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Red Internacional
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Migrantes. Cínicos golpes de pecho de Peña ante la grave situación de niños migrantes en Estados Unidos

Tanto México como Estados Unidos implementan políticas antimigratorias que vulneran los derechos de los migrantes.

Martes 19 de junio de 2018

La política de «tolerancia cero» implementada por la admnistración Trump que busca separar a niños y niñas de sus familias y enviarlos a diferentes albergues dentro de ese país, es un intento por sancionar a quienes intentan cruzar la frontera.

En un alarde de cinismo, el gobierno mexicano ha expresado su rechazo y condena a la implementación de esta medida por parte del presidente Donald Trump. En tanto, el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray calificó de cruel e inhumana la política de Washington.

El gobierno de Peña Nieto ha trabajado codo a codo con Washington para atacar y criminalizar a los migrantes. México ha colaborado con el gobierno estadounidense para frenar la migración de Centroamérica a Estados Unidos desde antes de la llegada de Donald Trump. Durante la administración del demócrata Barack Obama se creó el Programa Integral Frontera Sur, financiado por Estados Unidos, y el gobierno de Peña Nieto lo viene aplicando.

El Instituto Nacional de Migración es el encargado de implementar este programa, y según el informe US-mexican security cooperation: the Mérida Initiative and beyond, ha sido impulsado por Estados Unidos a través de la Iniciativa Mérida. El Departamento de Estado es el que ha proporcionado capacitación y equipo a las fuerzas militares mexicanas con base en dicho programa.

El gobierno mexicano aseguró que el Programa Frontera Sur haría de su frontera sur una zona más «segura», lo cual ha implicado una militarización que aunada con el acoso policial que viven los migrantes centroamericanos día con día en nuestro país, vulneran sus derechos.

Cruzar por México se ha vuelto una pesadilla para quienes buscan llegar a la frontera norte con Estados Unidos, las personas centroamericanas se enfrentan al abuso de la policía, de agentes de migración y los militares, quienes no sólo los extorsionan y golpean, sino que son los responsables de entregarlos a cárteles del narcotráfico, como sucedió con las masacres de San Fernando, Tamaulipas. Muchos de los desaparecidos en México son centroamericanos, de quienes sus familias no vuelven a saber nada.

Las mujeres centroamericanas son asesinadas, violadas o secuestradas e incorporadas a redes de trata, que tienen lazos muy estrechos con las autoridades mexicanas.

Las políticas de refuerzo de la "seguridad" en la frontera sur por parte de México son una muestra de la clara subordinación gubernamental a Estados Unidos. Las declaraciones del gobierno mexicano ante la política de separación de familias en Estados Unidos son hipócritas, pues es el mismo gobierno que militariza la frontera, y cuyas autoridades criminalizan a los migrantes centroamericanos y los entregan al narcotráfico.