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El Círculo Rojo. Cine de otra clase

Lucha de clases en la calle y en la pantalla. Representación y subjetividad como campos de batalla. Columna de Cultura en El Círculo Rojo (jueves a las 22 a 24 en Radio Con Vos FM 89.9).

Celeste Murillo

Celeste Murillo @rompe_teclas

Viernes 31 de marzo de 2023 01:12

Imagen: Made in Dagenham (Nigel Cole, 2010)

Mirá la columna completa acá

· Las distopías, según la RAE, son representaciones de una sociedad futura de características negativas. Muchas producciones de este género dicen cosas interesantes sobre nuestra sociedad y abren conversaciones importantes sobre el desastre ambiental o las democracias degradadas (como vemos en la serie Years and Years o en episodios de la serie Black Mirror).

· Varias críticas apuntan contra las distopías porque, dicen, “es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo”, parafraseando al crítico literario marxista Fredric Jameson. Hay algo de eso: la tragedia parece inevitable, solo queda sobrevivir.

· Casi nunca hay un freno de emergencia, la resistencia es poca o fracasa. No desentona cuando pensamos en el bombardeo ideológico de “es el fin de la historia”, “no hay alternativa”. Las reflexiones sobre las distopías no se reducen a este aspecto pero es un elemento que provoca debates.

Cart (Boo Ji Young, 2014)

En la pantalla no se ven

· ¿Qué pasa en el resto de las películas? La mayoría de las producciones que circulan masivamente son parte de una industria en la que las representaciones, los discursos y las imágenes no son neutras. Es algo que el movimiento feminista critica sobre las representaciones estereotipadas, que crean, refuerzan y alimentan prejuicios sobre las mujeres y las personas LGBT.

· Con las clases sociales pasa algo parecido. Ver a trabajadores y trabajadoras representados de cierta manera o casi no verlos tiene un significado. Contar o no contar sus historias no son decisiones menores ¿Por qué no hay cien películas mainstream sobre huelgas o protestas obreras?

· Cuando vemos trabajadores y trabajadoras aparecen menos en las películas y las series, solo excepcionalmente vemos una representación de su clase. Esta es una discusión que atravesó gran parte de la historia del cine.

Te lo digo en francés

· Durante el Mayo francés de 1968 surgió un cine ansioso por mostrar a las y los que nunca salían en las películas y en ese momento encendían las calles.

· El director de cine Jean Luc Godard dijo: “los obreros hablan mucho entre sí, pero ¿dónde están sus palabras? Ni en los diarios, ni en las películas están las palabras de la gente que constituye el 80 % de la humanidad”. Y agregó que no quería ser la minoría que habla todo el tiempo sino que quería que su lenguaje exprese ese 80 %.

La guerra silenciosa (Stéphane Brizé, 2018)

· Esta relación en Francia se remonta a los primeros pasos del cine cuando los hermanos Lumière filmaron a las trabajadoras saliendo de la fábrica. Y continúa, la lucha de clases es casi un “género” cinematográfico.

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Campos de batalla

· No es una excepción francesa. Las producciones culturales (incluso las que circulan masivamente) no son fortalezas impenetrables que solo producen estereotipos y dinero. Hay mucho de eso pero también hay muchas disputas.

· En el libro 5 décadas en 15 películas sobre el trabajo, Marcelo Hernández (docente e investigador de la Universidad Nacional de Luján y el Ceil- Conicet) recorre varias producciones culturales que abordan problemas sobre el mundo del trabajo.

Sorry we Missed You (Ken Loach, 2019)

. Algo muy interesante que destaca el libro es cómo el cine, además de mostrar la explotación, la forma en la que se organiza el trabajo asalariado, participa en la construcción de subjetividad, de cómo se ve a sí misma la clase trabajadora, cómo puede transformar las condiciones en las que vive y trabaja.

· El autor subraya el objetivo de esas películas de “ser parte de las resistencias a la naturalización del trabajo alienado como único destino para la clase trabajadora”.

· El recorrido que propone incluye transformaciones enormes del proceso de trabajo, del fordismo y sus crisis a la deslocalización y fragmentación. Y elige películas que cuentan diferentes formas de resistencias, con resultados desiguales: desde victorias que introducen conquistas hasta derrotas cuyas consecuencias vemos agudizarse hoy.

· Hay muchas películas, muchas historias y una idea: la subjetividad sigue en disputa disputa porque no hubo fin de la historia y la lucha de clases produce nuevos campos de batalla en la calle y en el cine.


Celeste Murillo

Columnista de cultura y géneros en el programa de radio El Círculo Rojo.

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