Nos sentamos a tomar café en un bar frente a la tradicional plazoleta “La Alameda”. Como muchas veces antes nos preparamos para realizar alguna travesía, esta vez no íbamos a explorar montañas ni organizar ningún evento, sino charlar sobre su obra. Ella se presenta sola, yo prendo el grabador y Claudia comienza a contar. Así, naturalmente, compartimos con La Izquierda Diario una charla entre amigos con una gran artista.
Miércoles 16 de septiembre de 2015
“Yo soy Claudia Tula, catamarqueña, muralista. Comencé a trabajar con el arte público teniendo una experiencia con un artista monumentalista, Raul Guzman, comencé como ayudante de taller de él. La relación del arte público con la sociedad fue apasionante, es lo que más me gustó, ver la comunicación del artista que engendra una obra ante los ojos de la gente y como la obra va mutando a partir de que uno cree que tiene un boceto, que piensa que tiene un concepto de la obra todo va cambiando con la gente que pasa, con lo que sucede, la problemática social que uno tiene alrededor. En un momento ya me separé de Raúl porque teníamos ópticas distintas sobre que era esto del arte público.
El muralismo en realidad nace desde México con toda una revolución campesina, y bueno comencé a instruirme más en este punto, a ver todo más político. Tuve relación con Ricardo Carpani, un gran maestro, pude tener charlas con él, quizás no fueron muchas pero marcaron lo que yo quería hacer, me hizo ver que no estaba equivocada en lo que yo quería con el Arte público. Y bueno de a poco fui viendo ciertas problemáticas de mi ciudad, mi provincia, del norte. Una de las cosas que siempre me preocuparon mucho fueron los saqueos de las grandes empresas, el saqueo cultural. Entonces convoqué a un grupo de artistas de Buenos Aires, porque yo todavía no me animaba a hacerlo sola, hice un proyecto y fuimos a Belén. Allí hicimos tres obras con las que fue muy difícil trabajar, estas empresas tienen todo este respaldo militarizado, tuvimos ciertos choques. Esto me llevó a que yo me aferre a querer seguir luchando con el arte, porque me di cuenta que era una gran herramienta. Con ciertas charlas que tuve con los compañeros del movimiento Ricardo Carpani fui viendo los pasos a seguir y me comprometí más. Me declaré una militante de la tierra. Una defensora. Así comencé a caminar. Seguí pintando por Santa María, Andalgalá, Tinogasta, en cada lugar donde podía llegar, hacer algo y mostrar lo que la gente pensaba. Me arrimé a las asambleas. Tuve contacto con el MOCASE de Sgo. Del Estero, trabajamos ahi en Monte Quemado a la semana que asesinaron a Cristian, un militante del MOCASE, asesinado por los sojeros. Todas esas cosas, cada vez, cada acción, ver que podía llegar a hablar con la gente, sentía un compromiso más profundo. Así fue como llegué a Rosario convocada por la gente de Arte por Libertad a trabajar en la villa Ludueña en el bodegón cultural en la casa de Pocho Leptrati. Ahí trabajamos dos semanas duramente metidos en la villa en mesas de debate con mujeres, toda la organización barrial, y siempre una obra llevaba a otra obra. Bueno trabajar en ese lugar me fui dando cuenta de que podía trabajar con los chicos de la calle. Sin saber cómo iban a reaccionar, pero volví a Catamarca y le metí con todo con el tallercito de muralismo y fue super emocionante, a esos chicos se les marcó la vida con ese taller, hasta el día de hoy me los encuentro en la calle y los convocó para pintar. Pero tuvo un final medio trágico porque el taller fue cerrado, porque lo bancaba el gobierno de Brizuela del Moral, los chicos habían hecho varios bocetos, un boceto era un voto, que cuestionaba que los barrios marginados sean hostigados por la policía. Bueno lo pintamos y a raíz de ello me cerraron el taller. Fue todo un caos. A los meses pasó que a varios de estos chicos que trabajan conmigo los arrestaron y fueron asesinados por la policía. Esto marcó mi vida y mi compromiso.
Al poco me tiempo me fui a Bolivia convocada por la Asociacion de Medicos Cubanos. Una de las obras más fuertes que hice fue muy fuerte fue en una de las paredes de atrás del cementerio donde fueron tirados los restos del Che. Pero ese lugar me pareció muy fuerte tras un hecho, basado en la relación con un personaje del lugar, un abuelito que me conto que él había sido el que lavó el cuerpo del Che en la sala donde lo tuvieron.”
¿Que encontraste en la técnica del mural que te sirvió de vehículo para expresarte?
“Para mi la imagen es lo más fuerte como comunicadora. Una imagen puede ser asimilada por una persona que no sabe leer, por un niño, al paso, sin tener que demorarse mucho. De tener que hacer una síntesis de lo que yo quiero decir en ese momento, que después va cambiando, en base a lo que uno habla con la gente, o de lo que sucede en el transcurso de la obra. Por eso me parece que el muralismo tiene todo eso”.
Me hace acordar un poco al manifiesto del grupo Espartaco que escribieron juntos Carpani y Luis Franco, donde plantean que hay que salir del caballete e ir al mural para sacar el arte a la calle.
“Justamente una de las cosas que me dijo Ricardo en ese momento cuando hablamos, también él tenía ciertas técnicas, incluir la tipografía, el realmente revolucionó el muralismo, fue un gran precursor. Por suerte ha dejado un gran legado, yo me he sentido muy bien con él, cuando venía a Catamarca siempre pudimos charlar, él era un gran docente, no tenia ese egoísmo que lo tienen muchas veces los artistas que hacen obra en caballete, en su atelier. Pero él era totalmente abierto, también así era Raul Guzman, cualquiera podía pintar con él, un nene que pasaba, cualquiera”.
Lo que más me llama la atención de tu obra de las muchas que pude ver, es vos tenes muy definido tu mundo simbólico. Que me podés decir sobre este mundo simbólico que vos tratas de abarcar en tus trabajos.
“Lo tomo de mi niñez, del norte, de los colores de los puyos, de las lanas colgadas en las sogas teñidas que hacían las abuelas, del sol que me parece que hay que adorarlo; no soportaría estar en una ciudad sin poder ver el sol, mis montañas. Unos asimila todo eso, creo que tengo asimilada las guardas, la comunicación con los astros, la luna, el sol. Eso es muy del nativo, su cosmovisión, su comunicación, no hay un solo dia que pueda no ver el cielo. Con todos los elementos que tienen que ver con la tierra, saber valorar, cosas que me inculcó mi madre, mi padre, que uno empieza a valorar. Como tener un quirquincho y curarlo y cuidarlo. Estos son un poco los elementos que uso. Lo mio yo no lo tengo definido, creo que estoy siempre en una búsqueda. Me sentiría mal si en un momento digo esto es lo que quiero porque en realidad necesito siempre buscar otra cosa, leer, estudiar, ver adonde puedo llegar. Siempre pienso que alguna vez termine siendo una mancha mi mural y nadie lo entienda. Pero son cosas que yo necesito, a veces estoy pintando y dejar chorreaduras, transparencias, que tienen que ver con conceptos que quiero. O alguien vino y dejó un color que yo no lo tenía pensado y lo dejo por el respeto hacia el otro también es importante. Una obra no es mía, si bien yo lo firmo y hago todo el proceso, pero es de los demás. Al subirlo a las redes ya no es mia, siempre trato de que la usen, yo comunico algo, quiero decir algo y nada mas hermoso que la gente le guste y lo use y lo sienta parte de ella”.
También noté que vos le das mucha importancia a la figura de la mujer.
“Si, claro. Siempre he visto la fortaleza de las mujeres socialmente, sobre todo acá en el norte. La mujer como la que lleva su hogar, que lleva los animales, la que teje. La mujer como fuerza de las luchas sociales. Admiro totalmente a las mujeres de Andalgalá, las “mujeres del silencio” que salen a caminar con sus bocas vendadas y sus manos atadas. Las madres, abuelas, también las admiro. Esa fuerza que yo no la veo muchas veces en los hombres, que la tienen pero desde otro punto. Nosotras somos defensoras del sentir y de la razón. Creo que tenemos ese don. Y bueno me encanta demostrarlo, además tengo una hija mujer que la admiro, que es lo mejor que me pasó verla crecer, verla cuando comenzó a pensar y discernir lo que quiere y no quiere, es como que me vi yo. Todo eso también, por eso dibujo mujeres. Mujeres en actitud de gracia, en su relación con el mundo, con los animales, con las aves, que a mi me parecen bellísimas, por la libertad, las alas. También tiene que ver con mi vida afectiva. De estar en una pareja que me restringía, hasta que dije basta, yo tambien tengo alas, tengo cabezas tengo ojos, quiero volar, por eso mis ojos son enormes los que dibujo. Quiero hacer de mi vida un sentido, por más que tenga un tallercito hermoso, yo no quería eso. Esa separación me llevó a encontrarme en este momento pleno, con mi vida afectiva, mis hijos, mi familia, con el arte, es un momento de los que más amo, de corazón, a mis amigos, todo. Un momento de plenitud.
¿Cómo te sentís como artista mujer en Catamarca?
“Yo creo que no es tan complicado, al principio me costaba más, capaz un trabajo de obra si era encargado por alguien y tenía que tener una organización, con algunos obreros, quizás por la cuestión machista no soportan que una mujer esté al frente de una obra, que les digan ese revoque está mal, pero es una cuestión cultural. Pero como mujer no me costó, si me cuesta que reniego que no tengo apoyo institucional, yo represento a la provincia, al decir que soy catamarqueña, y no me siento respaldada por la cultura de Catamarca. Pero también le veo la parte positiva, si tuviera mucho respaldo institucional tendría ciertos límites para que mi palabra sea la de la voz de la gente que yo realmente quiero. Pero sí, todo me cuesta el doble, como viajar, siempre pierdo plata, pero lo que me traigo tiene más valor que el vil metal”.
¿Y cómo te relacionaste con el mundo simbólico originario?
“Creo que todos tenemos una memoria ancestral que no la perdemos y que está ahí. Pero uno se llena de información que contamina muchas veces, pero yo he vivido con el contacto de estas cultura. De vacaciones en mi infancia por Tinogasta encontrar pedacitos de vasijitas dibujadas, las lanas colgadas que te contaba, los guardas, los cañizos, los ponchos, las tramas. Todo eso fui incorporando y sacando haciéndolo murales, esquemas que son dibujos para mi, que siempre han estado en mi, ya lo tengo incorporado. Siempre estuve en contacto con la parte del conflicto social, desde que fui estudiante, siempre estuve en el caos de los colegios, de las minorías”.
¿Y que relación entre Arte y Política?
“Es imposible separar las dos cosas, menos en este tipo de muralismo y arte público. Hay distintas ópticas de ver el muralismo, el mural decorativo, el grafiti como arte público, que a veces dice o no dice nada. Pero lo que yo hago está muy ligado, es totalmente político, siempre trato de hacer una discusión al hacer los bocetos con el entorno o el grupo de trabajo. Nadie puede pensar igual que el otro. Asi que todo nace de una discusión política. Yo siempre trato de respetar las posición del otro, llegar a un acuerdo, sino alguien siempre tiene que ceder algo. Pero esa es la parte que más me apasiona, porque claro pensamos totalmente distinto y los artistas somos muy egocéntricos, es difícil decir bueno yo retrocedo, respeto tu parte, es muy difícil por ejemplo pintar en grupo, pero nosotros lo logramos, mis compañeras, algunas están en Córdoba, pero cuando nos juntamos congeniamos totalmente. Creo que esto no se da, o yo no lo he visto mucho, en los artistas de caballete”.
¿Qué otros referentes tomás en cuenta?
“Por supuesto los mexicanos, Siqueiros, Rivera, son grandes maestros. Guayasamin, hay muchísimos, la brigada Ramona Parra de Chile, muchísimos latinoamericanos que han dejado una obra exquisita que sigue en vigencia. De Argentina tengo muchísimos compañeros actuales que admiro, cuya es obra es profundamente política. El grupo Ricardo Carpani que te nombraba, Tito Tabares que falleció, del Chaco, quien fue un gran referente mío. Bueno todo el litoral tenemos grandes muralistas con distintas técnicas”.
¿Cuales fueron los momentos más importantes en tu “peregrinaje”?
“Algunos me alimentaron espiritualmente y otros plásticamente, como todos estos hechos que te nombraba al principio, trabajar con niños, con estos desenlaces, viajar, ir a Bolivia, ir a Brasil a trabajar con un gran maestro, Miguel Hachen de quien aprendí muchísimo, conceptualmente y prácticamente también, yo siento que mi obra encontró en el específicamente una guía”.
¿Que son tus proyectos inmediatos?
“Primero me gustaría trabajar en Catamarca que es muy difícil. Si tengo que trabajar para el estado bueno uno ya sabe las condiciones. Si es de forma privada siento el control de la policía alrededor. Hay una inteligencia policial que sabe que estoy militando con las asambleas, contra la megaminería, la soja. Y bueno no es fácil pintar con 10 canas alrededor, se ríen porque estoy arriba de short, acalorada, es muy difícil. Por eso no lo hago tanto, cuando lo hago tengo que estar con gente que me cuida, ciertas precauciones. En Andalgalá pinté para la jornada de 300 marchas, se que al hombre que me cedió su pared lo amenazaron. Por no tener lugar he llegado a pintar en las rutas. La policía siempre me pregunta quien es mi jefe, de que partido soy, documentos. Es denso. A mi me respalda el movimiento internacional de muralistas Italo Grassi, un movimiento muy político que me invitan a viajar bastante.
Pero bueno todos sabemos que esto es una democracia disfrazada. Estuve en varios cortes informativos de las asambleas anti-mineras, y es muy difícil la presión que ejercen la policía, la policía minera. Yo tengo niños, es muy complicado. Pero bueno lo mismo pasa en Santiago con los del MoCaSE, ahí tienen fuertes choques con el estado por los sojeros. Hay que tener cuidado, por eso no trabajo mucho porque no me quiero exponer demasiado.
¿Pero que fuerte no? Un mural, una obra de arte perseguida por la inteligencia policial como una amenaza para el poder.
“Es que es una amenaza. Bueno en Andalgalá yo fui a pintar a los 5 días que fue la pueblada, masomenos para el 20 Febrero, el mural hablaba sobre esto, sobre el valor del pueblo para salir a la calle. Y los chicos allá me contaron que los pro-mineros no pasaban por esa calle. Tardaron tres años en borrarlo, fueron lentos para interpretar la obra... (risas). También pinté algo acá y me borraron la firma y le pusieron JP, era una wipala.
Pero creo que el artista tiene que seguir comprometiéndose, no dejar de apoyar a los movimientos genuinos. Que eso también es difícil saber que es genuino, que es armado y tiene otro interés. Acá estamos organizando ya el cuarto “Catamarca Despierta” que es un centro cultural al aire libre en la plaza, un día de talleres libres, para todas las personas que quieran ir de los barrios, de la universidad, se nos llena y termina con un festival de música, con mesas informativas, de difusión, las chicas que son mujeres organizadas, centros culturales independientes que llevan sus talleres y eso me parece fabuloso como va creciendo, a pesar de que nos cuesta horrores, que somos auto-gestionados, pero armar un centro cultural a cielo abierto de estas magnitudes, no lo vi en otro lado. Y bueno somos 3 o 4 que empezamos la movida y ahora hay un montón de artistas involucrados, ves cómo la gente empieza a participar de “Catamarca Despierta”, que mañana que se hace el festival antirrepresivo por la cantidad de casos que hay. Y también con la misma modalidad.
En uno de los “Catamarca Despierta” me dió mucha gracia porque teníamos a todos los policías alrededor y estaba la Secretaria de Cultura y se acerca a ver quién era el jefe, y no lo podía creer de que no tuviéramos un jefe, así que tuvo que agachar la cabeza e irse.