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Red Internacional
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TRATADO COMERCIAL. Canadá no ve TLCAN sin México: ¿es sólo un buen vecino?

Ayer en reunión interparlamentaria, legisladores de Canadá y México discutieron pugnar por una renegociación del TLCAN de manera trilateral. Canadá sostiene que no negociará sin México ¿qué intereses impulsan a Canadá para sostener este discurso?

Camilo Cruz México

Martes 20 de febrero de 2018

Este miércoles tuvo lugar la XXI reunión interparlamentaria entre legisladores mexicanos y canadienses. En este escenario, el presidente de la cámara de senadores por México, Ernesto Cordero, pidió a los legisladores canadienses no caer en la trampa del presidente Donald Trump para una negociación bilateral del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

George Furey, presidente del senado canadiense, afirmó que Canadá esta comprometida con México para lograr un TLCAN trilateral.

A unos días del arranque de la séptima ronda de negociación, los canadienses aseguran que mantendrán este pacto porque México representa un cúmulo de beneficios de largo alcance que se mantienen desde 1994. Esto resalta “el significado tan importante que tiene México como vecino y socio en el TLCAN” se aseguró en los informes legislativos del Senado de Canadá.

Víctor Giorgana, líder de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados comentó que: “la coyuntura actual, caracterizada por las constantes amenazas de revertir el proceso de integración de América del Norte, nos ha llevado a ambos países a revalorar la importancia de ensanchar nuestros vínculos, más allá de la agenda compartida con nuestro vecino común”, un comentario bastante importante para ver qué hay de fondo en la benevolencia canadiense para pugnar por un TLCAN trilateral.

Más que el comercio, ¡"por ser buenos amigos"!

Los informes del senado canadiense no se cansan de recalcar “el significado tan importante que tiene México como vecino y como socio, mucho más allá del TLCAN” y es que más allá de lo que se pueda llegar a comulgar para pelear en el TLCAN frente a Estados Unidos, la importancia primordial son las enormes facilidades que el gobierno mexicano ha dado para que las mineras canadienses puedan explotar los minerales y no pagar un centavo por la contaminación y el desplazamiento de comunidades enteras, algo que incluso Andrés Manuel López Obrador, candidato a la presidencia por el Morena ha prometido continuar si llega a ganar las elecciones.

Esto tiene un peso fundamental para sostener relaciones cordiales con México. El segundo aspecto de mayor peso es que si bien Canadá pareciera estar mejor parado que México, más por la política Trumpista contra la migración en su frontera sur que por una posición más importante en el intercambio económico con Estados Unidos, sabe que no es suficiente para imponer sus condiciones o en todo caso matizar los aspectos más agresivos que el gobierno de Tump quiere imponer en el TLCAN.

Es decir, Canadá necesita de una cierta colaboración con México no porque tengan un intercambio económico fundamental sino porque necesitan acuerdos que le den un piso mínimo para negociar con el socio fundamental en el TLCAN: el imperialismo estadounidense.

Esto clarifica los dichos del priísta poblano Víctor Giorgana, es clave no sólo para México, llegar con acuerdos rumbo a la séptima ronda de negociación. Esto no cierra la puerta a que Canadá pueda negociar con Estados Unidos particularidades del TLCAN, es por eso que Ernesto Cordero hizo un llamado que pareciera desesperado a los legisladores canadienses para prometan que no van a negociar por separado con Estados Unidos.

Tras el discurso del “América first” que lleva adelante el gobierno trumpista para presionar a las transnacionales y el TLCAN se oculta el imponente intercambio económico que se desarrolló en más de 20 años, para lo cual, es impensable echar atrás el tratado y lejos de esto, la apuesta estadounidense es maquillar el acuerdo para aparecer con medidas más duras en los aranceles pero garantizar mayores ganancias a partir de profundizar ciertas normas, como las reglas de origen, que impongan condiciones muy favorables para las transnacionales estadounidenses.