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Red Internacional
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Madrid. Carmena “castiga” a las concesionarias de la limpieza con un aumento de los beneficios

Presentadas las conclusiones de la Mesa de la Limpieza de Madrid. Carmena entregrará más dinero a las empresas de limpieza para que realicen bien su trabajo.

Juan Carlos Arias

Juan Carlos Arias @as_juancarlos

Jueves 19 de enero de 2017

Foto: EFE

El pasado martes se presentaron en rueda de prensa las conclusiones de la Mesa de la Limpieza de Madrid. Esta fue creada el pasado 28 de septiembre para salir al paso del descontento social, tratar de determinar las razones de los altos niveles de suciedad en los barrios populares y obreros de Madrid y proponer medidas de mejora que solventen la situación.

La Mesa está formada por los grupos políticos del Ayuntamiento, las empresas adjudicatarias, la Federación Regional Madrileña de Asociaciones de Vecinos (FRAMV), la CEIM como organización empresarial y los sindicatos CCOO, UGT y CGT, además de los representantes de los servicios municipales afectados (Asesoría Jurídica, Intervención, Coordinación General, del Área de Medio Ambiente, Dirección General de Servicios de Limpieza y Residuos, etc.).

Las conclusiones a las que se han llegado desde la Mesa han servido para establecer los motivos fundamentales de la falta de limpieza, que son básicamente tres: medios económicos insuficientes que reciben las grandes empresas concesionarias de este servicio público; actitud incívica e irresponsable de los ciudadanos de Madrid y, por último, el desequilibrio existente de los niveles de limpieza entre los barrios populares y los barrios ricos. Este último aspecto se manifiesta como consecuencia de la tipología de las calles entre principales y secundarias, además de que la dotación económica por distritos de Madrid es también elocuentemente desproporcionada.

La primera de las soluciones ofrecidas para hacer frente a la situación de la baja intensidad de personal y material dedicado a la limpieza, será incrementar la dotación de los contratos, por diferentes vías justificativas. Así, además, las empresas pasarán a ganar más dinero a costa de los recursos públicos, pues el aumento incluye también el de los respectivos márgenes de beneficio.

Para adornar la decisión y poder venderla políticamente como algo progresivo socialmente, se ha hablado de que se producirá un incremento sin cuantificar de la contratación de trabajadores para realizar las tareas de limpieza por parte de las empresas concesionarias. Pero todo ello sin llegar a comprender, ni haber sido explicado por parte municipal, el mecanismo por el cual el Ayuntamiento, no pudiendo evitar el despido de 2.000 trabajadores en todo este proceso hasta ahora, podría impedir cualquier despido que se propusieran realizar las empresas.

Lo único cierto es que el ámbito de organización del personal pertenece a las competencias exclusivas de las empresas y están, amparadas absolutamente por la legislación mercantil, cuentan con un ámbito de actuación es enormemente discrecional en este terreno. Por lo que mucho nos tememos que el Ayuntamiento se mostrará impotente, como viene siendo habitual, para imponer plantillas o condiciones laborales a las empresas concesionarias.

Otra de las medidas consistirá en incrementar la vigilancia. Elevando el número de inspectores de 100 a 170 para sancionar a los ciudadanos que ensucien las calles o abandonen residuos donde no se debe. Hay que destacar que la misión fundamental de los inspectores no será perseguir el sistemático incumplimiento de los contratos laborales. Algo evidente dada la mala gestión de las empresas concesionarias y su picaresca para reducir sus costes al máximo y lograr el máximo beneficio, auténticas causas de la degradación del servicio de limpieza municipal.

Para la problemática de la diferente dotación presupuestaria, según sean calles principales o no, se ha previsto incrementar la extensión de 500 a 1.000 kilómetros en las consideradas calles principales, lo que llevará implícito un mayor nivel de dedicación en el esfuerzo de limpieza para una mayor extensión territorial.

La estrategia final será desarrollada de aquí a un mes y consistirá en ampliar o modificar los contratos en vigor heredados de la época de Botella, no para remunicipalizar el servicio precisamente, sino para mejorar la dotación económica para las empresas. Bonito “castigo” para las empresas concesionarias por un mal funcionamiento de un servicio público.

En resumen, en el análisis realizado desde la Mesa de la Limpieza no se hace ni una sola mención a los reiterados incumplimientos de los contratos, cuándo el propio Ayuntamiento, además, ha impuesto algunas sanciones -pocas- a las empresas concesionarias durante este período. Nada en las conclusiones sobre la situación precaria de las plantillas con despidos por ERE o ERTE en plena campaña navideña del año pasado, por ejemplo, mientras la suciedad campaba a sus anchas, con aceras llenas de hojas y suciedad de todo tipo sin recoger. Y nada sobre la gestión laboral sistemáticamente precarizadora de las empresas, con contratas y subcontratas, amén de las horas extra, mientras se despedía gran parte de la plantilla. Todo ello sin ni siquiera capacidad municipal para poder controlar de manera real y eficaz las obligaciones contractuales de las empresas concesionarias por falta de voluntad política e imposibilidad de fiscalización real de la actividad de las empresas.

Una vez implementadas las medidas la Mesa seguirá funcionando a través de una fase de evaluación y seguimiento en la que se comprobarán los resultados de los acuerdos adoptados. En este sentido, el concejal socialista dejó caer, en la rueda de prensa, que una de las medidas que podría tomarse si después de todo este conjunto de decisiones no resultara efectiva la mejora de la situación de la limpieza, podría ser “la rescisión de los contratos con las empresas”. Lo que resulta del todo increíble ya que esa decisión se podría haber adoptado ya mismo, dados los incumplimientos continuados de las empresas contratistas en todo este período.

Por otra parte, en todas las sesiones mantenidas con los agentes sociales por separado, solo la CGT ha defendido como alternativa a la actual situación de degradación del servicio, la posibilidad de recuperar la gestión pública del servicio de limpieza a través de su remunicipalización. Sin embargo, como vemos, finalmente se ha cedido a las posiciones del resto de organizaciones que conforman la Mesa.

Este tema de la limpieza está siendo uno de los más conflictivos para el equipo de gobierno de Ahora Madrid, puesto que el último informe municipal sobre reclamaciones ciudadanas refleja que el 30% de las quejas y sugerencias de los vecinos de Madrid se relacionan con la limpieza.

Pero es que además resulta muy llamativo que el Ayuntamiento denominado “del cambio” haya pretendido ofrecer una solución favorable a los intereses de los usuarios y las clases populares, ofreciendo a las grandes empresas concesionarias, las auténticas responsables de la degradación del servicio de limpieza y de las extensión y profundización de las condiciones precarias de sus trabajadores, la posibilidad de debatir y decidir la forma de prestación de estos servicios públicos esenciales con incluso su participación directa en la toma de decisiones que hasta va a implicar un incremento de los costes de estos servicios lo que redunda en su propio beneficio empresarial.

Y, por supuesto, pese a llevarlo en el programa electoral de Ahora Madrid, nada de proceder a la remunicipalización del servicio con gestión directa y participada por trabajadores y vecinos que garantice la calidad del servicio y que no sirva como negocio para la empresas concesionarias a costa de los servicios públicos municipales.


Juan Carlos Arias

Nació en Madrid en 1960. Es trabajador público desde hace más de 30 años y delegado sindical por UGT de la Consejería de Políticas Sociales y Familia de la Comunidad de Madrid. Es columnista habitual de Izquierda Diario en las secciones de Política y Economía. milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.

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