Se trata de una trabajadora del aseo y dirigente sindical de la USACH, quien fue agredida por un pequeño de grupo estudiantes universitarias que sostenían un lienzo firmado por "Asamblea de Mujeres del Ex- Pedagógico", a quienes la impotencia de sus ideas las puso en la vereda del opresor.
Domingo 28 de julio de 2019
Durante la marcha por el derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito de este jueves 25 de julio, las trabajadoras que encabezaban la columna de la agrupación internacional de feministas socialistas, Pan y Rosas, sufrieron el ataque de un grupo de 8 estudiantes que sostenían un lienzo de la asamblea de mujeres del ex Pedagógico.
La trabajadora del aseo y dirigente sindical de los trabajadores subcontratados de aseo y jardines de la Usach, María Díaz, recibió pintura en spray y un golpe con la lata en la cabeza, ataque que le provocó un desmayo. La trabajadora con amargura señaló : “Trabajo hace 19 años en la Universidad y un montón de veces he defendido a los estudiantes de la represión cuando se mete Fuerzas Especiales, arrasando con todo, porque para mí son mis niños y niñas, pero me doy cuenta de que no todos son iguales”.
La trabajadora sostuvo que 8 estudiantes universitarias atacaron el lienzo de Pan y Rosas con pintura. “Soy una mujer de 50 años que hago un doble y triple esfuerzo cotidiano para organizarme en un sindicato, pero también en una agrupación que ve en mujeres trabajadoras como yo, la chispa para encender la fuerza que necesitamos para conseguir el aborto y tantas otras cosas, como la educación gratuita”.
Cabe destacar, que el lienzo era cargado por otras mujeres trabajadoras como Joseffe Cáceres, dirigente de los funcionarios del ex pedagógico, además de varias profesoras que recientemente estuvieron en paro.
Entre ellas, María Isabel Martínez, dirigente del Colegio de Profesores de Lo Espejo, quien señaló que “es repudiable el actuar de estos grupos, que en los hechos están bloqueando la salida de las mujeres trabajadoras a las calles con este tipo de prácticas”.
En ese sentido, Joseffe Cáceres, agregó que "el accionar de este grupo reducido no expresa al conjunto de los estudiantes. Los trabajadores debemos buscar la unidad con el movimiento estudiantil, porque ahí encontramos la fortaleza para conquistar nuestras demandas. Así lo impulsan los estudiantes de Vencer y Pan y Rosas ".
No hay un solo feminismo: Trabajadoras a las calles y la necesaria problematización de las estrategias políticas para echar abajo el patriarcado
La agrupación Pan y Rosas ve en el movimiento de mujeres una fuerza que puede ser un factor decisivo para que el conjunto de los trabajadores salga a enfrentar al gobierno, como lo hizo el paro docente, compuesto principalmente por mujeres. Teniendo en cuenta que el Fondo Monetario Internacional (FMI) está presionando para implementar con más rapidez la agenda de reformas que atacarán las condiciones de vida de la clase trabajadora.
Lejos de esta mirada se encuentran sectores del feminismo separatista, como quienes agredieron impunemente a María Díaz, quienes en vez de concebir como enemigos al capitalismo y el Estado empresarial, al servicio de la burguesía, porque son quienes se benefician de la opresión, la promueven y resguardan; prefieren enfrentar a otras organizaciones feministas con las cuales tienen diferencias políticas y estratégicas. "¡Soy una mujer trabajadora!", dijo la afectada en pleno ataque, mientras intentaba recoger el lienzo por el derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito. La estudiante hizo un gesto de desinterés.
Su estrategia entrampa al movimiento de mujeres, las polémicas y lo que deberían ser profundos y candentes debates teóricos, políticos y estratégicos se han transformado en violencia física. De a poco su acción ha ido debilitando al movimiento de mujeres, muchas han decidido restarse. Es que en su fervoroso idilio por levantar espacios seguros han terminado expulsando a muchas mujeres que hace un par de años atrás llenaban las calles al grito de Ni Una Menos.
La funa es una de las tantas vías que las mujeres han encontrado para denunciar a sus abusadores y surge sobre todo ante la carencia de medios institucionales, ante la impunidad y una justicia ciega, sorda y muda ante el machismo y su violencia. El debate que realizamos desde Pan y Rosas no es con aquellas mujeres que por distintos motivos decidieron utilizar esta vía de denuncia, sino en discusión con aquellas organizaciones feministas que han transformado este método en un fin en sí mismo, en su estrategia política.
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Tenemos grandes enemigos: ¡unidad en la lucha para vencer!
A las mujeres trabajadoras las quieren en la casa mirando la política desde la televisión y no en las calles con los mineros, los portuarios, los estudiantes y los huelguistas como hicieron desde el colegio de Profesores de Antofagasta, bajo la conducción de Patricia Romo, militante de Pan y Rosas y del Partido de Trabajadores Revolucionarios.
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Dentro del movimiento de mujeres, existen feministas de diversas corrientes, algunas agrupadas, otras sueltas. No obstante, esto no ha sido impedimento para que desde hace años, se levantaran instancias de coordinación. Porque esa coordinación ha sido necesaria para enfrentar la violencia.
Desde hace más de una década en cada lugar de estudio y trabajo en el que hay militantes de Pan y Rosas o del Partido de Trabajadores Revolucionarios hemos promovido la creación de organismos como las secretarías de género en universidades y liceos, las comisiones de mujeres en los lugares de trabajo, coordinadoras por el derecho al aborto o para manifestarnos por nuestros derechos cada 8 de marzo.
La estrategia socialista, en la que funda su práctica la agrupación propone la alianza de explotados y oprimidos para ganar las demandas, que no serán totales si no se acaba este sistema basado en la explotación.
Pan y Rosas en Chile es una agrupación que existe desde el 2008 fundada por mujeres que sabemos que el capitalismo y los empresarios, la opresión y explotación son el muro que debemos derribar para lograr la emancipación de las mujeres y el resto de los oprimidos. Es por ello que desde nuestro nacimiento, hemos estado en cada lucha y huelga, peleando por la unidad de las mujeres estudiantes, pobres, inmigrantes y la clase trabajadora.
“Así lo hacemos en la planta y en cada lugar de trabajo. Con nuestros y nuestras compañeras haitianas, colombianas, venezolanas y varones también, tenemos mucho más en común que con las jefas y gerentas que se enriquecen a nuestra costa” señaló Beatriz Bravo, delegada sindical de Correos de Chile.