Diversos cuestionamientos ha causado la reforma a la ley de migración y extranjerías, que se aparta de asegurar los derechos y la buena condición de vida de los inmigrantes en Chile, profundizando las políticas xenofóbicas y racistas del gobierno de Piñera.
Viernes 20 de abril de 2018
Entre algunas modificaciones están que la visa por residencia temporal sólo se podrá solicitar en el país de origen y que esta no se podrá cambiar de estatus encontrándose en Chile. Sumando a esto, también ha llamado la atención el carácter racista y discriminatorio que ha impulsado el gobierno con una especial regularización a los migrantes haitianos y venezolanos.
Esto puesto que desde Cancillería, en su sitio web, se puede apreciar un formulario que debe ser llenado de carácter obligatorio por los extranjeros para solicitar la tramitación de su visa de entrada al país. Principalmente destacan los datos de “Descripción General” donde se debe llenar un caracterización detalla de color de piel, cabello, ojos, etc. Todo esto respaldado con la necesidad de crear un registro de migrantes.
La pregunta cae de cajón ¿Por qué necesita el gobierno de Chile saber el color de piel del solicitante? Si para caracterizarlo fuera necesario, bastaría con la huella dactilar. Las modificaciones que impulsó Sebastián Piñera ya están en marcha, con el llamado para los “inmigrantes irregulares” a regularizar su situación, para todos los que hayan ingresado a Chile antes del 8 de abril de este año. Estableciendo 217 puntos de atención a nivel país y canales de información en español y croele, vía call center, con la finalidad de liberar las oficinas de extranjería.
El nuevo proyecto de ley responde en palabras del Gobierno en una “Migración segura, ordenada y regular”, pero que en realidad solo responde a una lógica represiva del gobierno empresarial que se beneficia de la vulnerabilidad que viven los migrantes con sueldos de hambre que los empujan a vivir y trabajar en condiciones de precariedad, de las cuales sacan provecho los empresarios.