Continúa activa la zona de prevención por efectos de huracán desde Guerrero, hasta Michoacán. A su paso como huracán de categoría I, Carlos causo fuertes vientos, oleaje elevado y fuertes lluvias en gran parte del territorio nacional.

Axomalli Villanueva @1quiahuitl
Martes 16 de junio de 2015
Imagen: Servicio Meteorológico Nacional
La circulación de la tormenta tropical Carlos produce entrada de humedad hacia los estados del occidente y sur de México y ocasiona lluvias intensas, acompañadas de tormentas eléctricas, granizadas y vientos fuertes en la costa y sierra sur de Guerrero; con tormentas eléctricas, potencial de granizadas y vientos fuertes en las regiones costeras y sierra sur de Michoacán y Oaxaca, y la zona oriente de Jalisco, así como precipitaciones fuertes en Colima y Distrito Federal.
Los desprendimientos nubosos originarán lluvias muy fuertes en el centro y sur del Estado de México y en Morelos. Se prevé oleaje de 3 a 4.5 metros en las zonas costeras de Guerrero; de 2 a 3.5 metros en el litoral de Michoacán, y de 1.5 a 2.5 en las costas de Colima, Jalisco y Oaxaca, además de vientos de 40 km/h con rachas de hasta 65 km/h en la costa de Guerrero.
Desastres naturales, reflejo de precariedad nacional
A su paso, “Carlos” dejó ya un deceso: un ingeniero trabajador de petróleos, debido a que una tromba ocasionada por el paso del meteoro desplomó una estructura durante una conferencia en el auditorio Telmex en Guadalajara, Jalisco. La tormenta también ha causado daños en Acapulco, donde el alto oleaje provocó que el agua llegara a la zona turística, dejó dos autobuses de pasajeros y un coche atrapado, además de techos afectados y casas inundadas, informó Protección Civil de Guerrero.
Sin embargo, el gobierno poco ha hecho para resolver los problemas estructurales que mantienen en situación de vulnerabilidad a los campesinos y comunidades pobres y al pueblo trabajador ante los embates naturales.
La respuesta del gobierno siempre ha sido llevar adelante un despliegue militar, a través del plan DN III ejecutado por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), donde el Ejército y la Fuerza Aérea Mexicanos dan “ayuda” a los afectados.
Estas acciones sólo intentan ponerle una careta “humanitaria” a las instituciones como la Sedena, que es el centro de las fuerzas represivas de la clase dominante, y al ejército que reprime la protesta social.
En México, los huracanes son uno de los principales factores de riesgo en zonas costeras, y por efectos del cambio climático, se espera un aumento en su intensidad e incidencia sobre nuestro país. Además, en años pasados huracanes como Odile, Ingrid y Manuel causaron enormes pérdidas humanas y materiales, en su mayoría de población vulnerable.
Son los sectores populares los que siempre sufren las peores consecuencias y a los que el gobierno no presta ayuda real en la recuperación de sus bienes materiales.
Antes de Carlos se formaron en el Océano Pacífico Andrés y Blanca, que evolucionaron hasta convertirse en huracanes de categoría 4 en la escala Saffir-Simpson. El paso de estos meteoros no ha dejado daños comparables; aun así, sus efectos se dejan sentir en las zonas costeras, que ya antes han resentido el fenómeno de mar de fondo en meses pasados que afectó a comunidades de Guerrero, Oaxaca y Chiapas, entre otros.
La temporada de huracanes oficialmente inició el 15 de mayo en el Pacífico oriental y el 1 de junio en el Pacífico central. Finalizará el 30 de noviembre de 2015. Según la Comisión Nacional del Agua (Conagua) se esperan 19 ciclones tropicales en el Océano Pacífico y 7 en el Atlántico, y por lo menos se esperan 2 huracanes de gran intensidad. En el Pacifico se pronostica temporada con un número de ciclones tropicales por arriba del promedio histórico, debido al desarrollo del fenómeno del Niño.
A pesar de estas advertencias que año con año son mencionadas, el pueblo pobre nada podrá esperar de un gobierno que vela por los intereses de la minoría empresarial en vez de atender las necesidades estructurales de millones de familias que ven afectados sus hogares cada año por los fenómenos naturales.