Más de cien choferes se movilizaron este martes hasta el Ministerio de Trabajo. Solicitaron garantías de continuidad laboral y por el pago de sueldos adeudados de marzo y abril. Desde La Izquierda Diario se entrevistaron a los choferes que reclamaron.
Martes 19 de mayo de 2020 21:07
Movilización de trabajadores de Plusmar frente al ministerio de trabajo - YouTube
Esta mañana trabajadores de la empresa Plusmar se movilizaron desde la terminal de Barracas hasta el Ministerio de Trabajo. Desde muy temprano se fueron congregando sobre la ribera frente al predio de la empresa, mucho antes de que el sol asomara sobre el Riachuelo. El hartazgo ante la falta de respuesta patronal por los sueldos adeudados de marzo y abril fue lo que los obligó a desafiar nuevamente la cuarentena.
Pero a diferencia del viernes pasado, donde permanecieron frente a la terminal, esta vez decidieron llevar su reclamo hasta las oficinas que Trabajo posee en Avenida Alem y Viamonte, en el barrio de Retiro. Hasta allí se movilizaron más de cien choferes de Plusmar, alentados por los bocinazos de los colectivos urbanos que pasaban por el lugar, y con la presencia solidaria de compañeros de Flecha Bus y Línea 159 entre otros.
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En el Ministerio presentaron un petitorio exigiendo garantías de continuidad laboral para casi 800 trabajadores efectivos y más de 150 contratados. Entre los efectivos, muchos aún no cobraron parte del sueldo de marzo y a todos les adeudan el sueldo de abril. Se llevaron la promesa de que “en estos días” van a cobrar el subsidio por el 50% del sueldo por parte del gobierno nacional. Pero no hubo compromiso desde el ministerio respecto a algún tipo de sanción a la empresa.
Contratados, precarizados y olvidados…
Para quienes no hubo promesas ni respuesta alguna es para los contratados. A ellos les abonaron apenas el 40% del salario de marzo. Varados a su suerte por parte de la empresa. Desamparados de derechos laborales por parte del sindicato y el estado.
Mediante la modalidad contractual increíblemente avalada por el sindicato de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), Plusmar los contrata de diciembre hasta mediados de abril, obligándolos a enviar el telegrama de renuncia todos los meses de marzo. “Y no te queda otra que aceptar eso porque nos extorsionan con no volver a llamarnos para la próxima temporada” cuenta Nicolás, padre de 4 hijos que es chofer de larga distancia en temporada alta, y el resto del año se las tiene que rebuscar manejando un uber o haciendo algún trabajo de plomería. “Hay compañeros a los que les cortaron los servicios, que no pueden pagar el alquiler” agrega Marcos, otro chofer. La incertidumbre es una marca ineludible de la precarización laboral.
¿Subsidios o impuestos a las grandes fortunas?
El gobierno de Alberto Fernández, el mismo que subsidia a grandes empresas como Techint, Mc Donald’s o a la familia Blaquier, asumiendo el pago del 50% de los sueldos de sus empleados, es el que no tiene ninguna respuesta para darle a los trabajadores precarizados. El subsidio de 10 mil pesos no alcanza a cubrir ni por asomo las necesidades básicas.
Una vez anunciada la propuesta de un impuesto a las grandes fortunas, el oficialismo no ha hecho más que jugar a las escondidas. El proyecto que anunciaron es un misterio. El único proyecto presentado al Congreso es el de Nicolás del Caño del Frente de Izquierda.
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Con un impuesto a las grandes fortunas, se podría garantizar un subsidio de $30 mil para los trabajadores desocupados. Junto con ésto, la prohibición efectiva de los despidos es otra medida elemental para que la crisis de la pandemia no sea descargada sobre las espaldas del pueblo trabajador.