Es
un clásico bar rosarino, en una mañana calurosa. Carlos llega puntual y con el teléfono en mano. “Me están llamando por lo del ’Pollo’ Bassi”, dice. Se refiere al asesinato del padre del "Pollo" Bassi, conocido narco, actualmente preso, a quien la banda de Los Monos le juró venganza por el asesinato de su ex líder, el "Pájaro" Cantero. “Pero sobre todo me llaman los medios nacionales, los locales menos”, aclara entre risas.
Carlos Del Frade es un distinguido periodista rosarino, conocido por sus investigaciones acerca del narcotráfico en la provincia y por haber difundido varias de las principales denuncias a la complicidad política y estatal con las mafias organizadas.
La Izquierda Diario lo entrevistó en ocasión del lanzamiento de su nuevo libro, Ciudad blanca, crónica negra. Postales del narcotráfico en Rosario, Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires. Capitalismo y etapa superior del imperialismo, publicado por la Editorial Último Recurso.
ID- La tesis central del libro es que el narcotráfico es la fase superior del imperialismo. ¿Qué significa esto para vos?
C.D.F- Eso se demuestra con hechos. Desde principios de enero de 2014 tanto el gobierno nacional como el provincial fueron a rendirle pleitesía a EE.UU. Y EE.UU lo que devolvió son cursos del FBI y la DEA a las policías provinciales y la Gendarmería. Claramente las fuerzas nacionales y provinciales se encolumnan detrás de lo que diga EE.UU. Eso es la etapa superior del imperialismo. Un manejo del control social de la población, con la excusa del combate contra el narcotráfico. Sobre todo tiene el objetivo de controlar a la pibada para que no vuelva a aparecer una década del 70, para que la pibada no se vuelva enamorar de la revolución. Lo hicieron en México, lo hicieron en Colombia, lo hicieron en Brasil y ahora lo hacen en Argentina. Hasta las palabras repiten: pacificación, articulación de fuerzas federales y provinciales… Es una fase superior del imperialismo
-Y esto se concreta con lazos con los gobiernos nacional y provinciales
¡Y con negocios! Milani concretó la compra de 34 camionetas Hummer este año. Eso es guita al comando sur del ejército norteamericano. Son negocios, cursos que son pagos por las provincias para que vengan tipos de la DEA y del FBI. Lo mismo había hecho el ex Gobernador Reutemann en el 2000. La mayoría de los policías que recibieron los cursos del 2000 hoy están procesados por enriquecimiento ilícito. En Rosario cuatro familias narcos manejan un negocio de $2 mil millones. Esto se corresponde al 54% del presupuesto municipal que durante un año atiende las necesidades de 1 millón de personas. Binner y Obeid sabían cómo iba creciendo el poder narco. Los dos son responsables.
-Vos hablas de las cifras del narcotráfico a lo largo del libro. ¿Cómo las sintetizarías para que alguien que no conoce tenga dimensión de la escala de negocios de la que estamos hablando?
El ejemplo de Rosario es muy claro. Cuatro familias narcos manejan un negocio de 2 mil millones de pesos. Esto se corresponde al 54% del presupuesto municipal que durante un año atiende las necesidades de 1 millón de personas. - En tu libro planteas que “enfrentar al narcotráfico es enfrentar al capitalismo”. Teniendo en cuenta que hay muchos sectores políticos que dicen “combatir el narco”, pero que no cuestionan el capitalismo, ¿Cómo sería para vos una manera de enfrentar al capitalismo de conjunto a través de la lucha contra el narcotráfico?
El capitalismo desde hace 40 años tiene cinco vías de acumulación fundamentales: el petróleo, los medicamentos, las armas, las drogas y la trata de personas. Claramente son negocios capitalistas. Forma parte del flujo más fluido y directo para concentrar dinero. Los partidos gobernantes auspician el capitalismo, por tanto es muy difícil que enfrenten esto, pero sí creo en ciertos valores burgueses que son reales y concretos. Creo en la honestidad, creo que hay gente honesta en casi todos los partidos políticos. Y creo que la diferencia a veces está en sacar a un policía corrupto y poner a uno honesto. No estoy produciendo la revolución socialista, pero en eso chiquito me puedo poner de acuerdo con un radical, con un peronista, hasta con uno del PRO. Si vamos con eso, algo cambias. No es la modificación de fondo, pero en eso sí me puedo poner de acuerdo y sí puedo decirle a los militantes, a los que ponen el cuerpo del kirchnerismo y el socialismo: muchachos, empiecen a denunciar a los corruptos que tienen adentro y que pactan con el narco. Porque si no esa mochila pesada de la corrupción ¿por qué se la tienen que bancar ustedes? Hay que trabajar con los militantes para que denuncien al corrupto.
- ¿Vos te referís a eso en el prólogo del libro cuando decís que confiás en que hay honradez en los gobiernos municipal, provincial y nacional?
No en los gobiernos, en las personas que están en esos gobiernos. Ahí está el valor positivo de lo individual. Yo creo que hay gente de buena fe que la está peleando. Yo soy optimista. Estoy convencido que el sistema desinforma de dos maneras: primero ocultando a los titiriteros, a los delincuentes de guante blanco. Y la otra forma en la que desinforman es hacernos creer que no hay esperanza o lucha concreta en lo cotidiano. Yo creo que lo bueno cotidiano se multiplica por cientos de miles en Argentina: maestras, enfermeros, médicos, asistentes sociales. Somos miles los que intentamos darles una esperanza cada chico en la Argentina. Esa esperanza va a hacer que los que somos más le ganemos a los que son menos. Yo por eso soy optimista. Al capitalismo y al imperialismo se le gana desde abajo, en lo cercano, pibe por pibe. - Vos planteas que el narcotráfico es un doble negocio: económico y político. El económico es evidente, se retrata solo con cifras. ¿Cuál sería el negocio político?
El control social. Encorsetar a la pibada. Hacer que los chicos sientan miedo y no sean revolucionarios como en los 70. Por eso sigue el narco, y por eso va a seguir, por eso siguen drogando a nuestros pibes, para que la cabeza de ellos dependa químicamente del que le vende la droga, para que no se vuelvan a enamorar de la revolución. - ¿Entonces qué opinión tenés sobre las posturas que plantean la legalización de todas las drogas?
Eso está bien. Me parece que es una forma que hay que explorar para sacarle el negocio a las organizaciones mafiosas. Me parece bien. Más todavía me parece bien la despenalización del consumo, pero eso no es lo de fondo, porque ahí trabajas con la consecuencia. - ¿Qué opinión te vale la protección que hizo toda la plana mayor del Gobierno provincial al comisario narco Tognoli?
La misma que le dio a Escajadillo. Eso marca hasta qué punto hay comprometidos nichos corruptos del gobierno socialista en la provincia de Santa Fe. Tognoli no fue nombrado por Dios. A Tognoli lo nombró Bonfatti, y antes lo había nombrado Binner al frente de Drogas Peligrosas. Y Binner recibió literalmente de la mano de Norma Castañuelas la denuncia de cómo Tognoli convivía con el Tuerto Mendoza que es un distribuidor minorista grande en los barrios de Santa Fe. Hay una complicidad muy grande. - ¿Por qué creés que se dejó de hablar de los Zacarías?
El Delfín Zacarías goza del respeto de todos los tipos narcos. Es un tipo muy gatillero. Es un intelectual extraordinario por otra parte. Sigue armando el negocio desde Granadero Baigorria hasta Puerto San Martín, manejando el negocio y tiene una fenomenal red de complicidades. Pero siempre fue un tipo respetado. Nunca se metió en las guerras entre bandas. No pasa esto entre los Bassi y los Cantero - Pero tiene lazos con el kirchnerismo
C.D.F: Ah sí, la familia sí. Nosotros en su momento denunciamos eso. Después lo pusieron en duda. Los hermanos del Delfín Zacarías trabajan con la Presidenta de la Nación o trabajaron con el ex presidente. Ahora lo ponen en duda, dicen que no son hermanos.
- Tienen el mismo apellido igual
Exactamente. Recién estaba hablando en una radio y les decía que es un escándalo lo de la efedrina. Porque Graneros puesto por Néstor Kirchner y mantenido por la Sra. Presidenta, importa cuarenta y nueve toneladas de efedrina. Cuarenta y un toneladas fueron a parar a los narcos mexicanos. Y la SEDRONAR no es cualquier lugar, no depende de ningún Ministerio, depende de la Presidencia de la Nación. Es un escándalo. Estamos en un país narco, con la particularidad que tiene en ese esquema la provincia de Santa Fe. - ¿A qué atribuís la balacera a la casa del Gobernador Antonio Bonfatti?
Cambiaron las reglas de juego. Tiene razón Bonfatti cuando dice “por lo que estamos haciendo me balearon la casa”. Porque cuando el 26 de mayo de 2013 lo matan a Cantero [se refiere al Pájaro Cantero, ex líder de la banda Los Monos], Lamberto le toca la puerta al juez Vienna para decir “hagamos algo”. Cuando pasa eso hay un cambio de política. Porque durante los 4 años de Binner y durante ese año y medio de gestión de Bonfatti se había dejado correr. Había pacto de doble comando: se pactaba con los mandos policiales y los mandos policiales pactaban con los mandos mafiosos. Y así siga que siga. Pero cambia porque empiezan las venganzas de los Cantero y ahí había que hacer algo para frenar el desmadre. Empieza la persecución y ahí viene el atentado a Bonfatti. Fijate la osadía que llegaron a tener porque tres balas de casualidad no impactan con Bonfatti. Pero se cambia recién ahí, hasta ese momento había vía libre.
- La madre del narco Medina dice que la balacera fue producto de promesas incumplidas por parte de Bonfatti a los jefes narcos de la ciudad que habían financiado su campaña electoral…
Es una especulación que está dentro de la lógica. La madre de Medina trabajó con Pedro González y tipos vinculados a los pillines en Villa Gobernador Gálvez. Es una persona que sabe. Lo dice con mucha intencionalidad política, habrá que demostrarlo. Yo creo que las promesas eran: mientras no se desmadren, sigue todo igual. - En el libro, vos haces referencia a la conferencia de prensa luego de la balacera a Bonfatti. Y allí indicas que tanto el Gobernador como el actual Ministro de Defensa Agustín Rossi estaban muy conmocionados, tenían mala cara. Pero los ex gobernadores Binner y Obeid no. ¿Por qué te parece esto?
Binner y Obeid sabían cómo iba creciendo el poder narco. Los dos son responsables. Obeid le entregó el puerto de Rosario a los filipinos y el Banco Provincia a dos narcos lavadores como los hermanos Rohm. Ellos sabían lo que estaban haciendo por eso las caras eran distintas. Bonfatti estaba mal, con mucho miedo. Y Rossi también. Uno está acostumbrado a leer caras después de 30 años de periodismo. Eran muy diferentes las casas de Rossi y Bonfatti a las caras de póker que Binner y Obeid. Ellos vieron crecer esto.
Yo auspicio es que la policía deje de depender del poder político de gobierno y que pase a depender del poder político de la legislatura, para que las responsabilidades políticas sean compartidas por todos los sectores.
- A esta altura, es evidente que hay una enorme complicidad policial con el narcotráfico. Sin embargo, todas las políticas de reformas de las policías provinciales han fracasado, por ejemplo, con la bonaerense fracasó. ¿Vos consideras que hay algún tipo de reforma posible de la policía?
¡Qué buena pregunta! Yo soy de la idea que hay que explorar todas las formas de cambio posible aunque sean chiquitos. Yo la que auspicio es que la policía deje de depender del poder político de gobierno y que pase a depender del poder político de la legislatura, para que las responsabilidades políticas sean compartidas por todos los sectores. Y creo que tiene que haber control social de la policía, pero sin cambio en el poder judicial es muy difícil. - ¿Qué cambios?
Que los jueces trabajen de verdad y que haya una auditoria civil y poblacional de la suerte de los trámites importantes. Democratización del control de la policía y a justicia. No sé si con eso alcanza. Pero además control de las armas. Las armas no salen de un repollo, salen de las fábricas de armas, van a la policía y ahí al mercado ilegal. Hay que desmantelarlo. Ahí solo hace falta una decisión política de esos famosos tipos honestos que yo pienso que existen pero que están contenidos porque eso sería demostrar que hay nichos corruptos en los gobiernos que integran. - ¿Qué salida ves a esta situación?
La salida es nuestro pueblo. Son cientos de miles los que se levantan para darle un sentido existencial a la vida de los chicos. Los que somos más vamos a ganar. Estoy convencido que al capitalismo se le gana desde abajo, pibe por pibe. Para eso hay que ser muy riguroso con la información. Decirle a la gente que lo que hace vale. Tenemos la obligación los que estamos al lado de la clase trabajadora, de decirle que lo que hace vale. Porque nadie se lo dice. El que vale es el laburante que va todos los días al dispensario, a la escuela. - ¿Querés agregar algo más?
Gracias