La amenaza de renuncia de Burgos. El acuartelamiento de la directiva. La carta de las personalidades falangistas. Las descalificaciones de un diputado. La DC golpea por derecha para afirmar el curso del realismo y la renuncia que ya consiguieron en las discusiones de la reforma laboral, la gratuidad, y el aborto.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Lunes 4 de enero de 2016
La amenaza de renuncia de Burgos. El acuartelamiento de la directiva. La carta de las personalidades falangistas. Las descalificaciones de un diputado. La DC golpea por derecha para afirmar el curso del realismo y la renuncia que ya consiguieron en las discusiones de la reforma laboral, la gratuidad, y el aborto.
Una andanada de golpes por derecha
El Ministro del Interior Jorge Burgos transformó un hecho secundario en un problema político de magnitud. Obligó a la presidenta a dar explicaciones de la decisión de viajar ella, sin él y sin aviso a La Araucanía. Presentó su renuncia, que fue rechazada. Forzó la exposición pública de la debilidad de Bachelet.
Mientras tanto, la directiva del partido de la flecha roja, se acuarteló en su sede de Alameda próxima a La Moneda, avisando que respaldaría cualquier decisión que tomara Burgos, incluyendo la renuncia. Además, su presidente Jorge Pizarro pidió una entrevista con la mandataria para transmitir su molestia, aclarando que no estaba contemplado salirse del Gobierno, aunque algunos históricos como Gutenberg Martínez plantearon que debía ser considerada esa posibilidad.
Una carta a El Mercurio de personalidades dirigentes democráta-cristianos arremeten contra la política del Gobierno. En tono provocativo la titularon "Progresismo sin progreso: ¿El legado de la Nueva Mayoría para Chile?". Rechazan las reformas de la Nueva Mayoría. Defienden los legados de la dictadura como el rol subsidiario del Estado.
Yendo más lejos, el diputado René Saffirio en una descalificatoria entrevista para El Austral de Temuco, declaró que "la veo más como alcaldesa que como Presidenta (...) Tiene un discurso bastante liviano para su investidura".
Débiles voces en sentido contrario se escucharon. La ministra de Trabajo Ximena Rincón, les recordó a los firmantes de la carta “que en 2 años pusimos fin al binominal, gratuidad, AUC, voto en el exterior, reforma tributaria, etc".
Reforzaron la debilidad de Bachelet y su Gobierno, amenazaron con fracturar la Nueva Mayoría, defendieron el legado de la dictadura contra el Programa del Gobierno y descalificaron, todo para afirmar el desplazamiento a la derecha de la política del Gobierno que ya iniciaron con la reforma laboral cada vez más pro-empresarial, la gratuidad para pocos y con subsidios para el negocio de los privados en la educación superior, y habiendo logrado postergar la discusión sobre el aborto, entre otras materias sentidas.
La fuerza de la DC
La obtienen de dos fuentes. La primera, la propia presidenta, habiéndola puesto a la cabeza del gabinete con el Ministerio del Interior. Decisión reforzada, más allá de los vaivenes, con el círculo de senadores PPD y PS que la secundan en las muchas cocinas del senado, como lo es con la “bancada pro-PYME” contra la reforma laboral, o la defensa de los argumentos de la derecha en la discusión de la gratuidad. Leyes en las que se impuso este sello retardatario de la DC, de la mano de otros miembros de la Nueva Mayoría y de la mismísima derecha.
La segunda, mantenerse circunscrito el debate público de estas demandas al parlamento en compra-venta a los empresarios, donde la cocina del Senado no es más que una expresión particular de esta trenza de intereses anti-populares.
Esta segunda fuente de fortaleza, lo es también de debilidad. Los triunfos parlamentarios, no logran transformarlos en triunfos políticos. El rechazo popular a esta casta de funcionarios y parlamentarios en compra-venta a los empresarios, se acrecienta. Esta política de la DC, la profundiza.