El motivo fue una audiencia en la que se trataría el despido persecutorio del chofer Victorio Gianella. Participaron en solidaridad choferes de la Lista Roja de la Línea 540/553, la CTA de Almirante Brown y delegaciones de partidos de izquierda (PTS, PO, FOL, CS).
Miércoles 27 de febrero de 2019 18:30
En la audiencia los trabajadores denunciaron los despidos injustificados y las agresiones físicas que sufrieron dos choferes durante su horario de trabajo. También se declararon en estado de asamblea permanente, haciendo responsable a la empresa de cualquier inconveniente que surja. Ante la nula respuesta por parte de la empresa se fijó una próxima audiencia para el 13 de marzo.
Los choferes de la San Vicente vienen denunciando los despidos y suspensiones que se producen en las 10 líneas que controla esta empresa del grupo DOTA. A raíz de esta situación, en enero se produjo un paro total de todas las líneas cuando un chofer despedido se encadenó en la puerta de la cabecera ubicada en la Rotonda del Vapor de la localidad de Burzaco. En una carta difundida por Gianella relata como su despido está ligado a la persecución librada por la empresa y el cuerpo de delegados a quienes fueron parte en esta medida de fuerza. La persecución fue tal que Gianella fue golpeado por dos personas mientras cumplía su trabajo al volante. Mientras estaba en con licencia médica esperando ser operado por un traumatismo de cara que le ocasionaron recibió el telegrama de despido.
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Uno de los trabajadores presentes en la concentración dialogó con La Izquierda Diario: “Queremos denunciar el despido persecutorio a Victorio y el vaciamiento que está llevando adelante con la reducción del servicio de líneas que en este tiempo ya dejó sin trabajo a más de cien personas. Como están sacando líneas de circulación avanzaron los despidos. Queremos que la empresa vuelva a funcionar con la frecuencia que tenía antes, ya que sabemos que los usuarios son afectados también.”
Sobre las condiciones del servicio que brinda la empresa agregó: “Las unidades no cumplen las normas de tránsito, nos obligan a transportar pasajeros sin frenos, luces ni limpia parabrisas que nos permitan ver bien en días de lluvia. La suciedad de las unidades es impresionante. La CNRT y el municipio hacen controles pero los dejan funcionar en estas condiciones. La cabecera de la empresa que está en Burzaco no está habilitada y sin embargo sigue funcionando”.