A inicios de septiembre el multimillonario mexicano Carlos Slim Helú volvió a lanzar la propuesta que busca que los trabajadores laboremos solo tres días a la semana con horarios que abarquen 11 o 12 horas por día. Con esta propuesta, según el empresario, se puede abatir el desempleo y elevar la productividad, alargando la vida laboral de los trabajadores hasta los 70 o 75 años obligatoriamente.
Pedro Morales Trabajador de Telmex
Sábado 12 de septiembre de 2015
Esta iniciativa es utilizada para acrecentar el mito de Carlos Slim Helú (CSH) como “buen patrón” y es aplaudida como innovadora y visionaria, en el ámbito empresarial. Lo que en realidad busca es ser una tabla de salvación para los gobiernos y empresarios a nivel internacional.
Acelera el ritmo de explotación en perjuicio de modificar una conquista ganada a sangre y fuego como lo es el derecho a que los patrones nos garanticen una jubilación a la edad establecida por ley después de años de trabajo.
Esta propuesta de CSH se basa en descargar sobre millones de trabajadores las pérdidas que la crisis económica ha generado a los gobiernos y patrones, que argumentan que los costos de mantener jubilaciones de miles de trabajadores son insostenibles y ponen en riesgo la viabilidad económica del país o sus empresas. Mientras que durante años de trabajo y explotación las y los trabajadores les ayudamos a construir sus grandes imperios, como es el caso de los telefonistas en Telmex que fuimos con nuestro trabajo la piedra angular del éxito de América Móvil para CSH.
¿Visionario o super explotador?
Esta “visionaria” propuesta de CSH está lejos de ser humanista y mucho menos abona a alcanzar un mejor nivel de vida para los trabajadores. Se basa en una propuesta de corte empresarial clásicamente reaccionaria, que plantea la manera de arrancar más horas y años de trabajo no remunerado y acrecentar las medidas de control sobre los trabajadores, teniendo como objetivo producir más para ganar más, pagando lo mismo o menos. Como él mismo lo declaró:
De hecho hace mucho años, en el siglo pasado, trabajaban 72 horas, luego 60, el trabajar 48 horas fue un triunfo, la semana inglesa parecía que era algo de flojera y luego todo mundo la adoptó y hoy que trabajan ocho horas diarias cinco días, entre el coffee break y el lunch, están trabajando 35, si les va bien.(1)
La intención es esclavizar aún más el trabajo para cumplir con las tareas que antes estaban programadas para 5 días y que ahora deberían ser realizadas sólo en 3 días, con un ritmo laboral extenuante durante 11 o 12 horas y con la supervisión cada vez más asfixiante de los gerentes.
La sobrexplotación que significa que cada trabajador produzca más en base a la intensificación de tiempo de trabajo por jornada. Hacemos más instalaciones, más reparaciones, atendemos más reclamos, atendemos a más clientes en las tiendas comerciales. Nos agotamos física y mentalmente. No queda energía ni para convivir con amigos ni con la familia. Este incremento en el ritmo de explotación niega toda posibilidad de disfrute.
Nos reduce a trabajadoras y trabajadores a ser un mero apéndice de las telecomunicaciones, cada uno un pequeño engranaje de una maquinaria infernal. Tenemos derecho a disfrutar de la vida, a jugar una cascarita, ver el boxeo con los compas, ir al cine. Pero con el plan de CSH nuestra vida se reduce a la tiranía del trabajo.
Estamos estresados, agotados, empezamos a tener distintos problemas de salud. La vida sedentaria a la que obliga la extensión de la jornada laboral también nos perjudica mucho: sobrepeso, obesidad, problemas circulatorios, hipertensión, diabetes, son algunos de los padecimientos a los que nos expone la avidez de ganancias capitalistas. Pero con el Instituto Mexicano del Seguro Social al borde de la privatización y con el recorte al gasto público –que el año que viene será de $5,181,000 millones- ¿qué nos espera? El deterioro de nuestras mentes y nuestros cuerpos para que Slim y sus amigos se sigan enriqueciendo.
Esto parte de la inquietud que tiene todo patrón sobre cómo exprimir hasta lo más posible a los trabajadores mientras al salario lo mantiene con aumentos de miseria, él se enriquece con el aumento de la productividad, porque en su propuesta dice que deberíamos cobrar lo mismo que los 5 días por sólo 3, pero como hace en Telmex. Esto está sujeto a alcanzar las metas de productividad que impone y que implica un esfuerzo brutal. De lo contrario el salario base no alcanza a cubrir nuestras necesidades, sino que éste solo es suficiente si estas metas de productividad se cumplen.
La consecuencia es que su propuesta de trabajar tres días a la semana aumentaría el ritmo de explotación y ganancias mientras mantiene amarrado el salario base.
Para CSH la sociedad se encuentra en otro nivel de desarrollo económico, donde lo que prima es la era de los servicios, por lo tanto el trabajo ya no implica esfuerzo físico y los trabajadores vivimos mejor y más años, por lo tanto debemos trabajar más, hasta los 75.
Esto deja de lado que un país como México, así como un gran número de países donde se encuentra América Móvil, dependemos de la extracción y de la producción, lo cual es trabajo físico a gran escala. A pesar de los argumentos de CSH sobre las nuevas eras económicas, el trabajo físico que desempeñan millones de trabajadores sigue siendo una actividad económica de la mayor importancia. Más simple: el sector servicios es sólo el resorte de la economía real que conlleva a mineros, petroleros, obreros etcétera.
La propuesta y la respuesta de los trabajadores
Es cierto que ha crecido el número de trabajadores en el área de los servicios y según la teoría de Slim esta área no implica esfuerzo físico. Bajo esta lógica CSH pretende imponer en Telmex que trabajemos hasta los 70 años o más. Deja de lado el desgaste de compañeros que realizan duros trabajos físicos –como los de planta exterior, donde inevitablemente las capacidades físicas se van perdiendo con los años y estos compañeros están en todo su derecho de retirarse sanos físicamente para disfrutar de otras actividades y su retiro–, o las actividades desgastantes de operadoras o en las centrales.
Pero a esto tenemos que sumar que los compañeros y compañeras que brindan atención al cliente, ya sea personal o vía telefónica, están sujetos a presiones laborales que acrecientan el estrés y cansancio, así como otras enfermedades de la vista y el oído por las labores que desempeñan. En esta parte de su propuesta omite las nuevas enfermedades que se generan por estos trabajos de gran desgaste mental que lleva a vejez prematura y que serán difíciles de tratar con la propuesta de privatizar la salud.
El trabajo en el área de servicios con estos ritmos de superexplotación destruye el espíritu de los trabajadores, los deshumaniza. Mata de a poco las ganas de vivir. Todo se reduce a las obligaciones laborales.
La propuesta que realiza, la anuncia también como la receta para abatir el desempleo. Pero el caso de Telmex afirma lo contrario, donde cada vez es más difícil trabajar con menos personal para cubrir la atención a los usuarios y se niega a cubrir al personal que se jubila. Mientras tanto CSH contrata a personal, que deberíamos considerar compañeros, ultra precarizado y sin ningún tipo de garantía laboral, la razón es simple, le es más barato que contratarlos como telefonistas.
En la sociedad de servicios que CSH anuncia no habla de igualdad, en ella seguiría siendo él uno de los magnates más importantes del mundo, por eso es patrón. Lejos de ser un humanista o visionario, la propuesta que lanza al mundo implicaría un violento ataque a las condiciones de vida de millones de trabajadores. En conferencias se jacta en decir que en Telmex ya se aplican partes de estas propuestas, como el Programa de Permanencia Voluntaria. Pero lejos de que este programa garantice la viabilidad de la empresa y con ello nuestro trabajo, las propuestas de Slim implican un continuo arrinconamiento de los telefonistas a aceptar estos recortes y medidas patronales.
A pesar de estos ataques y de implementar en Telmex este tipo de medidas como el Programa de Permanencia, la dirección del sindicato ha optado por una estrategia de negociación entre el patrón y los trabajadores, hecho que se ha demostrado es imposible. Los intereses de Slim son opuestos a nuestros intereses. Tal cual se demostró en la reciente modificación al contrato colectivo en el que la edad de jubilación pasó de 60 a 65 años.
Por ello ante cualquier intento de avanzar en estas propuestas, será importante que los trabajadores con más antigüedad y los más jóvenes, discutamos sobre cómo estas medidas súper explotadoras afectan nuestras condiciones laborales y humanas. Que debemos evitar que las nuevas generaciones de trabajadores (nuestros hijos) hereden y sufran estas formas de trabajo y nos organicemos de manera independiente desde la base y la unidad para enfrentarlas, y defender junto a otros gremios los derechos conquistados. De pasar en Telmex estas modificaciones a las relaciones laborales, se sentaría el precedente para que estas se generalicen y así una gran parte del mundo laboral, del cual somos parte, entraría en una nueva forma de explotación que amenazaría con mayor brutalidad nuestro futuro.
(1) Versión estenográfica de la Conferencia Magistral del Ing. Carlos Slim Helú en la 12ª edición de México Cumbre de Negocios, el 26 de octubre de 2014. Querétaro, Qro.