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Entrevista. Camila García Reyna: “Siendo mujer tengo un compromiso y eso está en mis palabras”

Camila García Reyna es Licenciada en Letras y docente, pero antes que eso es poeta y antes que todo es mujer. Estas últimas dos Camilas (o todas) se entremezclan en cada uno de sus libros. Conversamos con todas ellas.

Luis Bel

Luis Bel @tumbacarnero

Lunes 31 de octubre de 2016

¿Cómo te encontraste con la poesía?

Escribo prácticamente desde los 8 años, poco más, poco menos. Leía poesía infantil, recuerdo un libro de García Lorca en formato infantil. Desde allí, siempre, aunque no me reconozco hoy con esa escritura, desde ya. Escribía, pero no lo mostraba, salvo a personas cercanas, de la familia.
Cuando comencé a cursar Letras y me encontré con otras lecturas, sentí como una sensación de incapacidad, de frustración. Sentí que no podía escribir y dejé. Recién en 2009, a finales de la carrera, me dije: Voy a empezar de nuevo, pero de otra manera. Voy a asumir que lo mío es así de simple, así de sencillo. Antes me preocupaba mucho por la rima, usaba palabras complicadas. Entonces dije, esto es lo que yo puedo a aportar y lo empecé a compartir. Y desde allí viene siendo.

¿En qué espacios empezaste a compartir lo que escribías?

Con Lucía Falón, una compañera de la facultad, armamos un blog, “Pa’ las casa”, y nos apoyamos entre las dos, en ese espacio comenzamos. Leí primero en el “Tomá de acá”, que se hacía en la Casa de los Trabajadores. Y con Lucía viajamos a un encuentro de poetas en Tucumán, que creo que fue la primera vez que leí ante muchas personas, y de ahí se fue dando.

¿Y del blog a la publicación de tus libros, cuál fue el camino?

Ya tenía un grupo de poemas que, para mí, habían estado estacionados demasiado tiempo, que eran los “Poemas para ser leídos en voz alta”, y con ese material en la mano empecé a consultar a diferentes poetas, a gente amiga, que me fueron guiando: “Acá hay que recortar…”, “A esto hay que dejarlo reposar”, etc. En medio de este proceso me separo y escribo una serie de poemas que eran bastante “tremendos”.

Cuando me reencuentro con estos escritos después de un tiempo, me divirtió mucho leerlos y empiezo a ironizarlos. De esto nace “Poemas para después de que te fuiste”. Que en realidad terminó siendo una puesta teatral, ya que con los poemas en mano hablé con Cintia Mussolini, una amiga que canta, después se sumó Roxana Martín en el piano y por último una directora, Silvana Ayala. Y armamos un espectáculo desopilante en el teatro La Calle, que se llamó “Mudándote”, donde Cintia cortaba una cebolla y cocinaba una salsa, Roxy tocaba, yo recitaba en medio del escenario entre algunos muebles de mi casa.

Fue ahí que sacamos “Poemas para después…” para que la gente se lo llevara al finalizar la función y estaba incluido con la entrada. Ese fue mi primer libro, “involuntario”, podríamos decir.

O sea vos querías sacar un libro y en el proceso terminaste sacando otro…

Sí, yo quería publicar “Poemas para ser leídos en voz alta”, que finalmente salió a la luz en 2014. Cuando me reuní con la gráfica, ellos me aconsejaron que en vez de uno sacara tres, por la cantidad de poemas que tenía. Por una cuestión de que fuera más accesible en la lectura y en los costos para los futuros lectores. Como el libro ya estaba estructurado internamente en tres partes, siguiendo esa división publicamos “Té de carqueja”, “Cascarillas de cacao” y “Masala chai”.

Parece que esa es mi manera de producir (risas). El año pasado quise sacar “Pan de noche”, que es un libro que me gusta mucho. Les di los poemas a muchas de mis compañeras y “hermanas” para ver si salía algún proyecto, y no salió nada. De repente me llama Matilde Rojas, que es fotógrafa, y me dice: “Che, no querés que hagamos algo de foto-poesía” y así nació “Andanzas”. Con otros poemas por supuesto; “Pan de noche” está allí, esperando su momento.

Contanos cómo financias las publicaciones

Las ediciones son autogestivas. No conozco muchos circuitos, soy muy inquieta y me mueve la intensidad con que encaro las cosas. Entonces, con las gráficas y editoriales con las que trabajamos me he movido generalmente de esta manera: vendo bonos y a veces entradas en las presentaciones.
Cuando uno no tiene plata para publicar, que es lo que casi siempre me pasa y a todos los que conozco, sucede algo como esto: a mí me gusta el libro, “a mí” en ese momento, y entonces el bono es una invitación a si hay alguien más al que le guste también. Que quiera apostar a ese proyecto. Ahí uno sabe si puede publicar o no.
Entonces comparto algunos de los poemas, uso las redes sociales, empiezo a socializar el bono y al final, por un tiempo, uno se convierte en un bono andante. Es como venderlo anticipadamente. Yo no debiera decir que publiqué libros, toda la gente que colaboró los publicó. Uno abre el libro al mundo para ver si existen lectores. Si existen, existe el libro, si no, no hay nada.

Una vez que se cumple esa “promesa” de libro, ¿por dónde circula?

Mis libros están en “El café del alba”, que no es una librería, es justamente un café, entonces uno los puede hojear sin la necesidad de comprarlos. Las librerías se quedan con un porcentaje muy alto de la venta y para alguien que publica de manera independiente una pequeña cantidad de ejemplares, como es mi caso, simplemente no conviene. También vendo en los espacios a los que me invitan a leer.
A la vez, por recorrer tantos lugares se van dando situaciones. En Bariloche me puse a hablar con un panadero que también escribía, eso me terminó llevando a una radio y entonces mis libros se venden en Bariloche. Y también en Neuquén, pero vaya una a saber el porqué.
Una hace un poco de juglar y es así cómo se van moviendo los libros.

Estudiaste Letras adonde más del 90 por ciento del cuerpo docente y de estudiantes son mujeres, sin embargo, en los contenidos tanto literarios como teóricos que se dan, hay una clara mayoría de autores hombres, ¿cómo fue insertarte en un ambiente hegemónicamente masculino?

Realmente no me costó demasiado, pero me parece más por un nivel de inconsciencia… de inocencia mejor, o un poco de cada cosa, que me hizo no encontrar resistencias. Ahora, cuando releo los prólogos de algunos de mis libros digo, ¡qué inocente! Creo que eso me permitió participar de algunos espacios sin que hubiera ningún juicio previo. Lo mismo en Córdoba hay muchas mujeres poetas que se están haciendo un lugar. Lo que sí reconozco es que la academia recupera mucho la producción masculina.
Primero, antes que nada, soy mujer. Siendo mujer tengo un compromiso y eso está en mis palabras. Sobre todo viendo el nivel de violencia de género que hay. Siento el compromiso de salir del lugar de víctima, de traer a mis hermanas, de compartir mi experiencia. Yo he sido víctima de violencia de múltiples maneras y durante muchos años y he aprendido a salir del lugar de víctima y a respetarme y aprender que una mujer vale el universo.

¿Estás trabajando en algún proyecto nuevo?

Estoy trabajando en unas cartas que en algún momento le escribí a un personaje de carne y hueso y que después se volvió ficción, que se llama Margarito Primavera. Más que cartas son mensajes donde converso, le pregunto cosas, lo busco. Es un libro para niños, pero sobre todo para niños de nuestra edad. Entonces empecé a concebirlo como un libro con ilustraciones y hubo una gran búsqueda para encontrar quien lo ilustrara. Hasta que finalmente encontré a Paola Lucero, con quien habíamos coincidido en una antología y en algunas ferias, y a la cual yo había visto hacer un mural. Le conté el proyecto, se enganchó y ya están todas las ilustraciones terminadas.

Ahora estamos en la etapa de diagramación y de financiación, de autogestión. Estamos en la metamorfosis camino a convertirnos en bonos andantes una vez más.

Soy mujer

me van los ovarios en eso
la bronca me va la sangre
soy mujer soy nadie
tendría que ser maestra o esposa
o vedette o estúpida o sumisa
tendría que estar
feliz porque Cristina está en el mando
feliz porque hay ilustres femeninas
que se cuentan con los dedos de la mano...
o por supuesto también con los del pie
total
a quién mierda le importa que importemos
total
mientras saquemos volantes y panfletos
el machismo recepta que existimos
total
ser mujer es más fácil que ser pobre
y ser pobre y mujer
de maravillas
y lesbiana mejor
y ser travesti es la crem de la crem de la violencia
soy mujer y si un compañero tiene
muchas ganas de lamerse las pelotas
alza la voz o el porte o cualquier cosa
total
sana tradición la de seguirnos callando
total
somos putas sensibles o rebeldes sin causa
total
el capitalismo excede a la lucha de género
total
si nos cagan a palos nos encanta ser víctimas
total
la que abusan o violan la cagó por bonita
o por provocadora de erotismo indeseable
total
la igualdad en papeles me deja bien tranquila
soy mujer y gozo de humanos derechos
puedo votar e incluso lavarme los dientes.