Más de 700.000 personas, según los organizadores, se manifestaron este domingo en las calles de Chile contra el sistema privado de pensiones instaurado bajo la dictadura de Pinochet.

Juan Andrés Gallardo @juanagallardo1
Lunes 25 de julio de 2016 10:33
Con 100.000 personas en la ciudad de Santiago y más de 750.000 a nivel nacional, según los organizadores, los chilenos salieron masivamente a las calles para pedir el fin del sistema privado de pensiones.
El sistema conocido con el nombre de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), fue impuesto en 1981 por la dictadura de Augusto Pinochet. El artífice fue el entonces ministro del Trabajo, José Piñera, hermano del expresidente Sebastián Piñera.
En las calles de Santiago se escuchó “No más AFP, No más AFP, estamos cagados por culpa de José”. Es que José Piñera, fue el que prometió que los chilenos serían casi ricos con sus pensiones. Sin embargo a más de 30 años de la existencia de la jubilación privada los chilenos denuncian que las administradoras se quedan con las ganancias mientras que la mayoría de los jubilados cobran pensiones miserables, aún menores a las de un sueldo mínimo.
Hoy los adultos mayores que se están jubilando son cada vez más pobres, en su mayoría cobran pensiones menores a los 300 dólares, mientras que el salario mínimo es de 396. En el caso de las mujeres, la situación es aún peor. Más de un 90% de las mujeres reciben apenas 150 mil pesos chilenos, equivalentes a 230 dólares.
El sistema de AFP diseñado por Pinochet y vigente hasta el día de hoy, obliga a los trabajadores a aportar compulsivamente 10% de sus salarios a las empresas privadas de administración de pensiones durante toda su vida laboral. Estas empresas ponen gran parte de esos aportes en activos financieros quedandose con las ganancias, pero socializando las perdidas entre todos los aportantes. Así es que luego de años de aporte los trabajadores y trabajadoras chilenas llegan al momento de jubilarse con una pensión miserable.
La bronca con este sistema se profundizó aún más cuando recientemente se definió una baja del 2,1% en monto de las pensiones; al mismo tiempo que salió a la luz el monto de las jubilaciones millonarias que cobraban miembros del Ejército y Gendarmería. Es que cuando se diseñó el sistema se cuidó bien de dejar por fuera de este esquema a los miembros de las Fuerzas Armadas, a los que les sigue pagando la jubilación el Estado y que pueden llegar a ganar más de 7.500 dólares de jubilación al mes. Es decir 30 veces más de lo que perciben el 90% de los jubilados chilenos, que en muchos casos se ven obligados a seguir trabajando para poder sobrevivir.
Los indignados de Chile
La movilización fue organizada por la Coordinadora "No+AFP", que la definió como "los indignados de Chile".
En Santiago, la manifestación se desarrolló a lo largo de la Alameda Bernardo O’Higgins, la principal avenida de la ciudad, y al igual que en todo el país contó con la participación de familias completas y muchas personas mayores, que sufren directamente las bajas pensiones.
[Galería de imágenes] Marchas en todo el país
"¡No+AFP, por pensiones dignas Chile sale a la calle", fue la consigna principal de la manifestación.
En las pancartas y carteles que portaban los manifestantes se podían leer, entre otras, consignas, "No más AFP", "Basta de abusos", o "Exigimos pensiones dignas".
También las leyendas hacían alusión a las pensiones que cobran algunos altos cargos de instituciones como Gendarmería.
Frente a esta reacción contra el negocio de las pensiones los ejecutivos de las AFP no tuvieron mejor idea que proponer una serie de medidas, que al igual que todas las anteriores solo van en contra de los trabajadores que aportan al sistema. Entre ellas se destacan: aumentar la edad de retiro, que es de 60 años para las mujeres y 65 para los hombres o aumentar su cotización a las AFP (hoy del 10 % del sueldo) mediante cuentas de ahorro voluntario en las mismas administradoras.
Negado a sacrificar parte de su negocio, y sin medir la indignación de la gente, Francisco Pérez Mackenna, presidente de la Asociación de AFP, dijo que "Pagar las pensiones a señoras de 60 años en un acto galante que nos cuesta muy caro", al defender la idea de aumentar la edad de jubilación para las mujeres.
El malestar y la indignación con el actual sistema de pensiones se suma a otras de las herencias dejadas por la dictadura de Pinochet, y que continúan hasta el día de hoy, como el sistema privado de educación y de salud.
El descontento por el actual sistema de pensiones es incuestionable. En las calles de Santiago y todo Chile el reclamo por el fin de las AFP iba de la mano con el de la creación de un nuevo sistema solidario, un sistema de pensiones estatal y único.
Devolver al estado la capacidad de administrar las pensiones sería no solo acabar con un negocio multimillonario, y una estafa para los trabajadores, sino romper con una de las herencias de la dictadura. Es un grito que se hace escuchar a diario y que los gobiernos de la Concertación y de la derecha ignoraron durante más de dos décadas.
La indignación ya está en las calles, y suena cada vez más fuerte.

Juan Andrés Gallardo
Editor de la sección internacional de La Izquierda Diario