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CIBERVIGILANCIA Y DERECHOS HUMANOS. Charla sobre espionaje y privacidad

Cinco panelistas expusieron sobre Cibervigilancia y Derechos Humanos, entre ellos los periodistas de The Guardian Ewen MacAskill y David Blishen. Dos horas y media atravesadas de temáticas que van desde la geopolítica hasta el espionaje local.

Leonardo Vázquez @Leo_Vazquez2000

Viernes 13 de noviembre de 2015

Este jueves desde las 17hs, en el Centro Cultural Kirchner, se realizó la charla "Cibervigilancia, BigData y Derechos Humanos", organizada por el colectivo Hacks/Hackers BA. La misma contó con la presencia destacada de importantes panelistas y con más de 150 programadores, diseñadores, periodistas y sociólogos.

En el comienzo Esteban Magnani, autor del libro Tensión en la Red, expuso sobre la relación entre las empresas, las corporaciones y el Estado en el espionaje generalizado, que salió la luz a partir de las revelaciones de Snowden, detallando la importancia de estas. Ante esta situación dejó abierto el interrogante sobre las posibilidades de lograr una soberanía digital a partir del desarrollo de una infraestructura local propia.

Lo siguió Natalia Zuazo, autora del libro Guerras de Internet, quien abordó el tema de la videovigilancia a nivel internacional y en particular en la Argentina, donde la vigilancia con cámaras de seguridad, es un modelo de negocio íntimamente relacionado con la política, y adoptado masivamente, del cual poco se habla. Natalia, realizó un análisis pormenorizado sobre la cantidad de cámaras de seguridad por habitante en distintas ciudades. En particular mencionó la política de Massa que hizo de esto, uno de sus ejes de campaña. Mencionó también un importante dato, en la Argentina son tres las principales empresas adjudicatarias de videovigilancia: Telefónica Ingeniera de Seguridad (Telefónica), Ubik2 (relacionada con Alejandro Granados) y Global View (de Mario Montoto, de estrechos vínculos con Scioli).

Luego Santiago O’Donnell, periodista, autor de Argenleaks y Politileaks, hizo un repaso de las principales concepciones de Julian Assange. Destacó su capacidad para actuar, sin partir de una teoría preconcebida, pero reflexionando luego sobre lo realizado. Resaltó una de sus frases “Las empresas son demasiado opacas y nosotros demasiado transparentes”, a lo que plantea que hay que invertir el flujo de la información actual, y que vaya de las grandes corporaciones a los individuos. Mediante las filtraciones (así nació Wikileaks) las corporaciones se vuelven más transparentes y los individuos más opacos utilizando mecanismos criptográficos. A su vez polemizó con sus concepciones en distintos aspectos.

Ewen MacAskill comentó que de la información provista por Snowden solo se ha publicado un 1%, en parte porque este no quería afectar las operaciones de su país en el extranjero y que es un poco idealista ya que realmente cree en proteger la privacidad de los norteamericanos de acuerdo a la segunda enmienda de su constitución. Agregó que fue muy difícil para los periodistas empezar a comprender la información provista puesto que estaba redactada en lenguaje técnico complejo y con varias palabras en clave; que además fue muy difícil identificar a que se refieran estas porque el contenido estaba resguardado con una medida de seguridad que no admitía búsquedas, por lo que tuvieron que hacer el trabajo “manual” de identificarlas en los distintos documentos y empezar a cruzar referencias entre estos.

Fue categórico su énfasis de que lo que más le interesa a los servicios de inteligencia es la metadata (la forma en que se clasifica la información) y no el contenido. Cuando los presentes le consultaron sobre cómo visibilizar el problema opinó que como la privacidad no es algo visible se vuelve difícil de explicar. En relación a este punto todos los oradores coincidieron en que debíamos ser muy creativos desde nuestros respectivos lugares para visibilizar la violación a la privacidad.

Al final se realizó una ronda de preguntas, abriéndose un debate sobre el espionaje a los movimientos sociales y a los trabajadores, planteándose el interrogante de qué se hace cuando el espionaje proviene de una fuerza superior como es el mismo Estado. Finalmente se agradeció la presencia de los periodistas de The Guardian (Ewen MacAskill y David Blishen) y cerrándose la actividad con un aplauso de los presentes.