Este sábado se presenta en Madrid Ciudadanismo el último ensayo de Manuel Delgado que trata de acercanos a una corriente que ha adquirido gran protagonismo en la escena política actual.
Clara Mallo Madrid | @ClaraMallo
Viernes 28 de octubre de 2016
Ciudadanismo (Catarata, 2016), será presentado este sábado en Madrid en la librería traficantes de sueños. En la presentación participará el autor Manuel Delgado, profesor de Antropología Social en la Universitat de Barcelona; Mario Domínguez, profesor de sociología en la UCM y Mario Espinoza, filósofo y miembro del Instituto para la Democracia y el Municipalismo.
Como advierte Manuel Delgado en las primeras páginas: "Las ideas contenidas en este libro no pretenden ser una crítica general al ciudadanismo, sino que se limitan a hacer consideraciones sobre cuestiones concretas", pero lo cierto es que en su introducción el acercamiento a estas consideraciones va ayudando a dibujar una idea mucho más delimitada y concreta de lo que viene a ser el ciudadanismo. Una corriente que suele presentarse como un "sentido común" pero que arrastra un programa muy delimitado.
Con la pregunta “¿qué es el ciudadanismo?” inicia Delgado Ciudadanismo. Un primer intento de definición un tanto complicado ya que como Delgado plantea: "definir ciudadanismo como ideología sería inexacto (...) puesto que sintetiza elementos teoricos dispersos y hasta contradictorios." Pero lejos de conseguir la definición exacta, Delgado abre a discusión algunas que las principales cuestiones que delimitan el ciudadanismo como fenómeno y corriente de gran influencia.
Por su programa y su ideario "el ciudadanismo vendría ser una especie de democratismo radical o fundamentalismo democrático, cuyo sentido aparece bien sintetizado en la consigna ’democracia real ya’." La crítica al programa ciudadanista es pues lo que encontraremos en sus primeras páginas. Los límites de los programas económicos del ciudadanismo, que hemos podido ver expresados en las propuestas de algunas candidaturas ciudadanas como Ahora Madrid o En Comu Podem, vienen definidos por su carácter puramente socialdemócrata, como explica Delgado. Programas que se limitan a tratar de restaurar en la medida de lo posible lo que se definió como Estado de bienestar, aportando una "dosis de sensibilidad social al sistema de libre mercado". Esta aspiración de no superar el orden capitalista sino de participar de él, se aborda desde las páginas de este ensayo.
Delgado trata, del mismo modo, de acercarnos a los orígenes de esta corriente para situarnos en esta lógica moderada e inofensiva para los planes de acumulación capitalista.
"El izquierdismo contracultural de los años setenta (que) redujo el marxismo a una mera crítica de la alienación, puso el énfasis en la inmoralidad del capitalismo, renunció como renegada a la izquierda histórica y a la clase obrera y llamó a una revolución que debía priorizar una renovación interior de los individuos, de tal manera que empezó a hablar de ’coherencia’, ’integridad’, ’compromiso’ personales y de la toma de conciencia política como revelación psicológica del yo inmanente."
El individualismo y subjetivismo que caracterizan el ciudadanismo son otros de los aspectos que considera la crítica de Delgado. La puesta en valor del sujeto-ciudadano centra el ideario ciudadanista, que como se plantea en el libro, supone la "encarnación del individuo abstracto como receptor de derechos y responsabilidades naturales." La idea que del individuo hace el ciudadanismo confronta directamente con la concepción marxista del mismo. Para el autor: "El ciudadanismo eleva al individuo a su máximo nivel de eficacia simbólica como personaje conceptual, puesto que reconoce en él la imagen de un ser humano desnudo, sin atributos, desafilado, solo cúmulo de potencialidades de acción y desarrollo."
Un caracter subjetivista del ciudadanismo que otorga al individuo la capacidad emancipadora, definiéndolo como un instrumento de liberación para los desajustes del neoliberalismo, la idea del hombre liberal.
La crítica de Delgado no solo se centra en la definición del ciudadanismo sino que además se acerca a cuatro aspectos que según él lo definen y que articulan este libro. El fetichismo del espacio público, el descrédito de las masas, el artivismo y lo que él define como "el nuevo racismo cosmopolita".
Cuatro ideas desarrolladas en este ensayo que intentan dar forma a un fenómeno con el que convivimos pero que a veces resulta tan difícil definir.
La lógica moderada y gradualista de las propuestas enmarcadas dentro del ciudadanismo que en los últimos dieron forma a propuesta políticas como las candidaturas ciudadanas encabezadas por Ada Colau o Manuela Carmena son propuestas que sostienen la idea de que el sistema capitalista puede ser llegar a ser más humano, para lo que buscan una justificación teórica e histórica. Esta justificación en ocasiones queda poco definida, lo que dificulta su crítica. A eso mismo apunta este libro.