresas telefónicas y en los call centers.
Sabemos bien que tenemos una pelea difícil si queremos que esta vez no se repita la historia de siempre, donde los de arriba salen ilesos en las grandes crisis y los de abajo pagamos con hambre, desocupación y cada vez más precarizados. Por eso desde ahora queremos organizarnos en nuestros propios espacios, lejos de los ojos de las patronales y los sindicalistas que nos traicionan.
La campaña del Frente de Izquierda la hacemos a pulmón y no nos banca ningún empresario, necesitamos muchas más fuerzas para multiplicar nuestras voces. Te invitamos a sumarte a través de medios, como este diario, o también nuestros locales, las facultades, escuelas, hospitales y en los barrios. Para llegar a millones con estas ideas.