La periodista mexicana investiga las causas y consecuencias del narcotráfico. Aquí analiza las fracasadas políticas de Estados Unidos que Macri quiere para Argentina y plantea la única salida realista.
Martes 29 de noviembre de 2016
Fotografias: Enfoque Rojo
Nació en la ciudad de México y vive desde 2002 en Argentina, donde es corresponsal de la Agencia Notimex. Además escribe para medios especializados (como Anfibia) de Argentina y de otros países y sus colaboraciones llegaron hasta Europa.
Su prolongada y permanente investigación sobre el narcotráfico derivó, hasta ahora, en tres libros: Narcosur. La sombra del narcotráfico mexicano en la Argentina (Marea, 2013), Todo lo que necesitás saber sobre el narcotráfico (Paidós, 2014) y Narcofugas. De México a la Argentina, la larga ruta de la efedrina (Marea, 2016).
La Izquierda Diario se encontró con ella para hablar de las conclusiones volcadas en esos volúmenes. También se le preguntó sobre su entrevista a Mauricio Macri y sobre cómo se desarrolla el narcotráfico en un contexto de giro a la derecha, desde Trump a Cambiemos.
Hace dos semanas fue publicada una primera entrega de esta charla, donde González realizó un primer análisis del panorama que se abre a partir de la victoria de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Aquí se completa la conversación.
A continuación puede leerse la entrevista completa y una síntesis en dos videos.
Narcotráfico y capitalismo
En tus libros analizás a fondo el impacto del narcotráfico en la economía mundial. Por ejemplo que las ganancias que genera rondan los U$S 350 mil millones por año e incluso que el mismo director de la oficina de la ONU contra la Droga afirmó que en 2008 los bancos no quebraron en cadena gracias, en parte, al ingreso de dinero del narcotráfico. ¿A ese nivel está entrelazado el narco con el poder económico?
Pero que haya funcionarios de la ONU que reconozcan que los bancos se benefician, y que eso no genere ningún tipo de escándalo y cuestionamiento, reafirma que el narcotráfico, o más bien la llamada “guerra contra el narcotráfico”, es un negocio funcional al capitalismo. Eso queda demostrado al ver que se mantiene ese discurso de “combatamos al narcotráfico” -que es mentira porque ni el consumo bajó ni la producción de drogas ilegales disminuyó- al tiempo que se insiste en mantenerlo ilegal. Esto lo vienen diciendo muchos investigadores.
Es muchísima plata la que se mueve. Y los principales beneficiarios son los grandes bancos y los paraísos fiscales, porque ahí es donde va a parar el dinero. Los bancos de Estados Unidos y de Gran Bretaña son los principales lavadores de ese dinero ilegal. Obviamente no les conviene que sea un negocio legal.
Y además las condenas que hubo a algunos banqueros fueron irrisorias
Pero sí han obligado, en las últimas décadas, a que determinados países de América Latina pongan en marcha políticas para supuestamente combatir el narcotráfico. Y al final las ganancias se quedan allí. Y cuando se descubre que esos bancos ganaron miles de millones de dólares del narcotráfico, no sabemos el nombre de ningún banquero detenido ni se han hecho famosos. Conocemos a Pablo Escobar o al Chapo Guzman como grandes narcotraficantes, se generan esos mitos de los grandes narcotraficantes latinoamericanos y los delincuentes llamados de “cuello blanco” ¿a dónde están? Lavando la plata en Estados Unidos.
¿Qué explica esas fabulosas ganancias y quiénes concentran el negocio a nivel mundial?
El narcotráfico es un negocio multimillonario que replica el esquema capitalista global. Ni los campesinos que cultivan la hoja de coca en las sierras, ni los niñitos que cultivan amapola en los campos mexicanos, se quedan con las ganancias. Replica el capitalismo mundial con el agravante de que genera una ganancia mucho mayor por su condición de ilegalidad. Y además con la guerra contra las drogas se benefician los países productores de armas.
A las ganancias del narco hay que sumarles las de la trata de personas
Mitos y realidades
Cecilia González investigó mucho. Y si bien sus primeros pasos en la materia fueron prácticamente casuales, hoy puede diagnosticar sin temor a equivocarse la realidad del narcotráfico y su universo. No sólo en sus variantes económicas, sino también simbólicas y políticas.
¿Cuáles son los grandes “mitos” que se intentan instalar desde el poder político, empresarial y judicial alrededor de las drogas?
Otro mito, muy común, lo dijo el presidente Macri cuando presentó su programa “Argentina sin narcotráfico”. Él dijo que los chicos que se drogan luego salen a asesinar. Es mentira. Es mentira que las personas que se drogan o los adictos salgan a delinquir en masa. La droga criminógena, siempre más presente en delitos, es el alcohol. Pero no es cierto que un chico o una chica que haya fumado marihuana o haya aspirado cocaína o que haya tomado drogas de diseño salga a delinquir. Cuando el propio Presidente alimenta ese mito es muy preocupante.
El modelo de “guerra al narcotráfico”, instaurado por Estados Unidos en los 70, hace décadas llegó a Latinoamérica. ¿En qué consiste? ¿Qué resultados tuvo?
México, por ejemplo, para el año 2006 ya llevaba un siglo como productor a gran escala de drogas ilegales y, si bien por supuesto el problema era grave y había ciudades o provincias tomadas culturalmente por el narcotráfico -justamente por esta historia centenaria de producción-, lo que desató la guerra en 2006 fue una masacre. Con el pretexto de esa guerra lo que comenten las fuerzas de seguridad son violaciones a los derechos humanos, persecuciones. Y enseguida las primeras víctimas son los derechos de la sociedad.
También se construye el mito de los policías buenos o el gobierno bueno que está combatiendo a los narcotraficantes malos. Y no es así. Porque muchas veces están interrelacionados y el Estado forma parte del negocio en diferentes niveles o escalas. Así que lo único que generó esa guerra es violencia.
Que rol juega la DEA. Se hace mucha propaganda desde Hollywood en función de ese mito de policías buenos que persiguen a los narcos
Además la DEA y la CIA tienen desde entonces una competencia muy evidente, de la cual se habla también muy poco. Por ejemplo, en cuestiones de presupuesto. Para que cada agencia mantenga los niveles de dinero que reciben del Gobierno, encierran a más latinos, a más negros. Las cárceles de Estados Unidos están rebasadas de personas que cometieron delitos menores vinculados a las drogas. Y en muchos casos porque esos números de detenciones le dan a la DEA o a la CIA la justificación para seguir sosteniendo sus presupuestos. Hay mucha hipocresía
En Argentina Macri quiere intensificar ese modelo, Massa planteó en su campaña que mandaría al Ejército a las villas y barrios pobres. Y el kirchnerismo realizó el operativo Fortín II con el Ejército en la frontera con Paraguay. ¿Qué les dirías, basándote en tus investigaciones?
Cuando hablas de guerra del narcotráfico acarreas votos de gente que está convencida de esta visión simplista, que no entiende el narcotráfico como un fenómeno complejo.
Macri dice que va a terminar con el narcotráfico. Una propuesta utópica, porque mientras sigan siendo ilegales las drogas, el narcotráfico no se va a terminar. Una propuesta ingenua en el mejor de los casos, mentirosa en el peor. Pero en ambos casos es una propuesta peligrosa. Ese discurso le genera votos y simpatías, porque además en los medios hay una mirada simplista y cargada de prejuicios.
Pero la guerra contra el narco va a acarrear más violencia, va a violar leyes. Me preocupa que se hable con tanta liviandad desde los medios de comunicación y la política.
Argentina narco
Para Cecilia González, además de los mitos que se tejen alrededor de las drogas y la guerra contra el narcotráfico a nivel global, la situación en Argentina le resulta particularmente inquietante. Porque al mismo tiempo que desde los gobiernos nacional y provinciales se opta por “la guerra”, en la escena pública reina el desconocimiento y la fantasía.
¿Quiénes se enriquecen en Argentina con el narcotráfico?
Y a veces los mismos que se enriquecen son los que hacen la campaña contra el narco
¿Argentina sigue siendo sólo un país de tránsito hacia Europa o ya es un país productor?
De todos modos esa división no es tan certera. Los países que antes sólo producían hoy también consumen y los que sólo consumían empiezan a producir. Estados Unidos es el gran ejemplo, es el país que más drogas consume en el mundo, pero ahora también es uno de los que más produce: está a punto de abastecerse en cuanto a la marihuana. Entonces ahí ya no tiene tanto sentido pelear para ver que categoría tiene Argentina, sino que lo importante y lo que no se hace es un diagnóstico serio de en qué estado está el narcotráfico.
Hay un alarmismo y un sobredimensionamiento mediático en torno al tema, pero sin bases sólidas: no lo sabemos porque no se ha investigado a ciencia cierta cuál es ese estadío que justificaría que un gobierno lo ponga como tema prioritario o considere que hay que hacerle la guerra al narco, o considere que el Ejército tiene que entrar. Son políticas muy graves que se quieren imponer sin tener diagnósticos que las justifiquen.
Vos planteás tu preocupación porque se convierta a Rosario en una especie de “laboratorio” para esa guerra. ¿Cuán lejos se está de que eso pase?
Hay una campaña mediática muy intensa para mostrar a Rosario como el eje del poder narco en Argentina. Pero no es cierto. Los asesinatos que allí se perpetran, por ejemplo, donde mueren chiquitos, responden a múltiples factores, no sólo al narcotráfico. Y además es una población concreta: jóvenes y pobres.
El narcotráfico, en términos de consumo, tránsito y organización de bandas está más acentuado en la Provincia de Buenos Aires y, sin embargo, el eje está puesto en Rosario.
¿Hay “capos narco” en Argentina?
¿Cómo definirías la relación en Argentina entre el narcotráfico y la política?
En el caso de la campaña de Cristina Fernández de Kirchner de 2011, lo que sí está demostrado es que el 30 % de las donaciones provino de empresarios farmacéuticos. Lo que más vincula a esos empresarios es la mafia de los medicamentos, pero varios (en particular Sebastián Forza) estaban metidos en el tráfico de efedrina.
En otros países, cuando la llamada guerra contra el narcotráfico avanzó se fue descubriendo cada vez más políticos involucrados. En Argentina jefes policiales de Santa Fe y Córdoba fueron destituidos. Y están procesados el extitular de la Sedronar y dos de sus directivos, cuyo juicio posiblemente se haga el año próximo. Cada vez más aparecen funcionarios involucrados. Veremos hasta dónde llega.
En el caso de Aníbal Fernández (que fue como el “sucesor” de Duhalde en esa vinculación con el narcotráfico) fue acusado de estar involucrado en el tráfico de efedrina. Pero hasta hoy sólo hay denuncias. Y él no ha sido siquiera llamado a indagatoria, con lo que no sabemos realmente qué elementos hay. El próximo año va a haber novedades al respecto.
Vos entrevistaste al presidente Macri. Obviamente conversaron sobre este tema. ¿Qué impresión te dejó?
Al mismo tiempo (me lo dijo y lo he visto) él es un presidente pragmático. Si hubiera encuestas que dijeran que la mayoría de la población argentina apoya la legalización de la marihuana él la legalizaría. En ese sentido (y en muchos otros) no tiene convicciones. Va a hacer lo que le convenga para su popularidad.
De todos modos cuando presentó “Argentina sin narcotráfico” reforzó su discurso conservador y lleno de estereotipos, sin diagnóstico.
Causas y consecuencias del prohibicionismo
La contracara del narcotráfico como negocio capitalista es la prohibición de las drogas y su consecuente persecución a la población consumidora, con una artillería discursiva e ideológica que intenta imponer una “verdad” tan endeble como engañosa. Por eso Cecilia González insiste con la necesidad de discutir a fondo la cuestión y plantear que sin legalización no habrá fin de las muertes y la criminalidad que genera la guerra contra el narco.
Las drogas existieron siempre y en todas las culturas. Hasta George Washington cultivaba y fumaba marihuana. Pero el Siglo XX fue el siglo del prohibicionismo
En los años siguientes se comienzan a hacer convenciones más amplias, pero nunca hay consumidores, ni adictos, ni médicos. Siempre son sólo los líderes políticos. Ni siquiera se invita a los países productores. Entonces fue una cuestión de prejuicios y racismo, no basada en estudios médicos ni en el respeto al derecho de cualquier adulto a drogarse o no.
Hace más de un siglo que se sostiene ese discurso, permeante y dominante. Entonces, por ejemplo, cuando hablas de legalizar la marihuana mucha gente se escandaliza como si fuera el peor de los delitos. Pero en realidad es algo similar a lo que ocurre con el aborto. No porque sea legal todo el mundo va a fumar marihuana. Lo hará quien tenga ganas, quien pueda, quien quiera o será utilizada para otros productos medicinales, terapéuticos, de belleza, de gastronomía porque es muy versátil su uso.
El segregacionismo sigue hasta nuestros días. En una inmensa mayoría la población negra que es detenida en Estados Unidos es por tenencia de marihuana, aunque la población blanca tiene niveles similares de consumo
Por eso tampoco es tan sorprendente el triunfo de Donald Trump, hay un germen siempre latente de xenofobia y racismo. Que ahora se acentuará.
¿Existen datos sobre cuántas personas mueren o ven afectada gravemente su salud debido a la mala calidad de las sustancias hoy ilegales?
Si fracasó, ¿por qué sigue imperando el prohibicionismo? ¿La legalización de la marihuana en nuevos estados de Estados Unidos marca un cambio de paradigma o no influirá demasiado?
En este caso en particular para el movimiento por la legalización de la marihuana era muy importante y esperado el resultado de California, porque es el Estado más poblado de Estados Unidos y uno de los más importantes. Allí se legalizó el uso recreativo. Y esto genera un efecto dominó que ya es irreversible. En Estados Unidos se va a legalizar la marihuana en el corto plazo y en todo el país.
Eso traerá, arrastrará a todos los movimientos prolegalización, que en América Latina van avanzando. Hasta Chile ha legalizado la marihuana medicinal. Colombia y México están en vías de hacerlo. El caso de México es muy importante porque es líder en producción de marihuana y porque hay movimientos que también impulsan -aunque es más complicado- la legalización de la amapola, la producción de Opio. México también es país líder en la producción de amapola junto a Afganistán.
Pero Argentina no se está sumando a esta oleada que está modificando las políticas de drogas. Más bien está en retroceso.
México de primera mano
Hace 13 años que vive en Argentina y casi se siente una porteña más. Hasta baila tango en su barrio, San Telmo. Sin embargo ni el acento ni su permanente contacto con su país natal perdieron intensidad a lo largo del tiempo. Por eso hablar de México con Cecilia González tiene un doble significado: es mexicana y a su vez ve a su país en perspectiva.
Los 43 de Ayotzinapa son un emblema internacional. Esa masacre brutal desató una conmoción mundial, que a su vez sacó a la luz una larga y silenciosa historia de muerte, fosas comunes, desaparecidos y una connivencia total entre narcos, Ejército, funcionarios y jueces. Se habla de unos 30 mil desaparecidos en menos de una década
Esta tragedia ha implicado más de 100 mil asesinatos, más de 30 mil desaparecidos y segmentos de la sociedad particularmente muy afectados como defensores de derechos humanos y periodistas, sumado a comunidades tomadas o desplazadas por entero.
En un país donde el talón de Aquiles, el gran problema, es la inequidad. La desigualdad provocada por el sistema capitalista es lo que ha generado todo tipo de problemáticas. Entre ellas, claro, el narcotráfico.
Decías hace un rato que los delitos de lesa humanidad vividos en Argentina hace cuatro décadas hoy los está sufriendo México
Ese apoyo moral, ese respaldo les da, dentro de su dolor, a los familiares de los desaparecidos mucha fortaleza y hay mucho agradecimiento de su parte. Ver que existe ese lazo, yo lo agradezco. No hay otra manera de decirlo.
En el caos de los 43 la solidaridad también se expresó en las calles argentinas
Periodismo y organización
Cecilia es miembro de una red de periodistas de México que surgió al calor de la lucha contra la represión y la impunidad. Es que ejercer la tarea de informar y transmitir la realidad se ha convertido en México, como en otros tantos países en tantas otras épocas, en un violento oficio.
¿Cómo es ser un periodista comprometido con la realidad hoy en México?
¿Qué es y cómo surge Periodistas de a Pie?
También cubre temas que en los medios tradicionales no se ven, y siempre con una mirada crítica. Son periodistas comprometidos y comprometidas, que hacen un trabajo fundamental, que no hace ningún medio.
“La Izquierda Diario es un respiro en el escenario de los medios”
Cecilia González conoció este diario luego de haber entrevistado a Nicolás del Caño en el marco de la campaña electoral de 2015. Desde entonces sigue como lectora crítica las diferentes coberturas, entrevistas e información que difunde el diario impulsado por el Partido de los Trabajadores Socialistas y el Frente de Izquierda. De allí que una última reflexión se imponía.
¿Qué opinás de La Izquierda Diario?
El trabajo periodístico que vienen haciendo me parece ejemplar, sobre todo en un momento en que los medios tradicionales abaratan cada vez más la calidad de su trabajo informativo. Por eso creo que es un gran aporte.
*Entrevistaron: Cecilia Rodríguez, Daniel Satur y Florencia Sciutti / Producción audiovisual: Clara Liz

Redacción
Redacción central La Izquierda Diario