La reciente “Declaración de Lima” es un documento injerencista al servicio de los intereses imperialistas de Estados Unidos, que hizo pasar a Maduro de la retórica de denuncia a pedir diálogo con los países vecinos. El rol de Chile.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Jueves 10 de agosto de 2017
Una Declaración vergonzosa
El documento de los cancilleres de 17 países de América y el Caribe denunció que en Venezuela hay una “dictadura”, todo al servicio de la derecha golpista y pro-imperialista de ese país. Vergonzosa por impúdica, en Chile, por ejemplo, un anti-democrático Tribunal Constitucional actúa como “tercera cámara” para revertir leyes aprobadas en el parlamento (uno, además, corroído por la corrupción en favor de las empresas), y uno de sus candidatos presidenciales pide la intervención de las FFAA contra el pueblo mapuche.
Su objetivo es “revertir la Asamblea Constituyente". Maduro la defiende a fuerza de fusiles. Cada vez más se apoya en las FFAA, ante el cuartelazo de pocos días atrás, no llamó al pueblo a las calles, sino que sacó a los militares a las calles.
Los paños fríos de Maduro, ¿demostración de fuerzas?
Maduro es el presidente de la retórica. Denuncia al imperialismo, pero deja intactas las inversiones de las multinacionales, paga puntualmente la deuda externa, abastece sin falta de petróleo a los Estados Unidos (aunque la veta abierta pro China y Rusia podría re-balancear esto). Denuncia las declaraciones de los gobiernos derechistas que lo rodean, pero ante la Declaración de Lima, llamó al diálogo en una reciente reunión de cancilleres del ALBA (Cuba, Bolivia, Nicaragua y Ecuador), aunque para “restituir las normas de respeto al derecho internacional”.
Pero más que una señal de debilidad tras la reunión en el Perú, podría ser una de demostración de fuerzas. Tras las elecciones de la Asamblea Constituyente, pareciera que el Gobierno logró recuperar al menos parcialmente la iniciativa y la oposición se ve debilitada, con divisiones internas sobre la estrategia a seguir con relación a la elección de gobernadores (la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) decidió participar, otro sector en contra y sus seguidores divididos al 50% según una encuesta), y menores movilizaciones callejeras.
Hoy se vence la inscripción de candidaturas para las elecciones del 10 de diciembre, y el Gobierno a través del Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció que la MUD no puede presentar candidatos en 7 de los 23 estados. La Guardia Nacional prohibió el ingreso de los diputados a la Asamblea Nacional.
Pero nada está en calma. La Asamblea Nacional acordó no reconocer las disposiciones de la Asamblea Constituyente.
La presión internacional: un difícil juego de equilibrios
La presión internacional tiene como protagonistas al imperialismo de Estados Unidos, y sus Gobiernos serviles de América Latina. Pero dando cuenta del actual estado del mundo, parece un difícil juego de equilibrios.
Estados Unidos toma algunas medidas simbólicas, pero no puede ir mucho más lejos. Una intervención militar habría sido descartada hasta el momento al menos, porque podría re-despertar un sentimiento anti-imperialista. Las sanciones económicas están limitadas por la dependencia de la economía del norte del petróleo venezolano y los intereses de las propias empresas petroleras imperialistas: enviaron una carta a Trump recordando que Venezuela exporta a ese país cerca de 750 mil barriles diarios (entre 9 y 10% de las importaciones de Estados Unidos) de crudo pesado, y que han hecho inversiones para refinar este tipo de petróleo que no puede ser sustituido por otro más liviano, además que se desestabilizaría el mercado de crudo porque no se podría asegurar un suministro de productos de igual calidad en el corto plazo. Y los propios empresarios venezolanos advierten que se verían perjudicados.