El reconocido Liceo Camilo Henríquez de Temuco, está haciendo noticia, no por la PSU ni algún reconocimiento educativo, si no por el contrario, ya que se encuentra protagonizando unos de los conflictos laborales más preocupantes en este contexto sanitario, que pone en incertidumbre la educación de alrededor de 3.000 estudiantes debido a la huelga que ya se extiende por 42 días, debido a nula respuesta y ánimo de negociar por parte de la Corporación Educacional El Bosque.
Lunes 19 de abril de 2021
42 de huelga e incertidumbre: familias sin sueldo, estudiantes sin clases
Esta huelga indefinida, comienza el pasado 9 de marzo, pero el origen del conflicto data del año 2019, donde cercano al mes de septiembre, el sindicato, decide luego de sus 32 años de existencia, negociar colectivamente por primera vez con la Corporación, lo que terminó en marzo en una negativa rotunda, que hoy tiene en total incertidumbre a profesores, administrativos, auxiliares, estudiantes y apoderados.
La negativa dio paso a acciones judiciales, cuando en el 2020 la Corporación Educacional El Bosque recurre al Tribunal Laboral, que mantuvo suspendida la negociación colectiva, y que luego derivó a la Corte de Apelaciones y posteriormente al Tribunal Constitucional, instancia judicial que falló a favor del sindicato, e indicando el 13 de enero del 2021 que “la Corporación Educacional El Bosque tiene la obligación de negociar”.
Luego de aquel camino leguleyo recorrido que daba luces de esperanza al sindicato, éste solicitó a la Inspección del Trabajo una mediación que permitirá sentar a conversar a la Corporación, lo cual fue negado, cerrando nuevamente las posibilidades de negociar. Así es que el 9 de marzo, cumpliendo los plazos establecidos en la negociación colectiva por parte del Código del Trabajo, comienzan la huelga indefinida los 61 trabajadores y trabajadoras de la educación.
Según lo relatado a los medios de comunicación, don Eugenio López, presidente del sindicato, comenta que las demandas están vinculadas tanto a temas salariales como a condiciones laborales. En cuanto a lo que respecto al tema salarial, se exige reajuste de acuerdo al IPC, gratificaciones o bonos, fondos para celebraciones de festividades, como también uniformes como delantales, zapatos de seguridad para las y los auxiliares. Además es necesario destacar, que los beneficios se buscan extenderse más allá de los sindicalizados, si no a todos los trabajadores de la educación de la institución.
La Corporación El Bosque se comportan como empresarios de la educación
Para comprender cómo llegó el Liceo Camilo Henríquez a estar en mano de la Corporación educacional El Bosque, hay que remontarse a la ley N°20.845, de inclusión escolar, publicada el 8 de junio del año 2015, que regula la admisión de las y los estudiantes, elimina el financiamiento compartido y prohíbe el lucro en establecimientos educacionales que reciben aportes del Estado. Por este motivo, la sociedad educacional Andes (antiguos dueños) toma la decisión de vender. La venta de establecimiento a los nuevos dueños se informa posterior hecha la transacción, señalando que todas las condiciones laborales seguirán sin cambios.
La Corporación El Bosque compra el liceo de casi 3.000 estudiantes, pero no compró con fondos propios, sino con un crédito bancario, recurriendo a un crédito bancario y fondos de garantía de infraestructura escolar, por la suma de 268.204 UF este valor seria $7.881.861.240, al día de hoy, por lo tanto existe una gran responsabilidad de la Corporación ante el Estado. ¿Cómo se paga este crédito?, no con su dinero, sino con la subvención que aporta al establecimiento el Estado de Chile.
A pesar de aquello, el día 3 de marzo, en la mediación obligatoria frente a la Inspección del Trabajo, la Corporación El Bosque envía un representante quien se niega a negociar, bajo el siguiente argumento “Consultado don Jorge Lagos respecto de la posibilidad de negociar y tratar algunos puntos del proyecto de contrato colectivo, este señala que no es posible dado que la Corporación se encuentra en un proceso de crisis financiera importante, en el cual no es posible suscribir un contrato colectivo”. Esto infunde tremendas dudas ya que el Estado paga mensualmente sobre $60.000 aprox., a la Corporación por cada estudiante, sin considerar el dinero de mensualidad aportada por cada apoderado (copago), o la entrada de dinero que tienen por los otros colegios que son de la Corporación El Bosque, como:
- The Forest School, Pitrufquén, 755 estudiantes, sin copago.
- Colegio Nueva Era Siglo XXI, Curauma, 1.105 estudiantes, copago $68.229
- Brother´s School, La Florida, 567 estudiantes, sin copago
- Colegio Nueva Era siglo XXI, La Florida, 1.497 estudiantes, copago $74.746
- Colegio Nueva Era SIGLO XXI, Quillota, 490 estudiantes, sin copago
- Colegio Nueva ERA SIGLO XXI, Puente Alto, 964 estudiantes, copago $61.608
- Liceo Camilo Henríquez, Temuco, 2.865 estudiantes, copago de 60.364
Como suma, da la totalidad de 8.243 estudiantes a cargo de la Corporación educacional El Bosque, por el cual recibe fondos del Estado y en algunos casos también aportes de los apoderados, por ende la crisis financiera se torna muy dudosa e incrédula, quedando de manifiesto que las razones para no negociar no responde a cuestiones financieras, sino más bien políticas, una política empresarial amparada por el Código del Trabajo, que permite a los empresarios puedan negarse a negociar utilizando la estrategia del desgaste, solo con el ánimo de que la fuerza de los sindicatos desaparezca.
Muestras de apoyo y solidaridad que dan aliento a no decaer
Frente al contexto que vive la comunidad educativa, apoderados organizados, a 35 días de la huelga, deciden poner un recurso de protección ante la propietaria El Bosque con el fin de suspender el pago de mensualidades mientras no se asegure la calidad de las clases y todas las horas correspondientes, lo que estaría estipulado, y siendo vulnerado, desde el contrato por parte de la corporación.
Así también, y en apoyo al sindicato que se mantiene en movilización, se denuncia que Corporación El Bosque sigue recibiendo aportes del Estado a pesar de mantener sin sueldos a sus trabajadores, realizando desvinculaciones y vulnerando el derecho a la educación de estudiantes que aún no cuentan con todas las asignaturas establecidas por reglamento.
Ante este incumplimiento, el día 11 de abril de 2021, la Corte de Apelaciones de Temuco reconoce como admisible el recurso de protección interpuesto, por lo que se hace un llamado a que el resto de padres y apoderados se sumen a la tramitación con el fin de que la empresa El Bosque se haga responsable y presente todos los antecedentes ante la Corte.
Esta contundente acción, se suma otras convocatorias que han ampliado la solidaridad y apoyo de la comunidad a la huelga, como una viralizada campaña de fotos en apoyo, un banderazo a las afueras del Liceo, y una caravana que recorrió las calles de Temuco, donde cada acción relacionada a la huelga se va subiendo a sus redes sociales del sindicato.
La impunidad de los empresarios de la educación
La situación actual del Liceo Camilo Henríquez de Temuco, entre otros tantos establecimientos a nivel regional como nacional, son reflejo de las vulneraciones y precarizaciones con que opera el sistema educativo en Chile, lo cual tiene su origen en una de las bases de la gestión Estatal: La neoliberalización de las políticas públicas y derechos.
La educación chilena funciona a partir de una lógica de mercado que data desde su consolidación durante dictadura, en el afán por privatizar los establecimientos y dar prioridad a instituciones particulares desde reformas y decretos que permitirían el abandono del rol estatal con respecto a la educación pública, sobreponiendo la competencia y segregación. Así, a comienzos de la década de los 80, se consagraría una de las reformas más importantes para entender cómo funciona la herencia de dictadura hasta ahora.
El mecanismo del voucher, la municipalización, la subvención a privados y el copago serían las principales estructuras, las cuales consisten en el traspaso de los centros educativos a municipios y por sobre todo, la incentivación a crear centros privados con subvenciones estatales a través de la financiación por cada estudiante (voucher). De esta manera, se incentiva y premia la gestión de privados.
Por otro lado, dentro de este mismo proyecto, los educadores y profesorado pasan a ser categorizados dentro del mismo sector privado, precarizando las condiciones laborales y salarios, y dividiéndolos de los profesores que trabajan en el sector público con el objeto de disminuir su capacidad de lucha y movilización.
En medio de este proceso, el rol del Estado desaparece cuando se trata de garantizar derechos, pero no así su posición como órgano regularizador y fundamental en el resguardo de la ideología neoliberal dentro de la educación, siendo posteriormente un sistema que se seguiría amparando y optimizando en democracia bajo los gobiernos de los 30 años de la ex Concertación y la Derecha.
La huelga muestra sintomáticamente que en medio de la crisis sanitaria lo único que importa es el margen de ganancias que hoy se pone por sobre las condiciones laborales y pedagógicas que son las que finalmente generan una buena educación. Por este motivo es que es necesario terminar con la educación de mercado, pues queda en evidencia que cuando peligran las utilidades es la educación la que pasa a segundo plano.