Si gana la huelga de Cádiz, ganamos todos. Este es un sentimiento compartido por cientos de miles de trabajadores y trabajadoras en todo el Estado. Ya van 9 días de huelga indefinida y la moral de combate de los huelguistas gaditanos sigue alta, a pesar de la represión del Gobierno, los aprietes de la patronal y el conservadurismo de CCOO y UGT. Pero la patronal es dura. Lleva tres décadas de incumplimientos de convenio de forma salvaje, como denunciaba un referente de la CTM. Para torcerle el brazo es necesario sumar todos los esfuerzos. Proponemos cinco medidas para ayudar a conseguir ese objetivo y que triunfe la huelga.

Diego Lotito @diegolotito
Miércoles 24 de noviembre de 2021
Foto: Raúl Bodas / ID
1. Asambleas democráticas para decidirlo todo
Al frente de la huelga del metal en Cádiz están más de 10 mil trabajadores de las pequeñas y medianas industrias auxiliares que están en el Convenio Provincial del Metal, caducado desde diciembre de 2020. El 75 % de estos trabajadores son temporales, con contratos precarios y eventuales. Olvidados por los grandes sindicatos, muchas veces ni siquiera se les aplica el Convenio y son el blanco principal de los abusos patronales.
Los representantes oficiales de la huelga, enviados por las federaciones de CCOO y UGT, están al frente de las negociaciones sin haber sido elegidos en asambleas o votados por los comités de empresa de las empresas auxiliares. Esta división entre la base de la lucha que pone el cuerpo en los piquetes y los jefes sindicales que negocian en despachos con la patronal, es hoy el principal elemento en contra de que triunfe la huelga. Si las bases no deciden, decidirán contra ellas, como hicieron con la lucha contra el cierre de Airbus, que terminó en una derrota.
La convocatoria de asambleas democráticas es la clave para garantizar la unidad de todos los trabajadores en lucha y evitar que las cúpulas sindicales terminen negociando “por arriba” sin resolver realmente las reivindicaciones obreras. Hace falta impulsar asambleas en todas las plantas y a nivel general del metal en Cádiz, abiertas a todos los afiliados y no afiliados, trabajadores fijos y temporales, y que nada se decida ni se firme sin acuerdo del conjunto de los trabajadores en lucha. Junto con ello, hace falta establecer la rotación de los representantes en la mesa de negociación con la patronal, eligiendo delegados en las asambleas de base, para evitar que los abogados y representantes patronales les “endulcen” el oído a los representantes sindicales. Las direcciones de CCOO y UGT no están dispuestas a impulsar estas medidas, para seguir negociando con las “manos libres”. Los sindicatos de la izquierda sindical como CGT o la CTM, tienen la posibilidad de mostrar una práctica distinta, poniéndose a la cabeza de organizar estas asambleas.
2. Apoyo masivo a una caja de resistencia unificada
Cada día de huelga, los trabajadores del metal pierden casi 80 euros. La huelga puede extenderse, por lo que necesitamos rodearla de solidaridad y que no la quiebren por el hambre de las familias obreras. Por eso es necesario impulsar una gran caja de resistencia unificada de la huelga, exigiendo a todos los sindicatos y organizaciones solidarias que la trabajen en común en todo el Estado para fortalecerla. Entre los estudiantes, ya mismo se puede impulsar una campaña promoviendo 1 estudiante = 1 euro en apoyo a la huelga de Cádiz, como ya están haciendo los jóvenes de Contracorriente en varias ciudades del Estado.
Los trabajadores de Tubacex en Álava han dado un gran ejemplo, con una lucha de 236 días que solo pudo ser sostenida por una gran caja de resistencia a la que aportaban trabajadores solidarios, vecinos y colectivos sociales. ¡Ese es el camino!
3. Acciones de solidaridad y contra la represión
La huelga del metal está teniendo un gran impacto a nivel de todo el Estado. Esto es así porque la lucha de los trabajadores de Cádiz es la misma lucha contra la precariedad, contra los bajos salarios y la codicia de los empresarios que se vive en todos lados.
¿Y cuál es la respuesta del Gobierno “progresista”? Enviar refuerzos policiales, tanquetas antidisturbios y pelotas de goma contra los piquetes y los manifestantes. Y mientras la portavoz de Gobierno defiende la represión como “justa y equilibrada”, Pedro Sánchez se reúne con grandes multinacionales para asegurarles sus ganancias. Ya sabemos para quién gobiernan.
Contra esta represión y para apoyar a los trabajadores, es necesario organizar de forma inmediata acciones de solidaridad en todo el estado, como se ha empezado a programar y realizar en algunas ciudades como Madrid, Barcelona, Zaragoza, así como varias ciudades de Andalucía. La izquierda sindical y el resto de la izquierda independiente del gobierno tienen en sus manos la tarea de impulsar una fuerte campaña de solidaridad con la huelga del metal.
4. Huelga de solidaridad en las grandes empresas del sector naval, hacia una huelga de toda la comarca
En la huelga del metal en Cádiz hay 5.600 empresas afectadas, pero quienes están en huelga son las industrias auxiliares que sirven a las grandes empresas del sector naval y aeronáutico. Las plantillas de estas empresas, que en su mayoría tienen convenios propios, no están en huelga. Es decir que una buena parte del poder de fuego de la lucha no está en el “campo de batalla”. Y aunque sin los talleres mecánicos, de fontanería, de carpintería metálica, etc., la industria no puede funcionar a largo plazo, si puede “resistir” el embate esperando que la huelga sea derrotada o traicionada.
La tarea fundamental de una estrategia para vencer en la huelga es acumular fuerzas y concentrarlas en el punto decisivo. Que los batallones pesados de la industria no están participando de la lucha es un factor vital que la patronal está aprovechando en contra de la huelga. Pero si las combativas plantillas de Navantia, Airbus y la Bazán de San Fernando se sumaran, es decir, los trabajadores que hacen funcionar las empresas que controlan (y dependen) de las contratas y subcontratas del metal, entonces la patronal temblaría. Este sería un factor estratégico que crearía inmediatamente las condiciones para la victoria de la huelga.
Es necesario exigir a CCOO y UGT la convocatoria inmediata de la huelga en las grandes empresas del sector en solidaridad con la lucha del metal. La izquierda sindical alternativa y el sindicalismo combativo tienen el desafío de volcar todas sus fuerzas en esta pelea, buscando el dialogo con la base de los grandes sindicatos, que ve con enorme simpatía la lucha de sus hermanos de clase, a pesar del conservadurismo de sus jefes.
Esta medida fundamental para garantizar el triunfo puede ser el inicio de una contraofensiva obrera que culmine en una gran huelga comarcal que termine de derrotar a la patronal, retomando una gran tradición de lucha de la clase trabajadora del Estado español.
5. Coordinación de las luchas
Todos estamos mirando la huelga del metal en Cádiz como el epicentro de la lucha de clases. Pero no es la única huelga que está en marcha. Decenas de conflictos sindicales comienzan a extenderse por todos los rincones del Estado, a pesar de la pasividad de las burocracias sindicales.
A la huelga del metal en Cádiz se suman ya la huelga del metal en Alicante, la protesta de las trabajadoras de cuidados a domicilio del SAD de Madrid, la lucha de Inditex en Zaragoza (que consiguieron un triunfo), la huelga de los trabajadores de OTIS en Leganés, la huelga de los trabajadores de Pilkington en Sagunto y la huelga de las limpiadoras del hospital Guggenheim de Bilbao, entre otras. Los trabajadores de Tubacex en Álava, después de 236 días de huelga, consiguieron la reincorporación de todos los trabajadores y han viajado a Cádiz para llevar su solidaridad. Es necesario coordinar ya todas estas luchas, que las cúpulas sindicales dejan luchando por separado. Se pueden dar pasos para formar una coordinadora o un encuentro de trabajadores en lucha, para que se haga real eso de si tocan a una, tocan a todas.
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Diego Lotito
Nació en la provincia del Neuquén, Argentina, en 1978. Es periodista y editor de la sección política en Izquierda Diario. Coautor de Cien años de historia obrera en Argentina (1870-1969). Actualmente reside en Madrid y milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.