La Izquierda Diario entrevistó a Zé Maria, metalúrgico, presidente nacional del Partido Socialista de los Trabajadores Unificado de Brasil y candidato a la Presidencia de la República en las elecciones de este 5 de octubre.

Isabel Infanta @isabel_infanta
Sábado 4 de octubre de 2014
Fotografía: pstu.org.br
ID: ¿Qué cambió en la política brasilera después de las intensas movilizaciones de junio de 2013?
Hay un cambio en la situación política del país, que emergió más claramente de las movilizaciones de junio y julio de 2013. Estas movilizaciones fueron muy progresivas pues expresaron el descontento creciente de amplios sectores de masas en el país (participaron millones de aquellas movilizaciones, que a su vez, contaron con el apoyo de la mayoría de la población), se enfrentaron a los gobiernos (municipales, estaduales y con el gobierno federal del PT) y los pusieron a la defensiva. Estas movilizaciones marcan un cambio en la relación de fuerzas del país, que sigue aún después de la disminución de la presencia en las movilizaciones de calle. La continuidad y la profundización del proceso abierto a mediados de 2013 se expresa en las centenares de huelgas que explotaron en el país en los últimos meses, de la que la de los trabajadores del subterráneo de San Pablo fue uno de los ejemplos. Los trabajadores están más a la ofensiva que antes, y los gobiernos más a la defensiva. Es decir, que fueron la cara más visible de un proceso más profundo, de ruptura de amplios sectores de la clase con la dirección lulista y con el gobierno de frente popular que gobierna nuestro país.
ID: ¿Como se expresan estos cambios en las candidaturas de la izquierda?
El PSTU ha hecho su campaña más direccionada a las concentraciones obreras del país, y el espacio político que hemos encontrado para la discusión del programa que proponemos al país es muy importante, expresión del cambio de situación política y de la ruptura política con la dirección lulista que se va operando en sectores importantes de la clase. En términos electorales, la mayor parte de esta ruptura tiende a ser capitalizada por algún sector de la propia burguesía (como la candidatura de Aécio Neves o la de Marina Silva), pues aparecen como alternativas con más viabilidad para derrotar al gobierno. Parte menor de esta ruptura se va a traducir también en votos para la izquierda socialista, aún cuando esto estará bastante limitado en lo que se refiere a la candidatura presidencial (aquí va a ocurrir un doble “voto útil”: un voto útil a favor de la candidatura del PT, para do “dejar que vuelva la derecha al gobierno”; y voto útil a favor de la oposición burguesa “para derrotar al PT”). Así, la capitalización más importante que está al alcance de la izquierda socialista en este momento es la utilización del espacio político que se abrió en la clase obrera para estrechar relaciones políticas con los obreros y fortalecer orgánicamente al partido. Este proceso del “voto útil” afecta a todas las candidaturas de la izquierda socialista, señalando un resultado electoral que, guardando las diferencias entre los distintos partidos, no debe ser muy amplio.
ID: ¿Cuáles son sus expectativas electorales frente a esta nueva situación?
El PSTU debe tener una buena votación considerando la polarización y el consecuente voto útil que describo en la respuesta anterior, la dimensión de nuestro partido y la elección que hicimos en nuestra campaña – la de priorizar el avance en las relaciones del partido con sectores de la clase obrera, presentando y debatiendo con estos sectores una alternativa obrera y socialista para el país, además de buscar el fortalecimiento orgánico de nuestra organización. Contribuye a limitar la votación del partido el hecho de que la legislación electoral de Brasil permite que las corporaciones mediáticas impidan la participación del PSTU en los debates televisivos. Esto perjudica mucho la visibilidad de la candidatura del partido en el país. Las votaciones de los candidatos a diputados lanzados por el partido en las regiones donde tiene una mayor implantación debe ser una votación bastante positiva, aún cuando sea imponderable en este momento decir si elegiremos o no a algún diputado.
ID: La irrupción de Marina Silva en la campaña abrió un debate sobre "nueva y vieja política" y cuál puede ser la expresión política del movimiento que emergió desde junio 2013. ¿Cuál es su visión sobre ese debate y la candidatura de Silva?
Marina Silva surge en el escenario electoral a partir del accidente que mató al candidato original del PSB, Eduardo Campos, y sube rápidamente en las encuestas de opinión, despuntando como una de las candidaturas con mayor potencial para vencer las elecciones. Ella encarna más claramente la expresión del proceso de junio y julio del año pasado, asumiendo para si el rótulo de “nueva política”. Aquí se expresa también una de las limitaciones más importantes del proceso de movilización de mediados del año pasado – fue un proceso que tuvo un signo político esencialmente democrático, marcado por una confusión política grande, en la cual la clase obrera y la clase trabajadora organizada no fueron protagonistas. Marina, dada la ambigüedad política característica del proyecto que defiende (juntar lo “mejor” del PT y del PSDB), relleno con un discurso vacío y ambiguo de “nueva política”, encarnó como nadie la expresión de aquel proceso. Sin embargo la consistencia de esta candidatura era pequeña. Se trata de una candidata cuyos principales asesores económicos son del PSDB, que defiende un programa en muchos aspectos màs atrasado y reaccionario que el programa del PT; que defiende gobernar junto con trabajadores, banqueros, empresarios... de la misma forma que hizo el PT. No logró, por otro lado, conquistar el apoyo de los sectores fundamentales del empresariado y, un mes después, ya está en franco retroceso. En este momento hay serias dudas si irá al segundo turno de las elecciones o si se tendrá que conformarse con un tercer puesto.
ID: ¿Puede la candidatura de Luciana Genro, por el PSOL, ser expresión política del movimiento de Junio?
La candidatura de Luciana Genro enfrenta dos contradicciones. No logra ser la expresión política de junio, ya que se trata de un proceso que políticamente estuvo más a la derecha. No por causalidad es más capitalizado en las elecciones por Marina que por cualquier otra candidatura. Por otro lado, por la limitación programática del PSOL, agravada por el intento de empalmar con el proceso de junio de 2013, la candidatura de Luciana lleva adelante una campaña defendiendo un programa que, a lo sumo defiende banderas democráticas radicales. No defiende un programa anticapitalista y socialista. En el debate de ayer 2 de octubre en la red Globo el PSOL -a diferencia del PSTU, ha participado de los debates televisivos- la candidata del PSOL hizo buenas defensas de las banderas democráticas como la relacionadas a los derechos de las personas LGTB, el derecho al aborto, legalización de las drogas. Son banderas importantes y deben ser parte importante del programa que debe presentar la izquierda socialista en el proceso electoral. Sin embargo, el programa defendido por la candidata quedó limitado a estas banderas. Ella, que habló varias veces durante el debate, no defendió el no pago de la deuda externa e interna a los banqueros, no defendió la estatización de los bancos y del sistema financiero; no defendió la reestatización del patrimonio y de las empresas que fueron privatizadas por el PSDB y ahora por los gobiernos del PT; no defendió la nacionalización de la tierra, con expropiación del latifundio y de las grandes empresas del agronegocio para hacer una amplia revolución agraria en el país; no defendió el enfrentamiento a las multinacionales y grandes empresas para hacer valer los derechos de los trabajadores, etc. Es decir, no defiende banderas que puedan ir más allá del capitalismo, que cuestionen la propiedad de los principales medios de producción del país. No defiende un programa socialista. Esta limitación impide que esta candidatura aprovecha la mayor visibilidad que tienen por aparecer más en los medios, para presentar una alternativa obrera y socialista a los trabajadores y jóvenes que estuvieron en las calles en junio. En el intento de obtener el voto a cualquier costo, termina por capitular a la conciencia atrasada de sectores que estuvieron en la movilización, defendiendo un programa que no va más allá de la radicalización de la democracia, sin cuestionar al capitalismo. Con todo esto es una candidatura de la izquierda que tiende a tener más votos (tiene más visibilidad en los medios y un programa limitado para facilitar la búsqueda del voto) pero sin escapar tampoco de la polarización y del voto útil que describí antes – hoy en las encuestas tiene cerca del 1% de los votos.
ID: Hay varios candidatos que se presentan como alternativa a la izquierda del gobierno. Además del PSOL, está el PCB y el PCO. ¿Cuál es la especificidad de su candidatura en relación a las demás?
El PSTU presentó candidaturas en las elecciones para llevar a los trabajadores y jóvenes de nuestro país, en primer lugar, un programa anticapitalista y socialista, que apunte los cambios que el país necesita para que sea asegurada una vida digna a los trabajadores y al pueblo pobre, para que todos tengan derecho a la salud, educación, vivienda, transporte público, jubilación, reforma agraria, empleo y salario digno, y que levante las banderas democráticas que correspondan a la situación del país (contra el machismo, el racismo, la LGBTfobia, legalización del aborto, etc.). En segundo lugar, para llevar la idea de que, para hacer estos cambios el país necesita un gobierno de trabajadores, sin patrones, rescatando la defensa de la independencia de clase. Es que, para que sea posible un gobierno de esta naturaleza, y para que este gobierno pueda hacer estos cambios, será necesario fortalecer la organización y la lucha de los trabajadores, solo un amplio proceso de movilización social puede reunir fuerzas para que estos cambios puedan ser llevados a cabo, ya que será necesario derrotar a los bancos, a las multinacionales y a las grandes empresas que controlan el país. Aquí entra un elemento importante que es la denuncia al sistema electoral vigente en el país, controlado por los bancos y por las grandes empresas, a través del financiamiento de las campañas de los políticos y de los partidos por las grandes empresas y por el filtro que las grandes empresas de las corporaciones mediáticas imponen para evitar que tengan visibilidad las candidaturas como las nuestras, que cuestionan el orden vigente. Es decir, la denuncia del propio proceso electoral, para combatir las ilusiones de que se podría cambiar la vida de los trabajadores a través de elecciones como estas. En estos marcos disputamos el voto, luchando para tener la mayor votación posible, pero sin dejar de defender nuestras ideas. Llegamos a debatir con el PSOL la posibilidad de conformación de un frente de izquierda. No prosperó la idea porque, por un lado, no hubo acuerdo en el programa que el frente debería presentar en las elecciones – un programa en defensa de la radicalización de la democracia (que facilitaría la disputa de los votos, según lo entiende la dirección del PSOL –, o un programa anticapitalista y socialista (según lo entiende el PSTU). Por otro lado está el problema de la independencia de clase. El PSOL en otras elecciones ya había recibido financiamiento de grandes empresas, y una vez más en estas elecciones recibió contribución de una gran empresa (Grupo Zaffari, un conglomerado comercial y financiero que tuvo nueve mil empleados y facturó más de 4 mil millones de reales el año pasado). Eso para el PSTU es un divisor de aguas, ya que sin independencia financiera no hay independencia política para luchar contra el capitalismo.
ID: Algunos de los temas que se debatieron durante la campaña tienen que ver con la corrupción, Petrobrás, la política energética, el crecimiento económico, la "integración" regional, el crecimiento del desempleo, la salud y educación y los derechos sexuales. ¿Cómo le parece que fueron encarados estos temas y qué temas estuvieron ausentes?
Todos estos temas estuvieron presentes en los debates de la campaña electoral, y el debate mostró claramente que entre las tres principales candidaturas (Dilma, Aécio y Marina) no hay ninguna diferencia significativa. Se trata de candidaturas del “status quo”. Lo que faltó fue una discusión más a fondo sobre las causas de los problemas que afectan la vida de los trabajadores y del pueblo pobre, es decir, la explotación del capitalismo al servicio del que está el modelo económico defendido por las candidaturas del PT, del PSDB y del PSB, y por otro lado, el programa necesario para cambiar este cuadro. Este fue el esfuerzo hecho por el PSTU, en los espacios y por los medios de los que dispusimos para llevar adelante nuestra campaña. En este sentido, el papel de los medios en el proceso electoral, en particular de la televisión, fue particularmente nefasto. Al impedir que el PSTU participe de los debates, consiguió evitar que el debate levantado por nosotros tuviese mayor alcance. Sin embargo creemos que hicimos nuestra parte y la militancia del partido está contenta con la lucha política realizada durante todo este proceso.