Desde el año 2013 se viene experimentando un alza constante en el ingreso de personas haitianas al país, donde sólo en 2015 ingresaron cerca de 10.000 inmigrantes, lo que no ha estado exento de abusos y precarización laboral.
Miércoles 15 de febrero de 2017
En el año 2013 ingresaron a Chile un total de 2.428 haitianos (ya sea en condición de turistas o residentes), y para el 2015 esta cifra aumentó a un total de 9.477, según el Boletín Informativo N°1 del Departamento de Extranjería y Migración (DEM) del Ministerio del Interior y Seguridad Pública.
La forma que tiene el DEM de medir la información es mediante dos fuentes: el otorgamiento de permisos de Permanencia Definitiva (PD) y la entrega de permisos de residencias temporales o Visas Temporarias. En cuanto a estas últimas, el 82% es para empleo, y un 68% de las visas otorgadas corresponde a hombres y un 32% a mujeres.
Ya en agosto del año pasado, la Policía de Investigaciones (PDI) aseguraba que la migración de personas haitianas a Chile ascendió en ocho veces entre los años 2013 y 2016, superando las 41.000, que en su gran mayoría viene al país en búsqueda de oportunidades laborales y de vida.
“La zona de asentamiento es fundamentalmente la Región Metropolitana, en la cual se otorgó el 97% de los permisos de Permanencia Definitiva; le sigue la Región de Valparaíso y luego la Región de Coquimbo, con el 1,4% y el 0,7% de permisos otorgados, respectivamente”, se establece en el Boletín. En el caso de la capital, la mayoría de los haitianos habitan en las comunas de Independencia y Quilicura.
El documento continúa señalando que “respecto a los tramos de edad, los permisos fueron otorgados, en su mayoría, a personas jóvenes en edad laboral activa, concentrándose éstos en el rango que va de los 15 a los 44 años, representando el 81,4% de los permisos”. Cabe mencionar que la mayoría de las personas haitianas trabajan en la construcción; muchas de ellas en condición de ilegales, según datos del DEM.
Sólo durante 2016, ingresaron cada día 170 ciudadanos haitianos a Chile. “Cuando se consultó sobre el por qué Chile puede ser considerado un país atractivo para migrantes haitianos, se reconocieron determinados imaginarios migratorios en base a dos factores: un factor de proximidad (geográfica, espacial, con posibilidad y frecuencia de tránsito) y un factor de cercanía (cultural, idiomática e histórica) que permiten posicionar a Chile comparativamente frente a otros referentes migratorios”, afirma el informe.
“Chile, en muchos casos, sería un destino transitorio en los proyectos migratorios de esta población. Sin embargo, la información registrada tanto de permanencias definitivas como de visas y de entradas y salidas describe a Chile como un país que en la práctica se podría estar constituyendo en un destino de mediano -y quizás largo- aliento para estas personas”.
Abusos, precariedad y una difícil vida
Haití, es lejos el país de América más pobre. Con 8 millones de habitantes, el nivel de cesantía alcanza el 80%, existe una de las mayores tasas mundiales de contagiados con VIH-Sida, violencia, desprotección y abandono de las autoridades, en un contexto de profunda crisis política.
Muchos de los haitianos entrevistados por el DEM afirman que conocieron a Chile por la presencia de sus Fuerzas Armadas en el país caribeño, que desde el año 2004 son parte de una “misión de paz”, integrando así los “cascos azules”, cuestionados por su implicancia en casos de abusos sexuales contra mujeres y niñas.
Pese a la aparente preferencia por nuestro país, no deja de ser una realidad que la vida cotidiana de miles de haitianos- y también de migrantes de otros lugares- no está libre de abusos, aprovechamiento y precariedad laboral. Muchos casos de trata ilegal o de pésimas condiciones de trabajo para personas haitianas, han sido denunciados. Por ejemplo, el año pasado, 35 haitianos fueron descubiertos trabajando en la producción de manzanas, en precarias condiciones de vida en Longaví, bajo una situación de ilegalidad, con ausencia de contrato y durmiendo en míseras camas.
En el mismo sentido que lo anterior mencionado, en noviembre de 2016, salió a la luz pública la supuesta participación de la línea aérea Latin American Wings (LAW) en el tráfico de personas haitianas.
Son muchos los casos de abusos contra personas haitianas; y aquí es donde las empresas juegan un rol importante en mantener a miles de personas extranjeras- en su gran mayoría pobres, sin saber español, en búsqueda de una mejor vida- en situación de ilegalidad, sin contrato de trabajo, laburando horas extras sin pago o recibiendo un sueldo aún más bajo que el ya existente en Chile.
A lo anterior se suma la campaña reaccionaria y xenofóba que han impulsado autoridades, empresarios y también medios de comunicación tradicionales, donde en más de una ocasión se ha igualado a las personas inmigrantes con delincuentes, drogadictos, criminales, generando una estigmatización y fortaleciendo cualquier atisbo de racismo y xenofobia. Despotrican contra los inmigrantes- olvidando que hay miles de personas chilenas, trabajadoras, que se han visto en la necesidad de irse del país-, sin embargo, no dudan en aprovecharse y tenerlos trabajando en pésimas condiciones y a un costo muchísimo más bajo.
Por último, la ley que hoy rige a las personas extranjeras está siendo sumamente cuestionada por su restricción y obstáculos. En palabras del profesor del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, Rolando Poblete Melis, “la normativa es del año 75, hecha en dictadura, en el marco de la doctrina de la seguridad nacional y, por tanto, es restrictiva al ingreso de extranjeros. Más bien lo que hace es instalar la sospecha al extranjero, desde ahí una serie de trabas administrativas para dificultar la llegada de personas de otra nacionalidad al país. No dialoga con las conversiones de Derechos Humanos que Chile ha ratificado”, afirmó para Radio UChile.