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MEGALÓPOLIS. Colapsa el Valle de México ante la temporada de lluvias

Este jueves se inundó el Hospital la Villa, el paradero de Indios Verdes repleto de gente, estaciones de metro, varios condominios en las delegaciones Miguel Hidalgo y Azcapotzalco, más de 150 casas en el Estado de México.

Viernes 30 de junio de 2017

Miércoles y jueves fuertes tormentas azotaron la Ciudad de México y el Estado de México. Se hicieron evidentes las graves fallas de infraestructura urbana.

El 29 de junio en redes sociales se multiplicaron imágenes del desastre. Autos atrapados en el agua que debieron ser remolcados, evacuación de personas en lanchas inflables. Inundación del paradero de Indios Verdes con alrededor de un metro y medio de agua, de las áreas de urgencias, terapia intensiva y consultorios del Hospital de la Villa, en los alrededores de la estación de metro Hangares.

Importantes avenidas como Insurgentes, Circuito Interior y Eje 1 Norte se negaron y por horas miles de personas no pudieron retornar a sus hogares. El servicio de Metrobús que corre por Insurgentes fue suspendido por varias horas desde Manuel González –a la altura de Tlatelolco- hasta Indios Verdes.

Los usuarios debieron caminar por el carril exclusivo de este transporte bajo la lluvia, hasta llegar a Indios Verdes.

Varias estaciones del metro fueron afectadas: Instituto Politécnico Nacional, Martín Carrera, la línea 7 por completo estuvo suspendida por casi un día. En la línea 1, en la estación Insurgentes hubo un corto circuito y se suspendió el servicio.

Entre las delegaciones más afectadas estuvieron Gustavo A Madero y Venustiano Carranza. Llegó a tres metros de altura el nivel del agua en el interior de algunos condominios en la delegación Miguel Hidalgo –donde hubo al menos 150 inmuebles con daños- y Azcapotzalco –donde un grupo de vecinos afectados se movilizaron para exigir trabajos de desazolve.

En el caso de la avenida Reforma, que se inundó por tramos durante la tormenta del miércoles, las obras del metrobús contribuyeron a empeorar la situación, con la reducción de carriles y la acumulación de agua en los espacios donde se construirán las estaciones.

¿Por qué se creó este caos?

La Ciudad de México está edificada sobre un sistema de cinco lagos, que cubrían una superficie de 1,000 kilómetros cuadrados. Con la urbanización a lo largo de siglos, se ganó territorio con la desecación de los lagos.

Entre las acciones que llevaron a la grave situación actual se cuentan la deforestación, la urbanización sin planificar, el entubamiento de los ríos de la cuenca del Valle de México, el concreto en vialidades que impide la absorción del agua de lluvia.

Esto se combina en la actualidad, con un recorte presupuestario al Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) del 69% respecto a 2016. Esto afecta tanto la distribución y abastecimiento de agua potable (un problema también crítico) como el mantenimiento del sistema de alcantarillado y drenaje, así como el desazolve.

Sin embargo, las autoridades señalan el problema de la basura como un factor determinante en el caos que provoca la temporada de lluvia. Es decir, hacen responsables a los millones de personas que viven y trabajan en la ciudad del desastre por "arrojar la basura en la vía pública". Pero la realidad es que tampoco existe un buen sistema de recolección de residuos ni hay cestos suficientes en la ciudad para arrojar los desperdicios.

Una salida de fondo ante esta situación pasa porque los trabajadores, colonos y usuarios del transporte nos movilicemos para impedir que Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno de la Ciudad, deje de reducir fondos para obras públicas, para impedir que continúe sus negocios con constructoras, inmobiliarias y empresarios transportistas que hacen todo en beneficio de unos pocos.

Y que no sean Mancera y otros funcionarios quienes decidan qué obras se hacen y cómo, sino quetrabajadores y colonos -asesorados por profesionistas que no se estén al servicio de los empresarios- realicen una nueva planificación del sistema de aguas de la ciudad, de las vialidades, del transporte, de la recolección de residuos, y un plan de obras públicas en función de las necesidades de las mayorías, que se financie con impuestos progresivos a las grandes fortunas, como la del magnate Carlos Slim y con el cese del pago de la deuda externa.