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Red Internacional
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CONTRA LA PRECARIZACIÓN. Carta abierta a la juventud precarizada

Frente al capitalismo decadente y lo incierto del futuro, frente al robo de nuestro presente, desde la Agrupación Juvenil Anticapitalista nos apostamos a convertir toda esa rabia en organización y lucha contra el capitalismo. ¡Que la crisis la paguen los patrones!

Miércoles 1ro de julio de 2020

Antes de la pandemia, millones de jóvenes dejábamos la vida en el trabajo y en el transporte público, viajando horas desde nuestros hogares, muchos en las periferias, para llegar a nuestros centros de trabajo y cumplir nuestra jornada laboral. Trabajábamos 8, 10 y hasta 12 horas, seis y siete días a la semana, con turnos rolados y sin estabilidad, con un alto nivel de rotación pues tras ser despedidos no nos quedaba de otra más que buscar otro trabajo basura.

Con la pandemia, millones vivimos los despidos injustificados, escuchando que nuestras patronales argumentaban falta de presupuesto y pérdidas, cuando nosotres sabemos que sus ganancias millonarias no estaban siendo afectadas y que lejos están de la crisis y la bancarrota. Quienes no perdimos el trabajo, nos vimos obligades a laborar sin condiciones sanitarias mínimas, exponiéndonos al contagio y también a nuestras familias, sufriendo por ver a nuestros compañeros y compañeras de turno enfermas, desdesperadas por encontrar atención médica, e incluso les vimos morir.

Las y los trabajadores de los call center, las aplicaciones de comida y reparto, los oxxo y 7eleven y demás tiendas de autoservicio, de los supermercados, las tiendas departamentales como Liverpool, SEARS y Palacio de Hierro, de la limpia y la logística, nos demostramos esenciales para este sistema, pero las condiciones en las que trabajamos demuestran que para los empresarios, las patronales y el gobierno somos desechables.

La pandemia ha sacado a flote la cruda desigualdad que se vive en el capitalismo. Mientras unos estiran la quincena para llegar a fin de mes, otros tienen tanto dinero que es imposible imaginarlo todo junto. Mientras hay médicos que laboran hasta 36 horas con un cubrebocas inservible, los millonarios en México y el mundo esperan en sus mansiones a que pase la pandemia.

Somos los millones de jóvenes que trabajamos por salarios de miseria, con horarios de entrada pero no de salida, sin vacaciones, sin días festivos ni permisos por enfermedad y en ocasiones hasta sin permisos para ir al baño, sin jubilación ni prestaciones, a veces sin contrato. Las y los jóvenes que, en tiempos del coronavirus, nos jugamos la vida sobre dos ruedas entre las calles de la ciudad y quienes frente a un computador, flanqueados por una mampara de 80 por 90 y con una diadema por herramienta, repetimos una y otra y otra vez un mismo diálogo: “bienvenido al Banco tal, mi nombre es tal, cómo puedo ayudarle”, “fue un placer atenderle”, “algo más que pueda hacer por usted”; somos a quienes unos y otros gobiernos han nombrado “el futuro de México”.

Es irónico que nos hablen de futuro cuando el futuro es lo más incierto en nuestras vidas. Para nuestra generación es impensable jubilarnos, mucho menos con una pensión digna, es incierto saber si algún día tendremos casa propia, muy difícil encontrar un empleo sin que medie el outsourcing, casi imposible acceder a prestaciones de ley o contratos colectivos.

Los millennials y centennials somos las generaciones que a muy temprana edad hemos trabajado en mil y un cosas. A los 24 o 25 años es común que un joven haya pasado por 8, 10 o 15 empleos. La estabilidad laboral y los “buenos trabajos” son algo del pasado. La marca registrada de nuestra época es la precariedad y la sobreexplotación laboral.

Si para nosotros la precariedad es la norma, para los grandes empresarios la realidad es completamente diferente. A nivel mundial el 1% más rico posee más del doble de riqueza que 6900 millones de personas (92% de la población mundial). En América Latina y el Caribe el 20% de la población concentra el 83% de la riqueza. Los 22 hombres más ricos del mundo tienen más riqueza que todas las mujeres de África juntas.

Mientras los jóvenes precarizados enfrentamos los despidos, nos reducen el salario o nos descansan forzosamente, el hombre más rico del mundo, Jeff Bezos, fundador y director ejecutivo de Amazon, incrementó su multimillonaria fortuna producto del aumento del comercio por internet durante la pandemia.

Es frente a este escenario de precarización y violencia que vemos que son jóvenes quienes encabezan las protestas en Sudamérica, en EEUU, en Medio Oriente, Ásia y Europa. En tan solo tres meses de pandemia tenemos de ejemplo las huelgas en los centros de distribución de Amazon en los EE. UU., las protestas de los trabajadores de la salud en España o Italia y más recientemente, las movilización de los precarizados en Argentina, Ecuador, Brasil y Chile entre otros países, incluyendo México.

Pero las protestas no expresan sólo el descontento por los salarios bajos, los despidos o la crisis. Bajo la superficie se acumulan décadas de ofensiva neoliberal. En el caso de México, de la guerra contra el narco, la violencia y los feminicidios. En los EEUU, la creciente desigualdad y más de 300 años de racismo. Muestra de esto último son las masivas protestas por el asesinato de George Floyd.

Frente al capitalismo decadente y lo incierto del futuro, frente al robo de nuestro presente, desde la Agrupación Juvenil Anticapitalista nos apostamos a convertir toda esa rabia en organización y lucha contra el capitalismo. ¡Que la crisis la paguen los patrones!

Creemos que una salida distinta es posible. No aceptamos que una vez más la carestía, el hambre y los muertos salgan de las filas de la juventud, las mujeres y los trabajadores.

Ante los recortes y las privatizaciones, oponemos impuestos progresivos a las grandes fortunas y la expropiación de todo empresario que lucre con nuestra salud y nuestras vidas.

Rechazamos los despidos que bajo la mirada cómplice del gobierno han lanzado a la calle a 2,2 millones de trabajadores del sector formal y 10,3 millones de la economía informal. Luchamos por el derecho al empleo digno, con salario suficiente para afrontar la cuarentena y con plenos derechos laborales, basificación y aumento salarial para cubrir el costo de la vida diaria. En ese sentido estamos por la prohibición de los despidos y exigimos un salario de cuarentena para todos los trabajadores informales.

Pugnamos por la contratación del 100% de desocupados dividiendo las horas totales de trabajo y reduciendo la jornada laboral, con salarios que correspondan a la cansta básica y se ajusten a la inflación. Sin simulación contractual y por la eliminación del outsourcing.

Por el reconocimiento de la relación laboral para miles de jóvenes a quienes grandes empresas como UberEats, Rappi, Sin delantal o Didi Food pretenden arrebatar sus derechos laborales.

Frente a su “Nueva Normalidad” nos organizamos en cada centro de trabajo y como gremio de precarizades, con independencia de los patrones, los partidos del régimen y el gobierno para conquistar un conjunto de medidas que aseguren que la crisis nunca más la paguemos los trabajadores.

Por lo dicho hasta ahora y porque creemos que un futuro que merezca ser vivido es posible, hacemos un llamado a organizar un Movimiento Nacional Contra la Precarización y los Despidos que le demuestre a los patrones y sus gobiernos que se han metido con la generación equivocada. Si estás de acuerdo con estas ideas y quieres que impulsemos juntos este gran proyecto solo tienes que escribirnos y muy pronto nos pondremos en contacto. Puedes hacerlo en esta misma nota o contactarnos a nuestras páginas de facebook.

Agrupación Juvenil Anticapitalista

La Izquierda Diario México

Te invitamos también a contestar este cuestionario y difundirlo para que podamos conocer mejor las condiciones en las que la juventud vive la precarización, el mismo puedes encontrarlo aquí.