×
×
Red Internacional
lid bot

Rebelión Popular en Chile. Chile arranca la campaña electoral hacia el plebiscito constituyente

Este miércoles a las 0 hora comenzó oficialmente la campaña para el plebiscito constitucional previsto para el 26 de abril.

Miércoles 26 de febrero de 2020 02:30

La campaña comenzará casa por casa, en la calle, en la prensa escrita o en la radio, ya que los spots televisivos solo están permitidos un mes antes del referéndum.

El plebiscito constará de dos preguntas. La primera es si se aprueba o no la elaboración de una nueva Constitución, y la segunda, qué tipo de organismo discutirá y redactará la eventual nueva Constitución.

Todos los sondeos apuntan a que en la primera pregunta arrasará la opción del "apruebo". Según el último informe de la consultora Cadem, el 67 % de la población está a favor de una nueva Constitución, frente a un 27 % que se manifiesta en contra.

Sin embargo, en cuanto a la segunda pregunta el electorado se encuentra bastante más dividido sobre si el órgano encargado de redactar el nuevo texto debe ser una asamblea formada solo por ciudadanos electos (Convención Constituyente) o integrada también por diputados (Convención Mixta).

Como ha denunciado La Izquierda Diario Chile, ambas opciones son creaciones del Parlamento y el Gobierno, instituciones profundamente cuestionadas por la población, por lo tanto, la cancha se presenta previamente rayada por el régimen actual.

Ese es un enorme límite a la demanda que resuena en las calles: una nueva Constitución donde se pueda cambiar lo que sea necesario para terminar con las miserias, como las pensiones privadas, la salud, el salario, la vivienda, los derechos, etc. Las reglas que puso el Gobierno y su Parlamento hacen que sea difícil conseguir el objetivo.

Con estas dos variantes se busca poner límite a los cambios estructurales del régimen legado por el dictador Augusto Pinochet. En ambos casos, el presidente será Sebastián Piñera, que hoy tiene una aprobación del 6 %. También en ambos casos, los jóvenes -que por decisión y astucia propia iniciaron el estallido- quedan afuera, porque no podrán votar los menores de 18 años. También se limita la capacidad de decisión de la propia Convención Constituyente, ya que se estableció que con un tercio más un voto se puede negar cualquier iniciativa.

También se garantizaron los intereses imperialistas al impedir la modificación de tratados internacionales o de libre comercio, que hacen que hoy se destinen recursos a proteger las inversiones extranjeras en desmedro del pueblo trabajador. Además se mantuvo la Ley de Partidos que beneficia a los partidos tradicionales con financiamiento empresario y de grupos económicos y perjudica a los candidatos independientes. Estos tampoco tendrán garantizado espacio en televisión, lo que dificultará que las voces del pueblo lleguen a todos los rincones del país.

En ninguno de los dos casos habrá paridad de género y tampoco la participación de los pueblos originarios ni de los dirigentes sindicales y poblacionales.

Como se puede ver, en las dos alternativas constituyentes quedan afuera elementos necesarios para que una nueva Constitución satisfaga las demandas de la población que salió a las calles, por lo que cumple la función de mantener los pilares de los últimos 30 años.

El plebiscito es la principal apuesta del Gobierno del presidente Sebastián Piñera para desactivar la grave crisis que vive el país desde octubre pasado, con una treintena de fallecidos y miles de heridos, además de episodios de violencia extrema y acusaciones contra las fuerzas de seguridad por violaciones a los derechos humanos.

El mandatario conservador, que tiene los niveles más bajos de popularidad desde el restablecimiento de la democracia (entre un 6 % y un 9 %), ordenó a sus ministros guardar silencio y limitarse a alentar la participación, muy diezmada en las últimas elecciones presidenciales.

Su partido, Renovación Nacional (RN), ha dado libertad de acción a sus militantes y hará campaña por las dos opciones con el eslogan común "Queremos lo mejor para Chile": "Los militantes pueden votar lo que quieran pero hay una mayoría interna por el rechazo", afirmó a Efe el secretario nacional de RN, Felipe Cisternas.

Los otros dos grandes partidos de la coalición gubernamental mantienen posturas diametralmente opuestas. Mientras el liberal Evolución Política (Evópoli) hará campaña por una nueva Carta Magna, el derechista Unión Demócrata Independiente (UDI) es el principal enemigo del proceso constituyente.

Por su parte, el Partido Comunista viene impulsando el “apruebo” y la opción de Convención Constituyente.

El Partido de Trabajadores Revolucionarios, grupo que impulsa La Izquierda Diario en Chile, viene impulsando la necesidad de luchar por una Asamblea Constituyente verdaderamente Libre y Soberana, “que garantice la voz de la juventud con el voto a partir de los 14 años, de los dirigentes sociales y sindicales, de los pueblos originarios y de las mujeres. Los representantes serían elegidos 1 cada 20.000 electores y siendo revocables si es que así se decide democráticamente. Al mismo tiempo, la Asamblea Constituyente puede decidir sobre cualquier tema o tratado con tal de asegurar la satisfacción de las demandas de manera completa, sin limitaciones ni organismos que niegue las resoluciones. Y sobre todo, no se plantea con Piñera a la cabeza, al contrario, Piñera debe estar fuera de éste proceso estando fuera de su cargo actual como presidente”. Estos objetivos “pueden lograrse con unidad y la fuerza única de trabajadores, estudiantes, mujeres y pobladores en lucha, con paros efectivos convocados desde los sindicatos y las grandes centrales como la CUT y la CONFECH, para avanzar hacia la Huelga General y conseguir la destitución de Piñera e imponer una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, para romper con el régimen heredado de la Dictadura, acabar con la represión y conseguir integralmente todos nuestros Derechos y necesidades”.

Te puede interesar Una Asamblea Constituyente libre y soberana en la lucha por terminar con el Chile de los capitalistas

Si el plebiscito es aprobado, la elección de los constituyentes se realizará en octubre, coincidiendo con las elecciones regionales y municipales, y la nueva Constitución -que debe redactarse en un máximo de un año- se ratificará en otro plebiscito, este con voto obligatorio.