El gobierno chino anunció que se planea despedir a 1,8 millones de trabajadores de los sectores del carbón y el acero, dentro de la estrategia de reestructuración industrial impulsada por Pekín.
Martes 1ro de marzo de 2016
Fotografía: EFE
Esta ola de despidos fue anunciada el lunes por el ministro de Recursos Humanos y Seguridad Social chino, Yin Weimin, en una rueda de prensa en la que, por primera vez, el Gobierno del gigante asiático puso cifras al costo social que tendrán sus planes.
La cifra representa alrededor del 15 por ciento de la fuerza de trabajo en los sectores del carbón y del acero de China que emplean a cerca de 12 millones de trabajadores, según datos publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas.
Junto a la reestructuración industrial, el ministro chino también dijo que el Ejecutivo está ultimando un plan para retrasar de forma gradual la edad de jubilación, que ahora es de 60 años para los hombres y de 55 o 50 años para las mujeres, en función del trabajo que desempeñan.
Se trata de una de las reformas estructurales que Pekín persigue desde hace años, pero que se ha ido posponiendo por las reticencias de las administraciones locales, temerosas por las posibles consecuencias. Las autoridades locales temen que el cierre de minas, fábricas y el despido masivo de tantos trabajadores derive en protestas que pongan en peligro la estabilidad social. Muchas de estas industrias se concentran en las regiones del norte y el noreste del país y generalmente pueblos y regiones enteras dependen de estas fábricas para vivir.
El gobierno también anunció que las empresas tendrán la responsabilidad principal de ofrecer nuevas ocupaciones a los trabajadores que ya no sean necesarios. El ministro Yin añadió que, para quienes tengan que salir de las compañías, los gobiernos locales prepararán programas de formación y se incentivará el retiro voluntario de los empleados que ya hayan alcanzado la edad mínima de jubilación.
El Gobierno chino anunció la semana pasada que establecerá un fondo de 100.000 millones de yuanes (15.300 millones de dólares, 13.800 millones de euros) para asistir a quienes pierdan su trabajo en el proceso de reestructuración industrial.
Este fondo buscara “aliviar” el impacto social de millones de despidos mediante seguros de desempleo y la prestación de beneficios sociales para los trabajadores ya que es muy probable que el plan de reubicación laboral solo absorba a un pequeño número de los despedidos.
El anuncio del gobierno chino se da en un momento de aumento en la conflictividad social. En 2015 se produjeron en China 2.774 huelgas y protestas laborales, el doble que en 2014, según la ONG China Labor Bulletin, que vincula esta ascendente agitación con las dificultades que ha generado para muchas empresas la ralentización económica, como hemos analizado en “China: se enfría la economía y se calientan las protestas”.