Soy maestra en una secundaria técnica del D.F. Como miles de maestros a lo largo y ancho del país, me opongo a la contra reforma educativa que los empresarios, el gobierno y los partidos patronales nos quieren imponer, para acabar con nuestros derechos laborales y la educación pública.
Miércoles 29 de julio de 2015
Carta a mis compañeras y compañeros de la Sección XXII de Oaxaca:
Soy maestra en una secundaria técnica del D.F. Como miles de maestros a lo largo y ancho del país, me opongo a la contra reforma educativa que los empresarios, el gobierno y los partidos patronales nos quieren imponer, para acabar con nuestros derechos laborales y la educación pública.
Nos culpan por la crisis de la educación, cuando son ellos quienes deciden la política educativa. Con la llamada “autonomía de gestión”, cada vez más los padres de familia se tienen que hacer cargo de mantener las escuelas, que están en pésimas condiciones y sin los recursos más indispensables.
Con las escuelas “de tiempo completo” están cerrando los turnos vespertinos, lo que significa desplazar de su fuente de trabajo a muchos compañeros, dejar a miles de niños y adolescentes sin la posibilidad de estudiar y saturar los turnos matutinos. Tenemos grupos con más de 40 alumnos, que se vuelven incontrolables.
Por si esto fuera poco, eliminaron el servicio médico y el área de orientación educativa, con la intención de que los maestros y maestras frente a grupo resolvamos todos los problemas. Si queremos conservar el empleo, tenemos que ser serviles y dóciles con los directivos; planificar, evaluar, elaborar material didáctico y “colaborar” con la escuela fuera de nuestro horario laboral; además de actualizarnos en contra turno o los fines de semana.
En la mayoría de las escuelas del D.F. no podemos reunirnos ni hablar abiertamente de estos problemas, porque las autoridades nos amenazan y sancionan. Muchas escuelas, como en la que trabajo, tienen cámaras (algunas incluso dentro de las aulas) para vigilarnos y mantenernos controlados. Nuestros “representantes” sindicales no nos informan nada y cuando lo hacen es para justificar los planes del gobierno. Son “elegidos” en asambleas y congresos amañados, en los que no podemos participar ni decidir nada.
A pesar de ello, muchos en el D.F. comenzamos a movilizarnos atendiendo los llamados de la CNTE y siguiendo el ejemplo de los combativos maestros y maestras de Oaxaca. Ustedes son un ejemplo de lucha. Por eso quieren aplastar a la Sección XXII. Los ojos y las esperanzas de cientos de miles de trabajadores de la educación del país están puestos en ustedes, pues si los derrotan hoy, mañana estaremos todos en peores condiciones.
Considero que todo maestro que se reivindica democrático debe apoyar activamente a la CNTE y a la Sección XXII, para que no liquiden sus conquistas. Porque no se trata de que a ustedes también les arrebaten los derechos con los que nosotros ya no contamos. Porque si ustedes triunfan, triunfamos todos los maestros y maestras del país.
Porque se han convertido en un referente para otros trabajadores que enfrentan las reformas estructurales, con las cuales “los de arriba” quieren liquidar nuestros derechos laborales y sociales. Los sindicatos deberían de convocar ya a un paro nacional de solidaridad con la Sección XXII y la CNTE.
Por eso hoy vengo a marchar y a gritar con ustedes: ¡Si tocan a uno, nos tocan a todos! ¡Alto a la represión contra el magisterio combativo! ¡Viva la lucha de la CNTE! ¡Abajo la “reforma educativa”! ¡Abajo las reformas estructurales!