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Red Internacional
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JUVENTUD MTS FFYL. Carlos Sinhué: los que luchan no se olvidan

A Lourdes Mejía, madre de Carlos Sinuhé

Martes 27 de octubre de 2015

Hace cuatro años, el 26 de Octubre de 2011, Carlos Sinhué Cuevas Mejía, tesista de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la UNAM fue asesinado a sangre fría a metros de su domicilio. Esto ocurrió después de meses de ser acosado políticamente al interior de la Universidad, con volantes que lo amenazaban de muerte, todo esto velado por las autoridades de la Facultad y de la Universidad que conocían dicha situación.

Carlos era un estudiante políticamente activo en la Facultad, conocido por su participación en la huelga de fin de siglo de la UNAM, donde el heroico CGH defendió la educación pública y gratuita; en el movimiento en solidaridad con el SME y por la defensa de la fuente de trabajo de 44 mil trabajadores, así como diversas luchas al interior de la Facultad a lo largo de los años en los que regreso a trabajar su tesis.

El acoso, la persecución y el asesinato en la UNAM

Pesé que en aquel 2011 aun sonaban los ecos de uno de los asesinatos políticos más violentos y con mayor saña que en los últimos años habían ocurrido a alguien de la comunidad universitaria, el cual era el caso de Pavel González, encontrado crucificado y colgado en el Ajusco, con una suástica en el cuerpo, era poco común en el imaginario de los estudiantes el escuchar un asesinato político o acoso, debido a que habían pasado los años de las masivas expulsiones post-CGH y cerca de 7 años del caso de Pavel, que al igual de Carlos, era estudiante de FFyL.

Sin embargo, el caso de Carlos, fue el claro ejemplo de como la autoridades universitarias permiten y avalan la entrada de la policía encubierta y grupo porriles, al interior de los planteles para perseguir, vigilar, espiar y asesinar activistas. Esto ya lo había demostrado el caso de Pavel, cuando el grupo “Apocalipsis”, grupo de ultraderecha de la Facultad de Derecho de la UNAM, que es conocido por golpizas y asesinatos políticos, se atribuyó el asesinato de Pavel.

En el caso de Carlos, las autoridades de la Facultad tenían conocimiento de la amenazas de muerte, de que personas ajenas a la Facultad merodeaban al interior siguiendo día y noche a Carlos, del acoso que sufría hasta al puerta de su hogar. Pese a esto, la administración de la Dra. Gloria Villegas hizo caso omiso, hasta que llego el fatídico día, en que nuestro compañero Carlos fue asesinado a balazos a unas puertas de su domicilio.

Sinuhé fue asesinado por un grupo paramilitar. Le siguieron hasta su casa y en 2011 le amenazaron de muerte. Este supuesto grupo llamado “Revolucionario Zapata” publicó varios artículos impresos que se dejaban en la FFYL en el que se decía que “tarde o temprano la justicia revolucionaria actuará contra Sinuhé” lo que claramente era una medida política de un grupo paramilitar intentando confundirse con un grupo activista.

Carlos, y la criminalización de la Juventud

En 2011 hacía ya 5 años de que la “Guerra contra el narco” había comenzado y las cifras ya eran escándalos, cerca de 100 mil muertos y cientos de desaparecidos. El asesinato político de Carlos se enmarcó en ese contexto, y fue un caso muy significativo donde frente a cualquier asesinato y desaparición de alguien joven se le imputaba inmediatamente ser narcotraficante. Esa es la política que el gobierno federal aplicaba y sigue aplicando para justificar la limpieza social a las capas más precarizadas de la juventud mexicana.

Es el mismo argumento con el que hoy, el Estado mexicano, sus instituciones y órganos represivos quieren justificar la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, culpándolos de vínculos con el narcotráfico, invisibilizando el claro sesgo político que tiene tanto la desaparición de los normalistas, como el asesinato de Carlos tienen.

A remembranza…

Quienes por aquellos días iniciamos en la vida política, rara vez olvidamos un acontecimiento como este, el asesinato de alguien que luchaba, como se dice, de este lado de la barricada, por un mundo mejor para los oprimidos y explotados. Aquellos que crecimos con la emergencia de una juventud que se acordó que es posible luchar, como el #132, las movilizaciones en solidaridad con el magisterio democrático y combativo, la lucha por la aparición de los 43 normalistas que cimbro el país y cuestiono que el Estado es el culpable, juntos con su policía y su ejército; tendremos como bandera siempre a aquellos que el Estado capitalista asesinó.

Han pasado 4 años, y la exigencia de justicia por Carlos aun no ha cesado, y no cesará mientras no acabemos con las bases estructurales que permiten el asesinato de luchadores sociales, el feminicidio y la precarización de toda la clase trabajadora.