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Estados Unidos. Cientos de miles en riesgo ante negativa a liberar al primer dreamer detenido

El de Daniel Rodríguez Medina es un caso testigo: está supuestamente protegido por el programa DACA, que aplicaba para personas indocumentadas llevadas por sus padres a EE.UU. cuando eran niños. Lo quieren hacer pasar como miembro de una banda para deportarlo. Una trampa de Trump.

Bárbara Funes

Bárbara Funes México D.F | @BrbaraFunes3

Sábado 18 de febrero de 2017

Este viernes el juez Donohue rechazó liberar a Daniel Rodríguez Medina con el argumento de que no es competente en el tema, y pasó el caso a una corte migratoria, que deberá llevar a cabo una audiencia para fijar fianza antes de una semana.

A su vez, este juez solicitó a las partes nuevos argumentos para asegurarse de que es él el que tiene competencias para decidir en este caso. “Reconozco la naturaleza inusual de este caso, y reconozco que hay mucha gente en situación similar”, señaló Donohue. “Pero la Corte debe asegurarse de que tiene jurisdicción”.

La resolución del caso Daniel Ramírez Medina puede tener consecuencias para alrededor de 750.000 personas protegidas bajo el programa DACA desde 2012, un tibio paliativo implementado por la administración Obama, mientras desplegaba una brutal política de criminalización y persecución de migrantes indocumentados.

Supuestamente, el programa DACA los hacía inmunes a la deportación mientras no cometieran delitos, pueden trabajar, estudiar y llevar una vida normal sin temer a la policía.

En el caso concreto de Daniel Ramírez, llegó a Estados Unidos en 2001 cuando tenía siete años. Le otorgaron DACA en 2014 y se lo renovaron en 2016. Ahora, Daniel es padre de un niño de tres años.

La defensa legal

Los abogados de Ramírez Medina sostuvieron que el juez federal debería liberar a Ramírez porque no había ninguna base para su detención, y que su deportación no debería estar a consideración.

Por su parte, el Departamento de Justicia, por el contrario, afirma que con Ramírez se debe iniciar el proceso de deportación y debe defender su caso como cualquier otro inmigrante irregular.

El Departamento argumenta que Daniel Ramírez Medina es miembro de una banda -uno de los motivos para rescindir o negar el programa DACA-. Su fundamento no puede ser más endeble: un tatuaje que tiene Daniel y en su supuesta declaración.

El jueves, la defensa de Daniel presentó un escrito en el que sostiene que se trata de una “campaña de desprestigio” para justificar el caso. De acuerdo con los abogados, el tatuaje consiste en “una estrella náutica” y las palabras “La Paz BCS”. Se trata del municipio de Baja California Sur donde Daniel nació, no de una banda.

A su vez, los defensores denunciaron que el Departamento de Justicia alteró un documento para reforzar la acusación de que Daniel es miembro de una banda. El joven realizó un recurso contra su clasificación dentro del centro de detención. En el documento, escribió a mano (en inglés): “Llego y los agentes me dicen que tengo relación con bandas así que tengo que llevar mono naranja. No tengo antecedentes criminales ni pertenezco a ninguna banda”. Y los abogados afirman que “alguien intentó borrar parte de su declaración” para que, al quitar las primeras palabras, dijera: “(…) tengo relación con bandas así que tengo que llevar un mono naranja”.
La resolución judicial del viernes no resuelve este conflicto, pero implica una derrota parcial para Ramírez, ya que continúa detenido sin ninguna base real para su detención.

La ofensiva de Trump contra los migrantes

Durante su campaña presidencial, Trump prometió expulsar a todas las personas indocumentadas de Estados Unidos -alrededor de 11 millones de personas-. Luego, agregó que sería sólo a los que tuvieran antecedentes criminales, que según él serían de 2 a 3 millones de personas. Pero en Estados pasar un semáforo en rojo o tener un foco del automóvil roto ya es considerado una ofensa criminal.

Hace poco tiempo, ya como presidente, Trump y sus funcionarios dieron a entender que las personas acogidas al programa DACA no tenían de qué preocuparse. Más aun, este mismo jueves en rueda de prensa, Trump declaró que iba a “tratar el asunto DACA con corazón”. Afirmó que se trata de un asunto “muy difícil” para él porque la mayoría de los beneficiarios del programa son “chicos increíbles” pero que hay entre ellos miembros de bandas y narcotraficantes.

Lo cierto es que Donald Trump está profundizando la política antimigratoria desplegada por Barack Obama, bajo cuya administración se deportó a más de 2.8 millones de personas.

Pero el discurso de odio del presidente estadounidense, su xenofobia, sus amenazas, como la construcción del muro han desatado una ola de protestas y movilizaciones. Desde la Women March, las protestas en aeropuertos contra el veto migratorio hasta el reciente #DayWithoutLatinos del 13 de febrero en Milwakee (que incluyó paro de labores), el día sin migrantes en el que hubo cierre de tiendas del día 16 en distintas ciudades estadounidenses, hasta las manifestaciones por la libertad de Daniel Ramírez Medina. Todas demuestran que existe una resistencia activa contra las deportaciones y el muro, y que día con día se gestan nuevas alianzas entre latinos, jóvenes, mujeres y comunidad LGTTB+.