La ex diputada, fiel a la política discriminatoria de la derecha, apuntó contra los migrantes señalándolos como personas que gozan de mayores derechos en Chile. ¿Quiénes son realmente los que viven con privilegios en el país?
Viernes 13 de julio de 2018
En una entrevista efectuada para la radio Cooperativa, la ex diputada de la UDI, arremetió contra la población migrante que reside en el país, señalando que: “hoy día se da que los extranjeros tienen más derechos que los chilenos a postular a, casas, a jardines infantiles”. Además, continuando con su política populista, señalo que cuando consulto por qué existían más facilidades para la población migrante, le respondieron que “se consideraba que tenía menos redes de apoyo un migrante que una chilena, mayor vulnerabilidad, por lo tanto tenía un espacio preferente en los jardines. Como también en la salud publica y en programas sociales, como postulaciones a viviendas. Hay un subsidio especial para extranjeros ¿y los chilenos qué hacen? Esperan y esperan y ahí se va generando una olla a presión muy preocupante”.
¿Quiénes son realmente los privilegiados en el país?
Claramente el descaro de estas declaraciones no causan mayores impresiones viniendo de una de las fundadoras de la UDI. El partido de Jaime Guzmán, que se enriqueció a costilla de la explotación de miles de trabajadores en el país, protegido por la tutela de Pinochet, quien impuso en base a una cruenta dictadura militar las actuales legislaciones que hoy personalidades como Nogueira, se aferran a defender.
La realidad es que son sus privilegios los que se ven tocados cuando en las calles se exige educación gratuita, cuando las mujeres marchan por el derecho al aborto legal, o cuando miles de trabajadores nativos o extranjeros, se organizan por sus derechos laborales y políticos.
La derecha de Chile Vamos, que hoy ejecuta su segundo gobierno, no tiene más planes que solventar sus privilegios sobre el hombro de miles de trabajadoras y trabajadores, tanto nativos como extranjeros, siendo también estos mismos políticos empresariales quienes en primera instancia hacen uso de las más nefastas estrategias antisociales como la xenofobia y las prácticas antisindicales, para dividir al conjunto de la población.
Y es que para esta casta de políticos financiada por Penta, SQM, entre otros, no debe haber cabida para cuestionar los elevados montos de la dieta parlamentaria –si la que llega a 40 veces el sueldo mínimo- así como tampoco cuestionar el desplome del populista lema “tiempos mejores” en momentos que comienza a caer la cifra de empleos, con los cierres de grandes empresas en distintas partes del país como lo vimos con MAERKS y CIAL así como el inminente cierre de IANSA y los despidos en CODELCO que sumarian otros miles más de despedidos con sus familias en la calle producto de las “necesidades de la empresa”.
Para los miles de trabajadores precarizados, que sienten el agobio laboral, el costo de la vida y las miserias del sistema capitalista que sostienen los parlamentarios y personalidades de Chile Vamos, no puede ser un camino el caer en la trampa de la demagogia y el populismo en torno a confrontarnos contra los sectores migrantes, quienes trabajan a nuestro lado viviendo las mismas carencias, incluso estando lejos de sus familias.
La unidad de los trabajadores es imperante en momentos donde las políticas xenófobas y discriminatorias se alzan como alternativa mientras por debajo se encarece la vida, aumentan los despidos y se nos priva de derechos básicos como poder acceder al estudio, al aborto y al trabajo.