Desde el 30 de agosto del presente año, muchas niñas y niños regresaron a las escuelas después de una larga jornada en línea. Ahora, hay una nueva variante y la titular de la SEP, Delfina Gómez, declaró que “no existe evidencia que compruebe que sea más letal”.

Emilia Macías @EmiliaMacas1
Martes 7 de diciembre de 2021
Una vez más, el mundo está a la expectativa por una nueva variante de coronavirus. La variante fue detectada por primera vez en Sudáfrica y según la declaración de la OMS del jueves 25 de noviembre, es de riesgo y probablemente más contagiosa debido a las varias mutaciones en la corona spike, lo que la hace tener más transmisibilidad. Ya se han confirmado casos en distintos países como Bélgica, China, Alemania Italia y Gran Bretaña.
Esto ha provocado la caída de las bolsas de todo el mundo y el cierre de fronteras para viajeros del sur de África en la Unión Europea y países como Israel y Estados Unidos.
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En el caso de México, el viernes pasado se confirmó el primer caso en el país. En la mañanera del día, AMLO mencionó que “es muy probable que se presente esta nueva variante en el país”, ya que ha afectado a los vecinos Estados Unidos y Canadá.
Si son conscientes de la alta probabilidad de que haya entrado al país, ¿por qué no cancelar las clases presenciales y así no propagar el contagio?
Su respuesta refleja todo lo contrario: la titular de la SEP ha insistido en que el alumnado debe seguir asistiendo a las clases presenciales para las siguientes semanas del mes de diciembre y enero del 2022.
Esto es una muestra de lo poco que le importan las vidas de las niñas, niños y de todo el personal académico y trabajador que asiste a las escuelas. Las condiciones en las que estudian y trabajan son deplorables: no cuentan con salones suficientemente espaciados para evitar el contagio, no garantizan que todes tengan cubrebocas y gel antibacterial, muchas escuelas no tienen agua, y aún así, se ha vuelto obligatoria la presencialidad en distintos casos.
Al estudiar en estas condiciones, era obvio que las escuelas se convertirían en focos de infección, como fue el caso de Coahuila.
La razón por la que no cancelan las clases en línea y además siguen insistiendo en que los que no lo han hecho lo hagan, para imponer esta “nueva normalidad”, que se traduce en la completa reactivación económica, y a su vez, a cuidar las ganancias de los grandes empresarios, que ha obligado a millones de trabajadores y trabajadoras a volver al trabajo y así arriesgar sus vidas y las de sus familias.
Es urgente para muchas y muchos regresar a las clases presenciales, pero tiene que ser con condiciones que realmente cuiden la vida y la salud de las grandes mayorías, iniciando por la vacunación universal, y el refuerzo en los casos necesarios.
Por otro lado, tendrían que garantizarse las condiciones óptimas en las escuelas, como servicio de agua, drenaje y luz; insumos sanitarios y de limpieza; personal médico, de trabajo social y atención psicológica por todos los rezagos que ha dejado el encierro. Con infraestructuras seguras, para evitar el hacinamiento, pero también las carencias que muchas tienen por falta de mantenimiento o por los daños que provocó el terremoto del 19S y no se han tratado. Con toda la población vacunada.
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Estudiantes, el profesorado, los y las trabajadoras, necesitamos impulsar una gran campaña para que nuestras vidas no peligren sólo por el beneficio de los empresarios. Necesitamos formar comités de seguridad e higiene independientes de las autoridades y con capacidad resolutiva en cada escuela. Somos nosotras y nosotros quienes tenemos que decidir cuándo, cómo y en qué circunstancias retomar la presencialidad, y que hacer ante los posibles rebrotes.
Aunque las autoridades sanitarias y el gobierno han hecho llamados a las entidades federativas a "no bajar la guardia y extremar las medidas sanitarias" para frenar las cadenas de contagios, la realidad es que en muchas de las escuelas no existe ni el presupuesto ni las condiciones estructurales para que sean espacios realmente seguros.
Luchemos por un regreso a clases verdaderamente seguro.