La Nación, uno de los medios que viene oficiando de vocero de las mentiras del Gobierno, publicó hoy una entrevista a Patricia Bullrich, en la cual una vez más el cinismo y el encubrimiento del Gobierno con respecto al caso Maldonado son el eje.

Florencia Sciutti @FlorSciutti
Miércoles 13 de septiembre de 2017 13:36
En la extensa entrevista, firmada por el periodista Santiago Dapelo, la ministra insiste en su defensa a la Gendarmería y vuelve a negar que se trate de una desaparición forzada. Apoyada en los resultados negativos de las viciadas pruebas de ADN realizadas en las camionetas de Gendarmería Bullrich arremete una vez más sobre un discurso que ya resulta inverosímil para cualquiera: “Pudo haber habido una inconducta, pero eso está muy lejos de una desaparición forzada” afirma ante la pregunta ¿Ese escenario lo pudo construir un batallón de la Gendarmería o un grupo de gendarmes?.
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Ahora la ministra parece estar dispuesta a “tirar un gendarme (o varios) por la ventana” para salvar a la Gendarmería. “Yo necesito esa institución para todo lo que estamos haciendo, para la tarea de fondo que está haciendo este Gobierno" (destacados nuestros), afirmaba Bullrich en su intervención en el Senado el pasado 16 de agosto, más claro imposible. Como ya hemos publicado y denunciado desde este medio la Gendarmería viene siendo usada desde el año ’95 por todos los Gobiernos para el control, la persecución y la represión de las luchas obreras y populares.
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Ante esta nueva maniobra del Gobierno para deslindar sus responsabilidades, hacemos propias las palabras de Sergio Maldonado: “No son tres gendarmes. Son todos culpables. Directamente, por acción u omisión. Incluyendo la ministra Bullrich, que es la que da las órdenes”.
A medida que la entrevista avanza, la funcionaria “sorprende” con declaraciones que resultan un verdadero insulto para las comunidades originarias, la familia de Santiago y todos los que venimos luchando por su aparición con vida. “Hay que pensar la escena: acá hubo una Plaza [de Mayo] gritando "asesinos", todos los cuarteles de la Gendarmería pintados con la palabra "asesinos"... También hay que imaginar qué piensa un gendarme antes de declarar en ese marco de violencia” dispara con total cinismo cuando el periodista le consulta “¿Qué sucedió para que demorara 40 días en salir a la luz este testimonio?” en relación al testimonio del gendarme Neri Armando Robledo que aseguró haber herido a un manifestante, al tirarle una piedra, el 1 de agosto pasado.
“-¿Usted está sugiriendo que tardó en declarar por miedo?”, repregunta el periodista
“-No, no digo eso. Pero creo que el escenario fue tan brutal que es posible que alguno no haya querido decir lo que hizo. Pero lo importante es que a pesar del clima en el que vivimos hicimos surgir la verdad”.
No hay adjetivo que pueda describir el nivel de provocación que significan estas declaraciones por parte de la ministra. Todo vale para salvar su pellejo y el de la fuerza que infunde cotidianamente un verdadero clima de terror, hostigando y reprimiendo, a los miembros del Pu Lof en Resistencia de Cushamen. Según el relato de la ministra los gendarmes que desparecieron a Maldonado, serían víctimas de “un marco de violencia” que les impide admitir lo realizado el pasado 1° de agosto: que secuestraron y desaparecieron a Santiago.
A pesar del favor que el diario de los Mitre intenta hacerle al Gobierno, brindadole espacio para que repitan hasta el cansancio un libreto cargado de cinismo y que resulta cada día más inverosímil, lo cierto es que la entrevista publicada también pone de manifiesto que la ministra no puede dar respuesta alguna a uno de los principales interrogantes del caso: ¿Por qué el Gobierno y el Poder Judicial, representado en las figuras del juez Guido Otranto y la fiscal Silvina Ávila, ha demorado más de 40 días en obtener estos datos?
La debilidad del discurso gubernamental en esta cuestión es tan evidente, que hasta el periodista de La Nación, medio adicto a bancar las falsas hipótesis y mentiras del Gobierno, que realiza la entrevista se ve obligado a preguntar y repreguntar, llegando casi a cuestionar las respuestas vacías de la ministra, sobre este punto.
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Parece que la palabra de la ministra esta cayendo cada vez más bajo. Ya ni los gendarmes le tienen confianza. Recordemos que la funcionaria declaró pocos días después de la desaparición de Santiago que “bancaba a la Gendarmería” y se hacía cargo. Ahora dice que, pese a su protección, esos mismos gendarmes están casi espantados de miedo. Cinismo sin fin.
Mientras millones en el mundo nos seguimos preguntando, ¿dónde está Santiago Maldonado? Los responsables de dar respuestas y encontrar a los culpables de su desaparición dedican sus horas a inventar versiones que sirvan para cerrar una crisis política nacional que pone en jaque al Gobierno nacional. Pero “el bando” de los que queremos encontrar a Maldonado seguiremos gritando que el Estado es responsable, porque no queremos que Santiago Maldonado se convierta en un nuevo “monumento a la impunidad” como lo es la desaparición de Jorge Julio López.