No se puede continuar con una educación en línea, sin que se garanticen las herramientas para llevar acabo las clases en línea de forma gratuita a millones de estudiantes.
Jueves 4 de marzo de 2021
A casi un año de que se declarara la contingencia sanitaria en México, una de las medidas impuestas por la SEP y las autoridades universitarias, fue la conclusión del ciclo escolar en línea, así como la continuación de este, sin que se consultara a profesores, padres de familia y estudiantes.
Tan solo el año pasado más de la mitad de los estudiantes de los distintos niveles académicos no contaban con las herramientas necesarias para llevar a cabo esta nueva modalidad. La educación en línea continuará hasta que no haya pleno control de la pandemia, por tanto son miles de jóvenes estudiantes que no podrán volver a clases.
La reforma al artículo 3ro constitucional que hace de la educación obligatoria, las estrategias de la SEP con el “aprende en casa” y los discursos, no han respondido a las necesidades de la clase trabajadora y la población estudiantil, mucho se menciona sobre garantizar una educación pública y gratuita pero con la crisis sanitaria actual se expuso aún más la desigualdad social que viven millones de familias.
La estrategia por parte del Gobierno y de la SEP fue entregar contratos millonarios a televisoras privadas antes que garantizar la infraestructura necesaria para llevar a cabo las clases a distancia.
Las clases en línea siguen sin ser una alternativa para continuar con la educación de millones de estudiantes, en tanto no se garanticen pleno acceso a internet y luz de forma gratuita a toda la población. Además debe garantizarse el equipo de cómputo para cada estudiante y profesor, pues en muchos casos solo se cuenta con una computadora o un equipo móvil por familia, el cual se tiene que compartir entre dos integrantes o más y tampoco se cuenta con un espacio propio con condiciones para estudiar.
El manejo de la pandemia por parte del gobierno, que se pone a servicio de proteger las ganancias de los grandes empresarios con políticas como la reactivación económica, ha repercutido en los ciento de miles de muertes y enfermos y en los millones de estudiantes que no han adquirido un conocimiento integral, sobre todo aquellos que no pueden regresar a clases.
Se destina un amplio presupuesto a la Guardia Nacional y megaproyectos, mientras el sector salud y educación siguen sin ser prioridad del gobierno. Es urgente reducir a cero el presupuesto a la militarización así como el pago a la ilegítima deuda externa, para garantizar el aumento del presupuesto a la educación para poder garantizar las siguientes medidas:
1- Que los miles de jóvenes que han desertado puedan volver a retomar su educación, garantizando becas acorde a la canasta básica para el 100% de quienes no pueden estudiar porque trabajan.
2- Que se garanticen computadoras y tablets para el conjunto de los estudiantes, profesores y administrativos en home office que lo requieran, no sólo para un pequeño porcentaje como hasta ahora se ha hecho
3- Que se construya mayor infraestructuras para escuelas de todos los niveles, por un lado para que no haya hacinamiento cuando volvamos a clases presenciales, pero además para que se amplíe la matrícula y de hecho la educación sea un derecho universal. Para esto, es necesario también que se aumenten los turnos.
4- Que el conjunto de las escuelas y universidades cuenten con servicios tan básicos como agua y jabón, garantizados por el gobierno, pues es una de las razones por las que no hay condiciones para volver a las aulas.
5-Pago a todos y todas las docentes que han denunciado no recibir salarios y que este sea aumentado para que puedan cubrir la canasta básica y no tengan que doblar turnos. Que no haya ni un despido más en el sector educativo y se basifique a toda la planta docente del país, con contratos permanentes y el conjunto de prestaciones de ley.
Además es necesario que se garantice internet y luz gratuita, lo cual pasará no solo dándole ventajas a las empresas nacionales como lo es la CFE, sino nacionalizando la electricidad y los servicios de telefonía e internet, sin ningún pago a las empresas privadas como Telmex, que lucran con derechos básicos que en plena pandemia se hacen aún más indispensables. A la par de ser nacionalizadas, hay que ponerlas a funcionar bajo el control de sus trabajadores.