En día Lunes y en hora pico, a la salida de los trabajos, dejó de funcionar la línea Sarmiento entre Once y Liniers por desperfectos técnicos. Según versiones de la empresa por “robo de cables”. Bronca de usuarios en Once, Caballito y Flores que culminaron en protestas y cortes de calle.

Augusto Dorado @AugustoDorado
Martes 17 de marzo de 2015
Foto: facebook Labroncadetodos Lucha Ferroviaria
Ya desde tempranas horas de la tarde del lunes (alrededor de las 14 horas), la línea Sarmiento del ferrocarril dejó de funcionar entre Liniers y Once, debido a problemas de energía eléctrica. Para las 17.30 horas del caluroso día de ayer (hacían 30 grados de sensación térmica), los alrededores de Once, Caballito y Flores estaban colapsados. Cientos de usuarios expresaban su bronca cortando Avenida Rivadavia o pateando las rejas de las estaciones cerradas. Exigían que la empresa les garantizara transporte hasta Liners, al menos colectivos gratuitos. Pero la respuesta no llegaba.
Funcionarios de la operadora “Trenes Argentinos” aducían que las fallas eran producto de un supuesto “robo de cables” y explicaron que varias cuadrillas trabajaban en solucionar el inconveniente. Hasta altas horas de la noche, el servicio seguía paralizado.
Esta interrupción fue la gota que colmó el vaso, de una seguidilla de pequeños malestares cotidianos en el transporte ferroviario, que contrastan con las publicidades y el discurso grandilocuente del Ministro Randazzo que habla de una modernización que todavía está lejos de facilitar el transporte al pueblo trabajador. Ejemplo de ello son los diagramas de los domingos por los cuales el servicio es limitado y deja a miles de usuarios populares a la deriva, además de la cancelación constante de trenes.
Trabajadores del Sarmiento denunciaban que la falla podría originarse en el uso de cables de menor voltaje para alimentar señales que por ese motivo se queman.
Los propios usuarios se mostraban incrédulos ante la versión del “robo de cables”. El sentido común señala que no es tarea sencilla robar cables en el ferrocarril; si lo fuera, sería un problema recurrente. Según la agencia DYN, testigos que viajaban en una formación del Sarmiento, escucharon una explosión y vieron llamas al llegar a la estación Floresta, lo que podría indicar la descompostura de alguna usina. Pero la versión del “robo de cables” le da pie al Ministro de Interior y Transporte para elucubrar una nueva teoría conspirativa, acusar livianamente a los ferroviarios del Sarmiento (como suele hacer ante este tipo de hechos) y deslindarse de responsabilidades.