Carlos Ruiz, el ideólogo y fundador de Izquierda Autónoma se suma al debate ante situación latino Americana y en particular la crisis del Chavismo. Llama a la discusión pero evita mencionar las causas concretas de la crisis Venezolana según las clases en pugna. Por el contrario remarca como horizonte estratégico para la izquierda la “democratización social y política” pero a diferencia de Chavez o los denominados gobiernos pos neoliberales, propone ampliar la democracia sin clientelismo ni autoritarismo ¿Qué proyecto político revive? En este artículo queremos hacer una crítica a este razonamiento, haciendo un balance marxista de la crisis del Chavismo para reponer el objetivo de la revolución socialista para la izquierda en el siglo XXI.
Miércoles 30 de mayo de 2018
La exigencia
En una reciente entrevista en La tercera, Carlos Ruiz fundador de Izquierda Autónoma y director de NODO XXI menciona a propósito de la crisis Venezolana “En la última presidencia de Chávez ya se empieza a ver, debido a la asfixia económica, que la distribución en la cual estaba basado el régimen chavista ya no es tan efectiva, se empieza a extrapolar el componente militar dentro del gobierno, hay una dificultad por mantener unidas a la democracia política y social”
Además realiza un emplazamiento al frente Amplio a definirse sobre la cuestión Venezolana, Ruiz declara: “Me parece muy pobre, muy poco edificante, que la izquierda chilena no quiera discutir cómo se erosiona la construcción de un bloque de transformaciones en Venezuela. Y, además, se erosiona la posibilidad de conducirlo por vías democráticas” (1)
Toca además la avanzada de gobiernos derechistas en Latino América y el agotamiento de los gobiernos pos neoliberales. Carlos Ruiz menciona “En este momento hay un escenario complejo. Es momento para reaccionar, discutir y hacernos cargo de los problemas que hay, no con esa idea de eludir. Viene un ciclo muy complejo, que viene de los porrazos del ciclo progresista, del 2000 al 2010, y un poco más adelante, se perdió una gran oportunidad de profundizar la democracia política, y optaron por la salida fácil: el distributismo clientelar”
El horizonte para la izquierda según Carlos Ruiz: “democracia social y política plena”
Según el sociólogo de la Universidad de Chile e integrante del frente amplio el proyecto de la izquierda debe ser crítico con los métodos clientelares que utilizaron las variantes progresistas, además del autoritarismo. Busca re pensar la izquierda y sacarse los dogmas del siglo XX. Su propuesta nos habla de la conquista de una “Democracia social y política plena” guiada por una bloque de fuerzas transformadoras ¿Pero qué proyecto plantea realmente?
Carlos Ruiz en noviembre del 2017 junto a Fernando Atria del partido socialista, en una carta conjunta escribían sobre “la oportunidad de conquistar una democracia social y política plena. Esta posibilidad ha sido abierta por el resultado de la primera vuelta presidencial, en que, contra todos los pronósticos, se manifestó una clara mayoría que respalda la necesidad de transformaciones profundas que signifiquen la salida del modelo neoliberal”. (2)
Peculiar bloque de fuerzas transformadoras, continua la carta “es momento de abandonar los sectarismos y los hegemonismos, y dar paso a un diálogo fecundo y entre iguales. Un diálogo entre las fuerzas nuevas, forjadas al calor del Chile neoliberal, y las históricas, herederas de las luchas del siglo XX”. Bajos esta declaración hizo el llamado a votar en segunda vuelta por el candidato de la Nueva Mayoría, Alejadro Guille.
Por una democracia política y social plena. Nos gustaría recordar que hace más de 50 años atrás, la socialdemocracia Europea utilizaba estos términos para definir un proyecto que otorgase derechos sociales dentro de los marcos del capitalismo. ¿Esta es la alternativa estratégica a la que debe aspirar la izquierda? ¿Esto es sacarse el dogmatismo del siglo XX?
La crisis del chavismo no fue producto del impulso de medidas socialistas
Desde 2007 en adelante Chávez inició un enorme proceso de endeudamiento, tanto con la banca privada nacional –que ha hecho jugosos negocios bajo el chavismo– como con el capital financiero internacional, hipotecando el futuro del país. Por ejemplo, entre 2007 y 2011 la deuda externa creció 116%, mientras el precio del petróleo creció 56%; si entre el 2000 y 2007 la deuda subió de 32 a 35,6 mil millones de US$, al iniciar 2014 ya era de 122,3 mil millones US$; en 2007 el monto de la deuda era equivalente al 60% de las exportaciones del país, en el 2012, año en que Chávez deja el gobierno, equivalía al 115% de las exportaciones. Al mismo tiempo que operó este gigantesco endeudamiento, continuó bajo las narices de Chávez y al amparo de sus propias políticas una enorme fuga de capitales, un proceso mediante el cual el Estado transfería renta pública (en forma de dólares baratos) a la burguesía nacional, tanto a la tradicional como a los nuevos favorecidos por sus relaciones con el Estado, y sectores de la alta burocracia convertidos en nuevos empresarios o acreedores de la deuda pública: a finales de 2013 el sector privado tenía en el exterior unos 167 mil millones US$, cuando en 2003 solo tenía 49 mil millones, un aumento del 340%. (3)
El Chavismo fortaleció la burguesía nacional que vivió a expensas de la bonanza petrolera que entro en crisis tras la crisis económica mundial. La estrategia de “socialismo del XXI”, socialismo sin revolución y junto a empresarios, entro en crisis cuando el Estado no pudo mantener el nivel de concesiones por la recesión económica. Pero había otra salida, romper con los capitalistas: monopolio del comercio exterior y cese del pago de la deuda externa, entre otras medidas como parte de un plan económico de emergencia obrero y popular que permitiese enfrentar a la oposición derechista.
La crisis económica implica soluciones de fuerza o contra los capitalistas o contra la clase trabajadora. Chavez hizo equilibrismo en esta tensión entre intereses de clase irreconciliable lo que profundizo una crisis de proporciones catastróficas, que el imperialismo alentó y que hoy están pagando los trabajadores y pobres en Venezuela por responsabilidad directa del Chavismo.
Latino América a la derecha, Trump y el fin de ciclo
El resultado del actual giro a la derecha sobre la relación de fuerzas va a depender de los procesos de lucha de clases que devendrán de esos choques. El balance del ciclo latino americano encabezado por los gobiernos pos neoliberales y el balance de la actual crisis Venezolana debe servirnos como lección para reponer un programa anti capitalista y de independencia de clase.
La salida utópica de Carlos Ruiz es propio del derrotismo intelectual de la izquierda de los 90, no compartimos su planteo. Por el contrario consideramos necesario reponer un balance marxista sobre la situación latino americana, fundamental para los tiempos que vivimos.

Alejandra Valderrama
Redacción La Izquierda Diario Chile. Valparaíso, Chile