Las castas doradas académicas vuelven a protagonizar un nuevo escándalo al exponerse sus privilegios frente a las malas condiciones de trabajo de la mayoría de los docentes universitarios.
Arturo Rendón Académico de la agrupación Nuestra Clase
Miércoles 12 de enero de 2022
Los acontecimientos sucedidos en los recientes años han develado la vulnerable situación de miles de profesores de asignatura del país, quienes tienen sueldos magros e inestabilidad laboral a la par que en las universidades existen algunos círculos denominados “casta doradas”, término acuñado para nombrar a las burocracias académicas que acaparan los recursos salariales y de investigación de las universidades públicas.
Precarización docente como realidad nacional
Primer ejemplo, al inicio de este mes la dirección del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) anunció que se suspendía la contratación de 350 profesores eventuales en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Ante las protestas y movilizaciones de estudiantes y trabajadores, las autoridades tuvieron que retroceder, y si bien se anunció que serán recontratados, esto será en las mismas y precarias condiciones de trabajo en las que estaban.
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A mediados del 2020 en México existían 720,788 profesores universitarios, de los cuales 6,937 eran de medio tiempo, 48,957 de tiempo completo y 664,894 de asignatura. El promedio mensual de los ingresos de cada categoría es el siguiente (en este periodo): un investigador de tiempo completo ganaba alrededor de 25 mil 700 pesos; uno de medio tiempo, 12 mil 500 pesos; y el sueldo de un profesor de asignatura, 400 pesos en promedio, según el portal de la Plataforma en Transparencia y Rendición de Cuentas de la Secretaría de Educación Pública (SEP), en la parte de la Subsecretaría de Educación Superior.
Dicha desigualdad es fomentada y profundizada desde las instituciones del Estado, como lo es el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), que con su sistema de estímulos puede asignar recursos para “fomentar la investigación” pero las castas doradas, acaparan la mayor parte de los estímulos y del presupuesto que va a parar a sus sueldos, así, suelen aportar poco a la generación de conocimiento o incluso, descargan la mayoría de la carga de las clases sobre los profesores de asignatura.
Por ejemplo, el salario promedio mensual de un profesor(a) de asignatura de la UNAM puede ser de 200 pesos al mes, mientras que el de los investigadores basificados se encuentra entre 12 mil y 35 mil pesos, dependiendo de su categoría; el de un miembro de la casta dorada está entre los 112 mil y los 160 mil pesos. Dentro de esta élite, existen los eméritos (que en teoría son SNI 3 pero en los hechos están por encima de la categoría más alta) que llegan a percibir hasta 310 mil pesos mensuales, gracias a las desigualdades fomentadas por la política del Conacyt.
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La élite de más 600 académicos mejor pagados
Pero por si ganar 310 mil pesos no fuera suficiente, existen quienes ganan más que eso. En una nota publicada recientemente por el medio Sin embargo se expone que hay cerca de 637 académicos y directivos de instancias de educación superior que tienen una percepción superior a la del presidente de la República, que asciende (en bruto) a los 166 mil 532 pesos mensuales. En esta base de datos la cual se encuentra integrada por 90 mil 530 profesores de 47 universidades como la UNAM, la Universidad Autónoma de Morelos, del Estado de México (UAEM), la de Zacatecas, de San Luis Potosí, etc., hay diversos sueldos que van desde los 104 pesos hasta los 900 pesos, como son académicos de la UAEM.
La burocracia académica que sobresale de entre todas como la casta dorada mejor pagada es la de la Universidad de Guadalajara (UdeG), donde se señala que el Rector Ricardo Villanueva ganó sólo en diciembre de 2020 más de un millón de pesos, lo que representa su sueldo más el pago de sus prestaciones. Por supuesto, la rectoría se defendió diciendo que Villanueva percibe un salario neto mensual de 89 mil 664 pesos, por el que gana al mes un salario neto de 19 mil 437 pesos y que en diciembre de 2020 sólo recibió de 375 mil 225 pesos. Aunque este dato fuera cierto, ¿no es demasiado para un funcionario, mientras miles más de profesores no ganan un suelo digno?.
Movilizaciones por la basificación
Entre el 2019 y el 2020 surgió la Asamblea de Profesores de la UACM, que reclamó la basificación de los profesores de asignatura y protestó contra las malas condiciones. También podemos mencionar otros eventos que tuvieron lugar en el 2020, como la huelga del STUACh en la Universidad Autónoma Chapingo.
Entre marzo y abril de 2021, los profesores de asignatura de la UNAM iniciaron el movimiento #UNAMNoPaga denunciando la falta de pago en la Facultad de Ciencias. Se les unieron 17 facultades por la misma causa, pues salió a relucir que más de 40 mil docentes del nivel superior también padecen de total precarización laboral. En octubre de ese mismo año miembros del Sindicato Independiente de Trabajadoras y Trabajadores de Investigación de Cátedras del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Siintracatedras) se manifestaron para exigir sus derechos laborales frente a diversas sedes del Conacyt.
Se vuelve urgente la democratización de las universidades y que se supriman las juntas de gobierno (órganos de poder de las castas doradas) para sustituirlas por asambleas tripartitas, donde tanto docentes, estudiantes y trabajadores puedan decidir el rumbo de estas instituciones de educación superior, y ponerle fin a la precarización laboral.