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Red Internacional
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Empresarios. Cámara Chilena de la Construcción se reparte utilidades y deja en la miseria a miles de obreros del sector

En medio de la crisis sanitaria y económica, las suspensiones en masa vienen marcando la tónica en diversos sectores de la economía que, hace no mucho tiempo, mostraban utilidades casi incalculables.

Sábado 13 de junio de 2020

Desde que la maldita Ley de "Protección" del Empleo se aplicó, se han visto filas interminables para cobrar el seguro de cesantía. Como también se hace notar el hambre, el desempleo y la miseria azotando al pueblo trabajador, mientras los accionistas de constructoras se reparten jugosas utilidades.

El problema más grande de la pandemia es el desempleo y las suspensiones, los especialistas prevén una caída económica en el país, el gobierno y los empresarios comienzan a hablar de mayores ajustes contra la clase trabajadora y los sectores populares.

Uno de los sectores más golpeados por esta crisis es la construcción, incluso desde que inició la rebelión del 18 de octubre, ha habido más de 56.000 despidos bajo el cuestionado Artículo 161 de "Necesidades de la Empresa", que le entrega facilidades a los empresarios para desvincular a trabajadores/as a su antojo y sin ningún argumento. Actualmente, este sector encabeza uno de los mayores índices de suspensiones, dejando en la pobreza a familias completas, mientras los magnates de la construcción, agrupados en la Cámara Chilena de la Construcción, gozan de sus privilegios repartiéndose millones de dólares.

Así lo demuestra el estudio realizado por Ciper, donde las 5 grandes constructoras Ingevec, Salfacorp, Besalco, Socovesa y Tecno Fast, se repartieron las utilidades entre sus accionistas, mientras los obreros de la construcción se pagan con sus ahorros del seguro de cesantía. Estas constructoras alcanzaron a poner en marcha la repartición de utilidades entre sus accionistas antes de que entrara en vigencia la ley que le prohíbe a aquellas compañías que, a causa de la pandemia, se acogieran a la suspensión de contrato de sus trabajadores.

El modelo heredado de la dictadura, basado en la precariedad del trabajo y de la vida, donde más de la mitad de la clase trabajadora obtiene sueldos inferiores a los $350.000, está en crisis. La situación para los trabajadores es preocupante, 600 mil suspendidos de empresas, casi 2 millones de desocupados y cientos de miles con rebajas de salario. Este gobierno nos arroja al hambre, a la pobreza y a la desocupación.

La oposición fantasma ha sido cómplice de esta precariedad. El Partido Comunista y sectores del Frente Amplio como Revolución Democrática, votaron junto con la UDI esta ley que le permite a los empresarios suspender y rebajar salarios.

Por su parte, la CUT (dirigida por el PC), ha mantenido una vergonzosa tregua con Piñera, que solo beneficia al gobierno y los empresarios. Ni siquiera han solidarizado y apoyado a los trabajadores de LATAM despedidos, ni qué decir a los cientos de miles de cesantes y pobladores que hoy sufren hambre. La CUT no tiene programa ni salida de fondo para que la crisis no pague la clase trabajadora.

Pero esto no es todo, pues Piñera ofrece un nuevo acuerdo nacional, una “segunda cocina” a los partidos del régimen. Este plan significará millones para empresas y migajas para el pueblo, esto significará que, los 23 mil millones de dólares con los que Chile se endeuda con el Fondo Monetario Internacional, serán pagados más ajustes a la clase trabajadora, golpeando las condiciones de nuestra vida para que los capitalistas puedan recomponer y sostener sus ganancias.

Si bien el PC se opone al acuerdo nacional, va de la mano con sus socios de la “oposición” que si están por el acuerdo. Está claro que existe la plata sufriente para dar solución a la pandemia. Pero si queremos poner fin a esa situación, no puede haber medidas parciales, sino de fondo, que ataquen las ganancias de los capitalistas y se propongan reorganizar el país sobre nuevas bases, en beneficio del pueblo trabajador.

Sin tocar las grandes fortunas, los bancos y el saqueo de los recursos naturales, no habrá una salida de fondo para que la crisis no la paguemos las y los trabajadores.

Es por esto, que es necesario un plan de obras públicas administrado por los trabajadores, el problema de la desocupación está tomando niveles cada vez mayores, la destrucción del empleo traerá consigo miseria y hambre.

Si implementamos un plan general para dar solución al problema hospitalario, de vivienda y conectividad, grandes obras dirigidas, planificadas y administradas por los trabajadores, para construcción de hospitales a nivel nacional, sería una medida de fondo que apunte a reducir el desempleo, y dar una respuesta concreta a la crisis hospitalaria, donde los infectados por la pandemia están en carpas y salas de espera por no haber camas.