Tras los últimos acontecimientos que vienen ocurriendo en Chile con la movilización reaccionaria de los dueños de camiones, los anuncios sobre la reforma educativa y las últimas discusiones respecto a la ley de aborto, el Cardenal Ezzati se unificó a los empresarios de la educación y de los camiones; a los partidos patronales de la derecha y a la defensa acérrima del mercado educativo en una búsqueda activa por generar un clima político favorable a la detención y modificación por derecha de las ya moderadas reformas.

Bárbara Brito Docente y ex vicepresidenta FECH (2017)
Sábado 29 de agosto de 2015
Duante estos días la iglesia, a través de la voz de Ezzati, viene alineándose activamente con las posiciones de los sectores más reaccionarios de este país. Sobre el conflicto en la araucanía, tomó posición por los dueños de los camiones e hizo un llamado al diálogo criticando al gobierno por haber impedido la entrada de camiones. Ante la discusión que se dará este martes sobre la ley de aborto con las tres causales, integrando las modificaciones hechas por la Democracia Cristiana, afirmó que “pierde Chile” siendo que el proyecto presentado por la Nueva Mayoría no responde si quiera al derecho de la mujer de poder decidir sobre su propio cuerpo a través de la legislación del aborto libre, seguro y gratuito. En el terreno del debate educativo, se posiciona además junto a los empresarios de la educación, nuevamente, exigiendo que la gratuidad se abra a las universidades privadas sin criterios impuestos por el Estado, sumándose a las palabras del Rector de la PUC. Ya el 2014 había criticado el peligro de la gratuidad de “uniformarlo todo, teniendo como modelo proyectos estatistas caducos”. (El Informante, TVN, marzo 2014)
Pero lo que diga o no diga Ezzati no debería importar en lo más mínimo. Sin embargo aún la iglesia se mantiene ligada a los grandes poderes económicos y su influencia a favor de la defensa de la propiedad privada y en defensa del mercado educativo ha sido potenciada no sólo por los partidos de la derecha, también por la Concertación. Michel Bachelet durante la administración anterior le dio el espacio a Ezzati para que participara durante un año en el Consejo Asesor Presidencial de Educación, la misma instancia que sirvió para desviar la lucha secundaria del 2006. Como vemos, Ezzati ya tuvo un rol activo en mantener el legado dictatorial, el cambio de la LOCE por la LGE, consecuencia del desvío de la movilización, no significó otra cosa que el maquillaje de los pilares de la educación de mercado.
Para Ezzati, la gratuidad de la educación es un problema en tanto atenta contra la libertad y la libertad de escoger, principios fundamentales del neoliberalismo y que han llevado a un sistema de competencia donde la educación deja de estar al centro imponiéndose el lucro y la sed de ganancia. Es que la iglesia tiene intereses puestos en la reforma educativa siendo dueños de universidades y liceos.
Si bien la reforma de la Nueva Mayoría sólo apuesta por mantener y regular el mercado educativo con una gratuidad que no es tal (sólo se amplian los créditos y becas a un 50%), y poniendo criterios que no responden por tanto a las demandas históricas del movimiento estudiantil como la gratuidad para todos o el cogobierno universitario triestamental y paritario otorgando solo el “derecho a la participación”, Ezzati junto al rector de distintas unviersidades privadas como la PUC y los partidos de la derecha buscan una ofensiva comunicacional y en las calles para frenar estas ya míseras reformas que en nada responden a nuestros intereses, lo que buscan es defender a toda costa el modelo político y económico que a gobernado Chile desde la dictadura de Pinochet.
Mientras, los dirigientes de la CONFECH nos intentan llevar a mesas prelegislativas con movilizaciones que no pretenden ser el punto de partida para una nueva lucha por la gratuidad para todos y sin subsidio, por el cogobierno triestamental y paritario. La única salida es la organización de base, la unidad con los trabajadores y la confianza en nuestras propias fuerzas de movilización para vencer.