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Red Internacional
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CONDENA. Santiago Sinclair: Genocida de la Caravana de la Muerte es condenado a prisión

La Corte de apelaciones de Santiago falló en contra del ex senador designado Santiago Sinclair Oyaneder a 5 años y 1 día de prisión, en calidad de autor de homicidio calificado en Octubre de 1973.

Cristobal Cartes Bernal

Cristobal Cartes Bernal Estudiante de Medicina U. de Antofagasta. Militante Vencer.

Domingo 9 de agosto de 2020

El pasado viernes la Corte de Apelaciones de Santiago condenó al miembro retirado del Ejército, exintegrante de la junta militar y exsenador designado (1990-1998) Santiago Arturo Sinclair Oyaneder a 5 años y 1 día de cárcel, en calidad de autor de homicidio calificado de 12 personas, por los hechos ocurridos en octubre de 1973 en Valdivia, por la llamada "Caravana de la muerte".

Es así que la sentencia del tribunal señaló: "En consecuencia, sólo cabe concluir que las muertes por fusilamientos de Gregorio José Liendo Vera, Pedro Purísimo Barría Ordóñez, Rudemir Saavedra Bahamondes, Víctor Eugenio Rudolph Reyes, Víctor Segundo Valeriano Saavedra Muñoz, Santiago Segundo García Morales, Luis Mario Valenzuela Ferrada, Sergio Jaime Bravo Aguilera, Luis Hernán Pezo Jara, Víctor Fernando Krauss Iturra, Enrique del Carmen Guzmán Soto y José René Barrientos Warner, no tienen justificación legal alguna y, por lo tanto, sólo obedecen a la decisión de quienes ejercían el mando militar en esos momentos, para lo cual se valieron del concurso de varias otras personas subordinadas a ellos, en el intento de revestir de juridicidad un hecho que no la tenía".

Sin embargo, a pesar de este fallo en contra de Sinclair a quedar privado de libertad por 5 años y 1 día, resulta innegable que estos violadores de derechos humanos gozan de una serie de privilegios en la cárcel, además del escandaloso beneficio que recibieron hace aproximadamente 1 semana, el coronel en retiro del Ejército Raúl Rojas Nieto y el comandante de escuadrilla en retiro de la FACh Víctor Mattig Guzmán, quienes fueron condenados por la justicia y hospedados en Punta Peuco, y siendo indultados por decisión de Sebastián Piñera.

Es por estos hechos de indultos, beneficios y privilegios a violadores de derechos humanos de la dictadura que han sido condenados, es que debemos exigir con todas nuestras fuerzas cárcel común para todos los violadores de derechos humanos y genocidas de la dictadura militar de Pinochet, además de repudiar toda la impunidad ante los crímenes de la dictadura, que muchos de estos criminales han gozado antes y durante la pandemia.

Pero hoy la tortura no sólo se encuentra relacionada a estos genocidas. No debemos olvidar que hemos sido testigos desde octubre a la fecha de brutales violaciones a los derechos humanos por parte de la nefasta institución de Carabineros de Chile, de militares y sobretodo de este gobierno criminal y asesino de Piñera, que tiene las manos manchadas con sangre. Y que mantiene este legado de impunidad con Víctor Pérez en el ministerio del Interior, cuando él mismo fue un colaborador del campo de concentración y tortura conocido como "Colonia Dignidad".

Un gobierno que se encarga de liberar a asesinos de la dictadura pero que mantiene hasta el día de hoy a más de 2 mil presos políticos de la revuelta, y sin olvidar a los presos políticos mapuches, la fuerte militarización de la Araucanía, y los dichos y provocaciones hacia el pueblo mapuche siendo llamados terroristas, por parte del gobierno de Piñera que mutiló cientos de ojos, y que hasta el día de hoy niega tajantemente haber violentado los derechos humanos desde el comienzo de la rebelión de octubre. Chile es el claro reflejo, con todos sus síntomas, de que la herencia de la dictadura genocida de Augusto Pinochet sigue viva en este gobierno y sus instituciones. Debemos echar abajo todos los pilares que sostienen su herencia, así como acabar con los pactos de silencio por parte de los uniformado y todos sus privilegios.

El mejor legado que podemos ofrecer a quienes fueron desaparecidos, torturados, asesinados y vulnerados en dictadura, es mantener viva la llama que estalló en octubre, y acabar con todos los cimientos de este régimen y de este neoliberalismo, impuesto mediante fusiles. Luchar por la dignidad, por la memoria histórica, es hoy también una lucha por una verdadera Asamblea Constituyente, libre y soberana, en donde el pueblo trabajador y pobre raye la cancha, sin imposiciones de este Estado asesino.