La Cofradía, el caso que estremeció a la región de O’higgins al sur de Chile, sigue desarrollándose. Esta vez con la aceptación de renuncia por parte del Papa Francisco a uno de los involucrados entre los 14 curas acusados por abusos sexuales a menores.
Viernes 29 de junio de 2018
La crisis al interior de la Iglesia sigue su rumbo y profundizándose. El caso llamado ‘La Cofradía’ marca el inicio de la discusión y el quiebre dentro de la Iglesia Católica tras salir a la luz un secreto a voces, los abusos sexuales dentro de la institución. En este marco, un total de 14 curas han sido presentados como involucrados en el caso, aunque aún no se descarta que la cifra ascienda. En pos de resolver esta crisis los curas decidieron reunirse en Roma con el Papa Francisco, donde presentaron la renuncia a la institución.
El silencio de la Iglesia en cuanto los casos de abusos sexuales a menores ha sido la punta del iceberg del enorme encubrimiento a casos durante la dictadura y la complicidad ante redes de abusos sexuales como lo fue el caso de Karadima. En este sentido el obispo Alejandro Goic y Horacio Valenzuela decidieron presentar su renuncia, lo que fue aceptado por el Papa Francisco durante este Jueves.
Tanto Goic, quien había declarado como testigo por los abusos del grupo sacerdotal pero que, teniendo antecedentes, no avanzó a investigar, como Valenzuela quien era discípulo de Karadima y encubrió al párroco de ‘El Bosque’, se suman a los curas a quienes hace dos semanas atrás se les aceptó la renuncia de sus cargos y de la Iglesia. Juan Barros, Gonzalo Duarte y Cristian Caro.
Ni los perdones, ni los rezos son reparo suficiente para las víctimas de abusos sexuales. El gran problema es el alcance de un sistema judicial que desde ya está hecho a la medida de empresarios y privilegiados, ya que este no acciona en el caso de los crímenes al interior de la Iglesia, como tampoco acciona cuando se tratan de crímenes que involucran a carabineros o militares, pero ¿de dónde viene la diferencia con la ciudadanía común? Como mencionábamos anteriormente, el actual sistema judicial está hecho a la medida de empresarios y privilegiados, en privilegiados entran las instituciones protegidas por una constitución de dictadura, militares, carabineros e Iglesia. Estas son las instituciones hoy más cuestionadas, tanto por su impunidad como por los altos casos de corrupción y abuso de poder como, en el caso de la Iglesia, por el silencio y complicidad sobre abusos sexuales a menores de edad.
La exigencia de la separación efectiva de la Iglesia y el Estado nace precisamente para anteponerse a todo el espacio de impunidad y de poder que actualmente la institución eclesiástica tiene sobre la salud, la educación y los derechos fundamentales de las mujeres y las diversidades sexuales, porque en concreto, se oponen a estos derechos y controlan el mercado de la educación y la moral de la salud –como es el caso de objeción de conciencia contra el aborto-.
El gobierno de Piñera, que representa a la derecha y a los empresarios, colabora a que la Iglesia, los militares y los carabineros sean, a pesar de todo el cuestionamiento y delitos cometidos, favorecidos por la legislación. Por otra parte la oposición ‘colaborativa’ del Frente Amplio y la convivencia pacífica de la ex Nueva Mayoría, no forman una ‘oposición’ real ni representan el vasto pliego de demandas que se entrelaza en la historia contra estas instituciones, donde la reparación a las víctimas no pasa ni por rezos, ni por votos de silencio.
Finalmente, el actual desarrollo de los casos al interior de la Iglesia, como también en las otras instituciones protegidas por la constitución de Pinochet, enfatizan aún más en la necesidad de romper con toda confianza tanto en el gobierno como en sus protegidos, en luchar por la separación efectiva de la Iglesia y el Estado tanto en materia legislativa como en educación y salud, pero por sobretodo, en construir fuerza independiente a la clase dominante, a la derecha, a los empresarios y a quienes convivan amigablemente con la herencia de Dictadura.

Fer Morales
Antropóloga Social y poeta Slam